TIRO A GOL

Carnicería en la cancha

CAMPO ELÍAS ESTRADA@prensa.com

OPINIÓN

Después de haberse jugado las dos semifinales del torneo Clausura de la Liga Panameña de Fútbol (LPF), estoy seguro de que hoy cualquier aficionado que no sea del Plaza Amador o del Chorillo no le queden ganas de ir a ver la final del domingo.

El sábado Plaza Amador podrá haber hecho una remontada histórica, que en lo deportivo lo aplaudo, pero el comportamiento de sus jugadores junto a los del Árabe Unido dejó mucho que decir en el Maracaná. Independientemente de lo que sucedió con la invasión de público, de lo que pasó en las gradas y del tema de la inseguridad, los jugadores tampoco contribuyeron al sano espectáculo. El “rofeo” y los intentos de agresión antes y durante el juego del sábado son síntomas que pudieran haber incidido indirectamente en los ánimos del público en las gradas.

El martes Chorrillo y Atlético Nacional se medían en la otra semifinal en ese mismo coliseo, donde unas horas antes se habían vivido momentos desagradables para nuestro fútbol. Y aunque no pasó nada en las gradas, en la cancha hubo una carnicería con los jugadores del Atlético Nacional, principalmente, que confundieron la cancha con un ring de lucha libre. Hubo juego malintencionado y brusco, donde algunos jugadores estaban pasados de revoluciones. Fue penoso el espectáculo que vimos en ese segundo partido.

Se trató de dos semifinales para el olvido, donde los jugadores no contribuyeron con el sano espectáculo, porque en muchos tramos de los partidos se pensó primero en el “rofeo”, las patadas y los intentos de agresión, que en dar espectáculo para las gradas y para los televidentes.

Siempre hemos sido críticos de la dirigencia de la LPF y de la Federación Panameña de Fútbol, pero me parece que los jugadores también tienen que poner su cuota. De todos es sabido que la liga tiene sus detractores. Hoy es común escuchar decir de gente, que no va a los estadios porque el torneo no sirve, porque los jugadores solo saben dar patadas, que no hay fútbol ni espectáculo, argumentos que volvieron a florecer con el comportamiento que brindaron en los dos partidos de vuelta de las semifinales de este torneo Clausura 2016.

Si queremos ver estadios llenos, el espectáculo tiene que contribuir a ello, no solo es una responsabilidad de su dirigencia, en ese aspecto los jugadores pueden contribuir enormemente, por eso tienen que tratar de no ensuciar el espectáculo con sus malas mañas, es claro que el fútbol es un deporte de temperamento, de fuerza, pero hay una gran diferencia entre el juego fuerte y el choque brusco y malintencionado, que fue lo que nos quedó en las retinas en estos dos últimos partidos, principalmente con la carnicería que se vio el martes en el juego entre Chorrillo y Atlético Nacional.

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