Amazona de sangre pura

Marissa Thompson lleva seis años practicando equitación y ha logrado un centenar de medallas y reconocimientos por sus actuaciones.
REINA. La elegancia es uno de los principios de la equitación. En todos los eventos Marissa debe vestir el uniforme de gala del club Castilla del Oro. REINA. La elegancia es uno de los principios de la equitación. En todos los eventos Marissa debe vestir el uniforme de gala del club Castilla del Oro.
REINA. La elegancia es uno de los principios de la equitación. En todos los eventos Marissa debe vestir el uniforme de gala del club Castilla del Oro.

Ella se quiere convertir en la mejor amazona de Panamá y dar lo mejor de ella en la equitación cuando sea grande.

Ese es el deseo de Marissa Thompson, atleta del club Castilla del Oro y poseedora de un centenar de premios que ha ido acumulando desde que comenzó en el mundo ecuestre.

Su última participación en un torneo fue hace 15 días en el FIT Consulting winter equestrian festival, que se realizó en Wellington, Florida, Estados Unidos. Allí obtuvo cinco chalecos de campeona por su actuación.

Hoy, Marissa Thompson de 11 años de edad, una de las atletas destacadas de la categoría preinfantil de la Organización Ecuestre de Panamá, es la Estrellita Deportiva de la semana de La Prensa.

Según recordó su padre, Enrique Thompson, Marissa descubre qué es la equitación gracias a él.

“Un día estaba viendo ese canal donde pasan comerciales y vi que había un video de Clayton, después entendí que era allí donde mostraban que daban clases de equitación, vi el teléfono, llamé, después llamé a la mamá para preguntarle si tal vez a Marissa le gustaría, al día siguiente la llevamos y desde entonces estamos en esto”, recordó muy sonriente el padre.

La equitación le ha cambiado mucho el carácter y la forma de ser. “Este es un deporte muy noble, pero hay que ser competitivo para lograr los resultados, ella se ha dado cuenta de que para ser bueno hay que exigirse. Hay que tener temple y garra y querer ganar y siempre tratar de saber y creer que uno es mejor de lo que desea hacer”, aseveró el papá.

Por su parte, Marissa, estudiante del Colegio San Agustín y amante del baile, el canto y tocar la guitarra, confiesa que lo que más le gusta de la equitación es “poder saltar, montar”, además de demostrar quién es y qué tiene para ofrecer.

Entre los países que ha visitado la amazona, representando los colores de Panamá, están: Estados Unidos, Guatemala y Costa Rica.

“Lo más difícil cuando estoy en una competencia es cuando mis caballos están un poco tercos”, dijo entre risas la amazona, quien es dueña de los ejemplares ´Bayo´ y ´Chaco´.

“Verla competir es lo más difícil. Se me hace un nudo de nervios, es un deporte de mucho riego. Lo único que pido es que termine la competencia arriba del caballo, aunque a veces eso no sucede”, comentó Marisabel, madre de la atleta.

Para Enrique Thompson, quien sabe de adrenalina, ya que corre autos, las emociones son todo lo contrario. “A mí no me dan nervios, porque a mí me gusta la adrenalina, y quiero que vaya más rápido, un desorden con orden. Gane o no gane, que de su mayor esfuerzo”.

“Ella adora a los caballos, e s muy dedicada a ellos y esa disciplina de la equitación la ha ayudado mucho en la escuela y en la vida personal”, confirmó la madre, quien siempre le está dando consejos antes de las competencias.

Aunque ya tiene seis años de experiencia en las pistas de equitación, Marissa admite que cuando la llaman para competir siente nervios. “Me da emoción, nervios, siento toda clase de cosas, pero después se me quita”, dijo muy sonriente la pequeña.

“Me siento sumamente orgullosa de mi hija, ella comenzó a competir a los cinco años y medio, todo lo que ha aprendido, ha llegado a un lugar donde yo no creí que iba a llegar tan rápido”, recalcó la madre.

Mientras que para papá, “el mayor obstáculo de un jinete es la pista y si ella cree que puede lograrlo, tal cual hasta ahora, bien por ella”.

Los trofeos que ha conquistado Marissa son tantos que tiene un cuarto especial para ellos y admite que no caben todos.

“Yo nunca he contado cuántos premios tengo, pero en este cuarto no están todos”, aportó la pequeña, quien tiene de mascotas dos perros y tres pajaritos.

Llegar a ser una de las mejores amazonas del país, le ha costado muchas horas de entrenamiento y dedicación. “Yo entreno todos los días después que salgo de la escuela, de 3:00 p.m. a 5:00 p.m. en el club de equitación”, aporto Marissa.

Los días de competencia, son muy movidos en la casa de la familia Thompson Boyd. “Con ella se inicia desde el día anterior hablándole un poquito sobre lo que pasará al día siguiente, a veces el papá le pone videos para que vea lo que ha hecho anteriormente”, reconoció la mamá.

Para evitar cualquier tipo de contratiempo y para la tranquilidad de Marissa, siempre se levantan temprano, para que ella llegue antes de tiempo al lugar donde sea la competencia y vea la pista.

El amor por el deporte corre por las venas de Marissa y su padre, mientras que mamá siempre los está apoyando.

“Estamos trabajando en que ella sea la mejor jinete de Panamá, tal como es su sueño”, anotaron los padres.

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