Luis Melgar

El doctor de los caballos

Asegura que las fracturas y las dolencias en las articulaciones son las lesiones más comunes para los equinos.

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El veterinario panameño revisa una de las articulaciones de un equino, como seguimiento a posibles lesiones. El veterinario panameño revisa una de las articulaciones de un equino, como seguimiento a posibles lesiones.

El veterinario panameño revisa una de las articulaciones de un equino, como seguimiento a posibles lesiones. Foto por: Jazmín Saldaña

Luis Melgar. CORTESÍA Luis Melgar. CORTESÍA

Luis Melgar. CORTESÍA

Melgar explicó que la mejor manera de reconocer una dolencia de un equino es mediante la observación. Melgar explicó que la mejor manera de reconocer una dolencia de un equino es mediante la observación.

Melgar explicó que la mejor manera de reconocer una dolencia de un equino es mediante la observación. Foto por: Jazmín Saldaña

Está acostumbrado a tratar con bestias que pesan más de 1,000 libras, a ellos los cura, los mira y de seguro a escondidas los aconseja. Así se gana la vida Luis Enrique Melgar Velarde, trabajando con caballos, un animal al que encierra en una sola palabra, “maravilloso”.

La complejidad y majestuosidad de este herbívoro han servido de fuente de inspiración para innumerables películas; también para el trabajo duro y por nuestros lares para enloquecer a una fanaticada que le gusta verlos correr y a otros saltar.

Su máximo esfuerzo a veces termina en una lesión, pero para eso está Melgar, un veterinario que lleva cerca de 30 años de labor interrumpida, llueva o truene y que recibió los primeros consejos en este trabajo, de su padre Jaime, su mentor y colega ya retirado.

La carrera académica universitaria de Luis comenzó en Colombia, luego se especializó en Estados Unidos y actualmente desempeña funciones en el coloso de Juan Díaz, el Hipódromo Presidente Remón, donde su faena es vital para la cartilla hípica.

De su trabajo depende que los ejemplares tengan buena salud y una buena carrera en una pista arenosa que ha quebrado muchas patas y donde algunos de sus pacientes han hecho famoso y rico a su dueño.

Melgar dice que por semana atiende al menos a un caballo con diferentes grados de fractura y al mes uno más con una rotura catastrófica, de las que pocos se salvan.

Contrario a lo que se piensa, que caballo fracturado es caballo sacrificado, con los avances tecnológicos muchos de ellos pueden seguir haciendo lo que les gusta, correr.

El veterinario panameño reporta que este año ha atendido a 31 ejemplares con diferentes grados de fracturas.

Melgar se especializó en la Universidad de Kentucky, en Estados Unidos, en medicina y cirugía de equinos en 1988 y desde entonces ha brindado sus conocimientos en tierras panameñas.

LA VISTA

Su experiencia le ha agudizado el sentido de la vista, un aspecto necesario en este menester, porque sus pacientes no hablan, pero sí advierten de alguna anomalía en sus cuerpos con su modo de caminar.

De hecho, Melgar los observa detenidamente antes de hacer su primera evaluación. Así se da cuenta de qué pata cojea, qué articulación le puede doler al animal o si es atacado por los cólicos, una de las enfermedades más frecuentes en los equinos nacionales.

El doctor de los caballos advierte que para aliviar el dolor de cólicos estomacales tiene que operar a la bestia, todo un protocolo para un paciente que mide 2.5 metros de largo, pesa arriba de las 1,000 libras y que a veces no es tan dócil.

Primero anestesia al caballo, que cae rendido en una sala de colchones para que no se golpee, después con una grúa lo sube a una mesa en donde se procede a hacerle una incisión.

Los intestinos torcidos son revisados centímetro a centímetro, porque los caballos son propensos a que su bolo alimenticio se solidifique. El trabajo dura tres horas aproximadamente, porque son de 30 a 35 metros que tiene que inspeccionar.

Cada uno de sus pacientes es diferente. “Son como niños”, advierte Melgar, quien además imparte clases en la Universidad de Panamá y es el veterinario jefe de la Organización Ecuestre de Panamá.

PIONERO

También es uno de los pioneros en la cirugía de cólicos, una técnica que introdujo en Panamá en 2012 y la cirugía artroscópica, una operación que viene realizando desde 1992 y que consiste en introducir un tubo por las articulaciones para sacar pequeños restos de hueso que se producen por una fractura y que lastiman a los animales.

Por sus manos han pasado grandes nombres de la hípica panameña. By Pass, Patilargo, Pan de los Pobres y recientemente Salustio, entre otros, todos campeones de las pistas.

“Panamá siempre ha estado a la vanguardia de la veterinaria equina”, dijo Melgar, que citó como ejemplos los ultrasonidos que se le hacen a las yeguas para conocer el estado de su cría y la radiología digital, con el que se puede apreciar una fractura y enviarla al dueño del ejemplar por correo electrónico.

“La veterinaria ha salvado muchos caballos en Panamá”, advierte Melgar mientras destaca que una de las enfermedades más comunes de los caballos es la afectación que sufren en la corva, una articulación de las patas delanteras que se ubica en la mitad de la extremidad.

“Los caballos valientes y corredores siempre se lastiman esta articulación debido a que la utilizan para impulsarse”, comentó. “Estos animales no se hicieron para estar encerrados y por eso necesitan de cuidados especiales”.

Otra de las lesiones que sufren los equinos es la de los menudillos, que se ubican arriba de los cascos, afectación que casi siempre necesita de una cirugía para curarla.

Melgar, quien recibe visita de estudiantes de Chile y Colombia para sus respectivas prácticas profesionales, dice que si tuviera que comparar su labor con la medicina convencional, él sería pediatra. “Los caballos son niños grandes que siempre te llevan la contraria. Algunos son inquietos y otros retacados”, agregó.

Por esta razón es importante la observación en esta profesión, advierte el veterinario, que explica que cuando los caballos tienen problemas en los cascos, “usualmente caminan en la puntita y si les afecta una articulación, no afirman esa extremidad”.

“Trabajamos con indicios de dolor. Esta es una profesión sacrificada en la que hay que estar disponible las 24 horas, o al menos la mayor parte del día”, destacó Melgar que atendió en 1989 a su primer ejemplar, Ok Culi, propiedad de Armando De la Rosa.

EQUITACIÓN

También está al servicio de la equitación panameña, como veterinario jefe en la organización que avala este deporte olímpico, que da el visto bueno para que los ejemplares puedan competir.

“Hemos visto crecer la equitación panameña y hemos estado apoyando siempre. Acá los caballos reciben el mismo trato, son los mimados de sus dueños. Hay mucho cariño entre el hombre y animal”, señaló.

Las jornadas de trabajo del veterinario capitalino no se detienen. Los fines de semana observa a sus pacientes cómo se desarrollan en la pista del hipódromo, así menciona a Bellamy Hope, The Contractor, Farolero y Chantik, los nuevos reyes de la pista.

Además, revela que ha experimentado con el PRP (plasma rico en plaquetas) y trasplante de médula y tejido adiposo. Esta se utiliza para la reparación de tendones y de hueso respectivamente.

“Siempre estamos innovando por el bien de estos animales. A veces con sus gestos y mirada nos sentimos recompensados, ellos son agradecidos y recuerdan quién los trata bien, por eso digo que son como niños”, recordó.

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