ALEXIS BATISTA

El regreso de un campeón

Se retiró temprano, siendo un atleta de renombre en el plano nacional, 20 años después regresó como un máster.

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Alexis Batista entrena cómodamente en su etapa de máster en la Ciudad Deportiva Irving Saladino. Alexis Batista entrena cómodamente en su etapa de máster en la Ciudad Deportiva Irving Saladino.

Alexis Batista entrena cómodamente en su etapa de máster en la Ciudad Deportiva Irving Saladino. Foto por: Eric Batista

Batista junto a Leonel del Castillo (Izq.), que recientemente consiguieron ambos medallas en los Panamericanos másters en Santo Domingo, República Dominicana. Batista junto a Leonel del Castillo (Izq.), que recientemente consiguieron ambos medallas en los Panamericanos másters en Santo Domingo, República Dominicana.

Batista junto a Leonel del Castillo (Izq.), que recientemente consiguieron ambos medallas en los Panamericanos másters en Santo Domingo, República Dominicana. Foto por: Eric Batista

Batista (c) en la premiación de los World Master Games, en Auckland, Nueva Zelanda. CORTESÍA Batista (c) en la premiación de los World Master Games, en Auckland, Nueva Zelanda. CORTESÍA

Batista (c) en la premiación de los World Master Games, en Auckland, Nueva Zelanda. CORTESÍA

En ocho años como atleta de alto rendimiento, el pesista Alexis Batista puso en alto el nombre de Panamá en sus participaciones internacionales y estuvo en dos ciclos olímpicos.

Se retiró siendo todavía joven, a los 24 años, cuando tenía mucho todavía por dar. La falta de apoyo le quitaron las ganas de continuar en el deporte de sus amores. Sin embargo, hoy, casi 20 años después, regresa como atleta máster para sentir de nuevo la adrenalina en las competencias y apoyar con su experiencia a las nuevas figuras de la halterofilia.

Recientemente, en un lapso de dos meses, Batista consiguió dos triunfos resonantes de talla internacional, a finales de abril en el World Master Games (Juegos mundiales máster) en Aucklanda, Nueva Zelanda; y a mediados de este mes, en el Panamericano Máster en Santo Domingo, con récords incluidos.

A sus 41 años de edad, Batista vuelve a experimentar las mieles de la victoria en otro escenario, el máster, en el cual el atleta tiene que buscar sus propios recursos.

EL RETORNO

Batista dejó de competir en 2000 y regresó a finales de 2016.

“Empiezo junto con Leonel del Castillo, los dos comenzamos a entrenar no solo para competir, sino para ayudar a los nuevos valores a mejorar la técnica”, manifiesta.

Enfatizó en que la idea era “ir dándoles seminarios a los jóvenes para que fueran mejorando, compartir experiencias de los que hemos vivido; en ese sentido, nos fuimos involucrando más en los gimnasios. En esos 16 años de receso, yo entrenaba en casa, tengo equipo de halterofilia. Estuve 2 años en Dubái y allá entrenaba en un gimnasio de alto rendimiento. Siempre he mantenido parte de la actividad física, porque internamente siempre uno tiene ese gusanillo de levantarse un día con ganas de entrenar”.

“De un día a la semana, pasamos a entrenar a tres días, después estuvimos de cuatro a cinco a la semana en la ciudad deportiva Irving Saladino, un gimnasio diferente al de Curundú. Allí empezamos a hacer la comunicación con la federación internacional de halterofilia en la categoría máster, y nosotros por propia iniciativa tomamos la decisión de volver al deporte en los másters para probarnos y para volver a disfrutar de una competición, pero sin ningún tipo de precondición, queríamos darle continuidad al deporte, volver a disfrutarlo”, explica Batista.

También se pretende ayudar a los nuevos valores con consejos y unos tips de técnica para que mejoren su calidad y sus capacidades de competición.

DOS OROS MÁSTER

Su regreso al deporte ya le brindó dos alegrías. En abril consiguió una medalla de oro en Auckland, Nueva Zelanda, en los 77 kilos, categoría 41-44 años, con 120 en arranque y 150 en envión.

En junio volvió a colgarse más medallas de oro en el Panamericano Máster en Santo Domingo, con récord panamericano. Fueron 125 kilos en arranque y 153 kilos en envión y el récord total, que antes estaba en poder de Estados Unidos.

“Fue bastante satisfactorio, porque no era parte de nuestro objetivo; sin embargo, la situación que se dio en la competencia abrió el camino para que pudiera generarse. De alguna manera, esto te devuelve el sentido de satisfacción”, manifiesta.

