Éxitos compartidos

Las hermanas Ana Sofía y Andrea Ayala, con 13 y 14 años respectivamente, se han convertido en figuras del triatlón infantil en Panamá.

Andrea Ayala, de 14 años, y su hermana Ana Sofía, de 13, se han convertido en dos de las mejores exponentes del triatlón infantil.

Y es que después de entrenar seis días a la semana, ambas dominan con facilidad sus respectivas categorías. Sin embargo, cuando compiten juntas, la ganadora de la carrera se decide apenas en los últimos metros de competencia.

A pesar de tener que enfrentarse de forma directa cuando coinciden en las mismas categorías, estas atléticas hermanas señalaron estar contentas de poder darse apoyo mutuo durante estos retos.

“Es mejor competir contra nosotras, porque así ya conocemos a nuestra rival”, señaló Ana Sofía con una sonrisa pícara. “No nos sentimos tan competitivas. Es como si fuera cualquier otra rival”, detalló Andrea.

Por sus logros dentro y fuera de la triatlón, La Prensa escogió a las hermanas Ayala como las Estrellitas Deportivas de esta semana.

DESDE LA PISCINA

Luego de que sus padres, Maricarmen Pimentel y Edgar Ayala, entendieran tras varias experiencias personales la importancia de saber nadar, decidieron que sus sucesoras adquirirían estos conocimientos lo antes posible, y a los cinco años de Andrea, cuatro de Ana Sofía, las inscribieron en cursos de piscina.

“Ellas estaban en natación y como les iba bien, las invitaron a un acuatlón organizado por la Unión de Triatlón de Panamá (UTP)”, cuenta Edgar, mientras la madre, Maricarmen, busca en los muebles de la casa los principales recortes y fotografías de sus niñas estrellas. “Ellas ganaron esa primera competencia, y de ahí siguieron”, resume Edgar, quien añade que cuando se les ocurrió que incursionaran en triatlón, las pequeñas ni siquiera sabían montar bicicleta.

Así, ambas tuvieron su primera prueba en esta nueva disciplina en 2006, cuando Andrea finalizó tercera y su hermana, cuarta.

De ahí en adelante, las incontables medallas, que reposan colgadas en una de las paredes de la casa, y los numerosos trofeos, que se exhiben en un mueble en el comedor, son fieles testimonios de la corta y exitosa trayectoria de estas hermanas, que han llenado de orgullo a sus dos padres. “Yo estoy sumamente satisfecho con mis hijas”, apunta Edgar.

UNA RUTINA DIFÍCIL

Desde las 5:00 a.m. se encienden las primeras luces en el hogar de los Ayala, ubicado en el residencial Llanos de Curundú.

“De lunes a sábado, las niñas hacen natación a las 5:30 a.m. en la piscina de Albrook, con Carlos González. Cuando por cualquier motivo no pueden en la madrugada, se corre para las 2:00 p.m., cuando salen de la escuela”, explica Edgar.

Además, las niñas tienen atletismo los lunes, miércoles y viernes en la Universidad de Panamá con Pedro Aguilar, y los martes y jueves hacen ciclismo. Ambas jornadas son alrededor de las 6:00 p.m. Las mismas se las da el padre, quien tomó varios cursos con la UTP para poder cumplir con los requisitos de esta disciplina.

Sin embargo, a pesar del cargado horario, ambas son cuadro de honor en su escuela, San Vicente de Paul.

“Los domingos usualmente descansan, a menos que se aproxime una competencia, o ya sea el día de carrera”, agrega Edgar.

SATISFACCIÓN DOBLE

“Andrea es más llevadera y un poco desordenada, mientras que Ana Sofía tiene un carácter más fuerte y se preocupa más de las cosas”, afirma Maricarmen sobre las conductas que diferencian a ambas hermanas.

Incluso, cada una tiene una disciplina favorita distinta a la otra en triatlón.

“A mí me gusta más la natación. Me siento más relajada”, opinó Andrea.

Por su parte, Ana Sofía favoreció a la bicicleta. “Me gusta más el ciclismo, ya que siento que es en lo que mejor me va”. Además de los brillantes trofeos y medallas, las paredes de la casa, de color mamey en los Llanos de Curundú, también están ordenadas de varias pinturas elaboradas por las pequeñas atletas.

“Cada una tuvo una obra escogida entre las 30 mejores de América en un concurso que se realizó en México”, señala Maricarmen, mientras pasa las hojas de otro álbum de fotos. Este dedicado solo a la parte artística de sus hijas.

Otro de los aspectos en que estas jóvenes atletas coinciden es en la disciplina que quieren desarrollar en el futuro.

“Nos gusta mucho el cayuco y queremos practicarlo”, acotó Ana Sofía. “Nos atrae porque trabajas en equipo y estás en el mar”, agregó.

Pero por ahora, según sus padres, todavía tendrán que concentrarse en la triatlón, disciplina en la que han logrado en poco tiempo cosechar innumerables triunfos.

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