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PARAPENTE

Flotando en el vacío

Considerado como el avión más liviano, el parapente busca hacerse moda en el territorio panameño.
El parapente es un deporte que se está practicando en Panamá por Aguadulce y cerro Campana. CORTESÍA El parapente es un deporte que se está practicando en Panamá por Aguadulce y cerro Campana. CORTESÍA

El parapente es un deporte que se está practicando en Panamá por Aguadulce y cerro Campana. CORTESÍA Foto por: Paragliding Panamá

Practicando con el parapente. CORTESÍA Practicando con el parapente. CORTESÍA

Practicando con el parapente. CORTESÍA Foto por: Paragliding Panamá

Una persona hace los últimos toques antes de comenzar un vuelo. CORTESÍA Una persona hace los últimos toques antes de comenzar un vuelo. CORTESÍA

Una persona hace los últimos toques antes de comenzar un vuelo. CORTESÍA Foto por: Paragliding Panamá

Momento de paseo en un parapente para dos personas. CORTESÍA Momento de paseo en un parapente para dos personas. CORTESÍA

Momento de paseo en un parapente para dos personas. CORTESÍA Foto por: Paragliding Panamá

Personas miran el panorama del lugar mucho antes de entrar en acción. CORTESÍA Personas miran el panorama del lugar mucho antes de entrar en acción. CORTESÍA

Personas miran el panorama del lugar mucho antes de entrar en acción. CORTESÍA Foto por: Paragliding Panamá

Alberto Conte. Alberto Conte.

Alberto Conte.

Los que han volado en un parapente en Panamá dicen hacerse sentido libres en el aire y con una paz espiritual, manifiestan que es una sensación inolvidable. Una experiencia de unos cinco minutos que cambió por un momento sus vidas.

Jóvenes y adultos que se atrevieron a volar, celebraron su hazaña al momento del aterrizaje, lo festejaron como si fuera el triunfo de sus vidas. Volaron aferrados a una silla, acompañados por un piloto que maniobró el aparato que se usa para dos personas, que vuela como un avión o un pájaro.

Alberto Conte, un panameño que lleva muchos años dedicado a este tipo de deporte que pertenece a la élite de los extremos, dice que lo que se está haciendo es vender una experiencia y una aventura, más que pensar en estar vendiendo un deporte.

El parapente es una especie de paracaídas de pendiente, con una forma de media luna, que vuela como un pájaro. Los hay de dos tipos, el de vuelo libre y el de vuelo motorizado, con los dos se pueden hacer los vuelos en solitario o en dupla.

“Nosotros no estamos locos, como se pensaba en un comienzo. Nos gusta volar”, afirmó. “El parapente es el avión más ligero y la forma más sencilla y simple de volar”, agregó.

Muchos que tuvieron temor de volar en un parapente lo hicieron en el que se usa para dos personas y una vez lo experimentaron cambiaron su parecer después de permanecer unos cinco minutos en el aire, minutos que se hacen interminables, como se aprecia en los videos del sitio web paraglidingpanamá.com.

DEPORTE DE POCOS

Conte es un piloto instructor de este deporte que comenzó a hacerlo hace cuatro años en Panamá, desde el mes de mayo en adelante, todos los fines de semana, se lo ve practicando por Aguadulce o cerro Campana, siempre que las condiciones lo permitan.

Conte manifiesta que ha volado entre 40 y 45 minutos, pero que el récord de más tiempo en Panamá lo tiene un alemán con 1 hora y 10 minutos.

Reconoce que Panamá cuenta con unas condiciones especiales con respecto a otros países por ser un istmo estrecho y estar rodeado de dos océanos, por eso se tardó un año en buscar un lugar para practicar este deporte en Aguadulce y cerro Campana, que cuentan con buenas elevaciones .

Dice que se ha comprobado que volar en un parapente es seguro y más hoy con los avances de la tecnología, que para ello cuenta con radios para comunicarse y un aparato especial que te va señalando los cambios del viento, de velocidad y otros detalles, lo que ayuda para permanecer por un buen tiempo en el aire.

Conte manifiesta que mundialmente el parapente es un deporte de muchos, hoy hay mucha gente volando, pero que en Panamá todavía es de pocos, porque se comenzó hace cuatro años, dice que en Colombia hay como 6 mil pilotos y en Costa Rica unos 500.

DE PENDIENTE

La percepción que se tiene en Panamá sobre el parapente es que es un paracaídas, pero según Conte, pudiera decirse que son primos hermanos.

Señaló que los orígenes del parapente se iniciaron porque no bastaba solo con saltar con un paracaídas, se quería subir de vuelta a las montañas, y alguien inventó utilizar el paracaídas con el esquí y el viento, para después lanzarse al vacío. Así nació, subrayó.

“El parapente es el paracaídas de pendiente, al que se le fue mejorando la forma; la diferencia con el paracaídas es que este es para caída libre, no vuela, el parapente sí vuela, con los tiempos se fueron mejorando los materiales y lograron hacer la nave más liviana del mundo, que con solo corrientes de viento te puedes mantener en el aire”, apuntó.