UNA NUEVA ETAPA

Hoy, en esta nueva realidad, el pesista panameño dice que hay un balance en la máster que no existe en la sénior. “Los recursos se igualan, casi todos los atletas másters desarrollan su capacidad de competición con base en recursos bastante limitados, porque no existe una política de apoyo; el apoyo está encaminado hacia el sénior, pero ese es el escenario”.

Señala que “las metas que uno quiere hacer van por sus propios recursos, ya no van con la ayuda del Estado ni las federaciones; te ayudan con la infraestructura para que puedas desarrollar tu deporte, pero es uno el que decide cuál será su meta”.

Reconoció que la figura de Leonel del Castillo le ha ayudado en esta nueva experiencia de volver a competir en un escenario internacional. Dice que hay desgastes por los viajes, el hecho de no tener un entrenador, el tener que hacer uno mismo las comidas, de verificar tu peso, la planificación de los entrenamientos, diferente a los tiempos séniors en los que había un equipo que te respaldaba.

SUPERACIÓN

Recuerda que, siendo un atleta de alto rendimiento, entre los 20 y 24 años, entrenaba mucho porque era la única manera de estar a la altura de los otros grandes atletas del área. “Mis condiciones de entrenar eran difíciles por la falta de infraestructura y la ruptura dirigencial entre Pandeportes y el Comité Olímpico de Panamá (COP). Era la única manera de igualar a esos países que tienen más desarrollo y mayor apoyo, por eso había que meterle más ganas”.

UN PASADO EXITOSO

El pesista panameño implantó récord en diferentes torneos nacionales, centroamericanos y del Caribe, juegos nortecentroamericanos y del Caribe, medallista en los P anamericanos de Winnipeg, Canadá, y estuvo en dos ciclos olímpicos.

“El rendimiento máximo de un atleta llega a estar entre los 27 y 30 años, después viene un proceso de decadencia, aunque con algunas excepciones”, dice Batista.

Decide dejar la competencia activa a los 24 años, tenía para un ciclo olímpico más.

“Las condiciones de preparación de nosotros eran paupérrimas y tampoco había una perspectiva de apoyo por parte del Estado o de una organización de alto rendimiento. Había una camada que habíamos alcanzado el punto máximo, que era el nivel Panamericano, pero para poder continuar con esos talentos necesitábamos recursos que ni el Estado ni el COP estaban dispuestos a brindarnos; el escenario no se daba. Había diferencias entre Pandeportes y el Comité Olímpico”, explicó.

Hoy recuerda que ya con la madurez de los años, cuando se mira para atrás, viene a su mente la pregunta si pudo haber hecho más por su carrera.

TODO TIENE SU FINAL

Por experiencia propia, Batista reconoce que a todo atleta le llega su final y el momento de trazarse líneas.

“Cuando llegamos a nuestro punto de madurez deportiva, en el que se acaba su ciclo, el atleta poco a poco va perdiendo esa pasión; llega un momento de tránsito cuando tienes que aceptar que ese momento de tu vida ya se terminó”, precisó.

Señala que ese momento de la vida, “te cambia de alguna manera, pero se puede seguir dentro de lo que es la industria o la promoción del deporte a través de diferentes instituciones, por ejemplo, con seminarios a través de fundaciones; eso ayuda a generar escenarios para seguir aportando a través de otra arista”.

Sin embargo, advierte que involucrarse en un deporte y seguir activo son dos cosas diferentes.

“Reconoce que una vez uno termina su deporte activo, puedes seguir participando en las categorías másters y así continuar aportando al deporte en la promoción del mismo y formar parte de esa federación deportiva a la que tú una vez perteneciste”.

DEVOLVERLE AL DEPORTE

A juicio de Batista, esta es la mejor manera de devolverle algo a ese deporte.

“Yo siempre estoy agradecido con mi deporte, porque a través de él no solo abrí las puertas para ser un buen ciudadano, sino para ayudarme a desarrollar de una forma integral. A crecer como deportista y ayudarte a ser un buen ciudadano. Si no hubiese tenido al deporte como un soporte para ese crecimiento, tal vez las circunstancias para ese desarrollo individual hubiesen sido muy diferentes; no sabría cuáles hubiesen sido, pero es evidente que el deporte sí te brinda esa oportunidad”, afirmó.

AYUDAR AL DEPORTE Y A LOS DEPORTISTAS

Batista es de la opinión que en el momento que te haces mejor a ti mismo, tienes la obligación de ayudar a que los demás también sean mejores.

Hoy, con 41 años de edad, Batista está casado con Diana y es padre de dos hijos, Sarah y Axl Sebastián, trabaja en Cable & Wireless, donde se desempeña como gerente de proyectos especiales.

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