liga española de fútbol

El campeón se tambalea

El Atlético de Madrid empató en su visita al Málaga y perdió la ocasión de añadir algo de emoción a la pelea por el título de la Liga española.

La pregunta es tan clara como difícil la respuesta: ¿Qué le pasa a Lionel Messi? Genio de la pelota, aunque humano al fin, al argentino nunca se lo había visto tan terrenal como en los últimos partidos, que coincidieron con el hundimiento anímico y futbolístico del Barcelona.

¿Qué le pasa a Leo? Hay más preguntas que respuestas, pero los hechos son claros: pese a sumar un impresionante decimosexto partido consecutivo en la Liga española anotando goles, el 10 del Barcelona y la selección argentina deambuló por momentos como un alma en pena sobre el césped del Bernabéu en la derrota de 2-1 ante el Real Madrid.

Está enojado, triste, apagado, fastidioso. O al menos eso es lo que transmite, lo que se ve desde afuera de un equipo y un jugador casi tan blindados e inaccesibles como el Kremlin de los años de la Guerra Fría.

El argentino es de las personas que revienta hacia dentro, nunca hacia afuera, y esa es la peor de las torturas existenciales.

Debe haber algo de eso, porque a Messi se lo vio el sábado demasiadas veces ido, desconectado de un equipo que ya no es el que era, lo que no significa necesariamente que no pueda volver a serlo en la próxima gran cita, la del 12 de marzo en el Camp Nou ante el Milan por la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones.

¡Esto no es el Barça!, repiten desde hace días asombrados propios y ajenos. Y no lo es.

El equipo catalán ganó apenas cinco de los últimos 12 partidos que disputó y recibió goles en los últimos 13, una estadística de fragilidad defensiva que no se daba desde 1962.

El Barça ya no asusta al Real Madrid, que solo perdió uno de los últimos ocho choques ante los catalanes, un dato que sitúa a los archirrivales a años luz del desequilibrio generado a partir del 5-0 azulgrana de noviembre de 2010, ese resultado que casi acaba con la leyenda de José Mourinho como técnico exitoso. A diferencia de Cristiano Ronaldo, un individualista al extremo, Messi necesita de un equipo, necesita que su entorno lo active.

De niño jugaba solo y era capaz de meterle 11 goles a rival, pero media vida de educación en el Barça lo transformó en un jugador capaz de salvar por sí solo con goles y asistencias a su equipo, sí, pero siempre y cuando sus compañeros le generen una red, un sustento sobre el que actuar.

Y Messi ya no encuentra socios, no al menos en los últimos partidos, precisamente los más decisivos de la temporada.

Dos días libre tendrá, al igual que sus compañeros. En otros tiempos un entrenador como Josep Guardiola -el hombre que descifró con paciencia oriental su personalidad y encontró su lugar futbolísticamente en el equipo– hubiera ido a verlo a su casa, a conversar de fútbol y tantear su estado de ánimo.

Hoy eso no es posible, porque ese equipo al que tantos consideran el mejor que dio la historia del fútbol no tiene jefe.

Lo dirige Jordi Roura, el número dos de Tito Vilanova, a su vez el número dos de Guardiola.

Vilanova se está tratando de un cáncer en Nueva York, y el desconcierto es tal en Barcelona que el Sport, uno de los dos diarios deportivos de la ciudad, sugería una videoconferencia de Tito con los jugadores para levantar los ánimos caídos.

Ánimos caídos que difícilmente levante Messi, porque esa no es la función ni el carácter del argentino, insólitamente seguido el sábado en el Bernabéu por Diego Maradona desde el palco privado de Cristiano Ronaldo, el gran rival y contracara del mejor futbolista del mundo.

La solución del Barcelona siempre incluirá a Messi, pero antes parece haber otros problemas que arreglar.

Última jornada

El Atlético de Madrid no pudo rentabilizar al máximo el domingo el tropiezo del líder Barcelona el día previo en la Liga española, y apenas se llevó un empate 0-0 de su visita al Málaga.

La derrota 2-1 del Barcelona en cancha del Real Madrid el sábado presentaba una buena oportunidad al Atlético de recortar tres puntos respecto al cuadro azulgrana, líder del campeonato con 68 unidades tras 26 fechas.

Pero el conjunto del técnico argentino Diego Simeone tan solo cosechó un punto frente al Málaga del chileno Manuel Pellegrini, quedando a 11 de la punta con 57 unidades y a tiro del Real, que cuenta 55 en la tercera plaza.

El Barcelona debe visitar al Atlético por la 35ta. fecha. Málaga, en tanto, solo suma un triunfo en sus últimos cinco cotejos de local y es cuarto, con 12 puntos menos que el cuadro merengue y uno más que el Valencia.

La Real sigue sexta, un puesto por encima del Betis. Vela pudo poner en ventaja al cuadro local, pero se topó con el arquero Adrián San Miguel y, tras un remate al poste de su compañero Imanol Agirretxe, el costarricense Joel Campbell trazó un contragolpe fulgurante con asistencia para Molina, quien definió a la derecha del chileno Claudio Bravo para el 1-0.

El arranque de la segunda mitad parecía augurar un mal final para la Real con el tanto de Pabón, quien peleó un balón largo de Beñat Etxeberría para ampliar; pero Vela respondió al minuto, cazando con la diestra un mal rechace de la zaga bética.

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