“Hace poco, subrayó, un colombiano acaba de romper un récord a nivel latinoamericano de 212 kilómetros en vuelo, la distancia en el aire se maneja por kilómetros con la ayuda de un aparato electrónico muy especializado, que te da la altura, te mide la velocidad, con la ayuda de él puedes ver el trayecto computarizado, te dice las subidas, las bajadas, tiene pitos que te indican de una térmica (especie de burbujas de aire invisible), eso te sirve para mantenerte el mayor tiempo posible en el aire”.

COMIENZO EN PANAMÁ

Conte comenzó con esta práctica en 2012, dice que “antes en Panamá nadie volaba, este es un deporte que tiene más de 30 años en el mundo, los que habían venido y lo practicaban eran extranjeros, que preguntaban si se podía volar, algunos hicieron unos vuelos, otros no, porque para eso hay que inspeccionar bien el lugar”.

“Yo aprendí en 2000 con un argentino, que después de dos años de estar aquí se fue porque no vio mucho entusiasmo, y por las condiciones, en 2012 me propuse hacer realidad este deporte en Panamá, primero comenzamos a explorar y buscar un lugar donde yo pudiera enseñar a otras personas, eso me tomó un año”, explicó.

Señaló que todos los fines de semana “peiné desde la ciudad de Panamá hasta que llegué a la ciudad de Aguadulce, después de la azucarera me encontré tres o cuatro cerritos, me fui para allá y vi que tenía una posibilidad, llamé a un amigo parapentista italiano que vivía en Costa Rica, le dije que se viniera para ver si se podía volar acá, e hicimos los primeros vuelos y dimos el primer curso a cuatro personas, de las cuales tres eran extranjeros”.

De esta manera, precisó Conte, comenzaron a volar en ese lugar, después se fueron a un cerro que está a un lado, que tenía un poco más de altura, y lo han estado volando todos estos años, con el tiempo se han encontrado otros lugares, inclusive ya están volando en cerro Campana, pero las condiciones allí son diferentes a las de Aguadulce.

Hoy son un grupo como de 10 a 12 personas, que han mantenido la llama viva para que esta actividad se continúe practicando en el país. La temporada para practicar el deporte son seis meses, entre mayo y noviembre.

CURSO PARA APRENDER

Conte advierte que para practicar este deporte es esencial tomar un curso obligatorio que se da entre dos o tres fines se semana, en él se te enseña todo lo que tiene que saber para entender lo que está a su alrededor, saber interpretar las cosas y poder decidir cuándo es el mejor momento para volar, sin hacer el curso se está arriesgando a morir.

“Se trata de saber de meteorología, aerología, geografía, de los vientos, conocimiento del parapente, todo eso se da en teoría y después en la práctica el estudiante hace el levantado del parapente, para poder salir a volar. Cuando el estudiante aprende vuela solo y lleva un radio para ir monitoreándolo, naturalmente que se tratará de vuelos rápidos y a baja altura mientras aprende la destreza del deporte”, explicó.

Conte recalcó que “nosotros volamos, no saltamos, el paracaídas es para un salto donde se cae como una piedra, entre 30 y 45 segundos se consume todo”.

EL APARATO EN SÍ

Detalló que el parapente tiene un timón para cada mano, que son dos líneas que salen de las puntas del aparato, puede bajar de la mano derecha y el aparato se inclina a la derecha, igual que con la mano izquierda, cuando se va a aterrizar se tiran las dos puntas para abajo y el aparato se arquea, se llena más de aire, se va para atrás y se va depositando suavemente.

Enfatizó que es importante que el estudiante aprenda y domine los despegues y los aterrizajes, porque de acuerdo al instructor, es lo que verdaderamente cuenta, “volar es muy sencillo, no tiene nada del otro mundo, es izquierda o derecha, y el aterrizaje es suave”, dijo el piloto.

Sin embargo, hizo hincapié en que lo difícil de este deporte es interpretar lo que está sucediendo en el momento para establecer que se puede salir a volar, porque una equivocación en la interpretación puede hacerle pasar serios problemas y un peligro para el que está pilotando, por eso recomienda que para este tipo de deporte hay que hacerlo acompañado, para poder establecer cuándo las condiciones están buenas, porque a veces se tienen ganas de volar, pero esa emoción te puede traicionar.

Indicó que “nosotros nos acuerpamos mucho” para establecer si se puede o no se puede volar, para eso se utilizan las mangas de viento, para ver la dirección del viento junto al anemómetro, que es un aparato que sirve para medir la velocidad del viento.

PARAPENTE COMPARTIDO

Explicó que el parapente para dos personas es solamente para dar el curso en el aire o llevar a gente a pasear, para que sepa la experiencia que se vive en el aire. A diferencia del que se utiliza para una persona, el compartido tiene una silla adicional, tiene capacidad para dos personas, es mas grande y fabricado para que aguante más peso.

Con 20 años de experiencia en el paracaidismo y 18 en el parapente, Conte describe que el paracaídas es una “emoción muy intensa, sobre todo al momento de saltar, pero corta, porque no te permite saborear ni ver lo que está pasando, son 30 o 45 segundos como mucho, de una bajada tan rápida, que cuando se abre el paracaídas todo se acaba; en el parapente, en cambio, se disfruta más el vuelo, la naturaleza, es otra experiencia”.

Por eso el objetivo del parapente es mantenerse suspendido en el aire el mayor tiempo posible, desconectado del mundo real y viviendo en uno aparte.

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