EL ATLETISMO PANAMEÑO

Un rey con ropaje de mendigo

A pesar de sus medallas olímpicas, mundiales y panamericanas, el atletismo panameño vive en la miseria.

El atletismo es considerado como el deporte rey de las grandes citas deportivas como Juegos Olímpicos y regionales, por su multiplicidad de pruebas y grandes proezas de sus protagonistas.

En Panamá por méritos propios también debería tener la categoría de realeza. Es el único deporte que en toda su historia le ha otorgado al país tres medallas olímpicas, una de oro, con el saltador de longitud Irving Saladino en Beijing 2008 y dos de bronce, con el velocista Lloyd LaBeach (100 y 200 metros planos) en Londres 1948.

El atletismo panameño igualmente tiene tres preseas en los campeonatos mundiales de esta disciplina. En los de al aire libre oro con el colonense Saladino, en Osaka 2007 y plata con el velocista capitalino Alonso Edward (200 metros) en Berlín 2009, y bajo techo plata con Saladino en Moscú 2006.

En los Juegos Paralímpicos el atletismo panameño también ha puesto su rúbrica con tres medallas de oro, cuatro de plata y una de bronce, todas ellas por cuenta del chiricano Said Gómez en sus participaciones en las citas de Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sidney 2000 y en Atenas 2004.

A nivel de Juegos Deportivos Panamericanos, el aporte de esta disciplina también ha sido importante para Panamá con ocho preseas, entre las que destacan una de oro con Saladino (Río de Janeiro 2007) y dos de plata, con Bayano Kamani en 400 vallas (Río de Janeiro 2007) y en relevo 4x100 femenino con la posta integrada por Carlota Gooden, Loraine Dunn, Jean Holmes y Marcela Daniels en 1959 en Chicago, Estados Unidos.

Y más recientemente, aunque no alcanzó el podio, Juan Mosquera un joven de 17 años oriundo de la provincia de Coclé cumplió una destacada actuación con un sexto lugar en la prueba de salto de longitud del Campeonato Mundial Juvenil celebrado en Lille, Francia.

UN REY SIN PALACIOS

Pero a pesar de todos estos logros olímpicos y mundiales, y otros más en juegos regionales, el atletismo panameño vive y corre con ropaje de mendigo.

A excepción de la ciudad de Panamá, donde existe una sola pista adecuada para la práctica y desarrollo de este deporte, que es la del estadio Rommel Fernández, a la que se le instaló una nueva carpeta sintética en 2009, en el resto del país los súbditos del atletismo no tienen acceso a este tipo de privilegios.

¿PISTAS O POTREROS?

“Nuestros atletas, principalmente en el interior del país tienen que practicar en improvisadas y polvorientas pistas de arenilla, algunas de las cuales tienen más aspecto de potreros que de una instalación deportiva”.

“A esto se suma además la falta de entrenadores y de implementos deportivos, lo cual es una situación que se viene dando desde hace muchos años”, señaló en su momento Ricardo Sasso, presidente de la federación panameña de esta disciplina.

“Lastimosamente el atletismo, pese a los triunfos que le ha brindado al país, no está entre los deportes privilegiados en cuanto a la ayuda que requieren los atletas y las grandes inversiones para dotarlo de instalaciones adecuadas, y lo poco que tenemos nos lo quitan o se daña, como es el caso de la provincia de Veraguas, que con la remodelación del estadio Toco Castillo para el fútbol se quedó sin pista de atletismo y del Armando Dely Valdés, de Colón, cuya pista sintética está totalmente deteriorada”, citó el dirigente.

Sasso igualmente se quejó por la falta de conciencia y solidaridad de la dirigencia del fútbol y de las autoridades del Instituto Panameño de Deportes, que no han hecho nada para evitar algún tipo de daño a la colchoneta del salto alto del Rommel Fernández, sobre la que en varias ocasiones jugadores de la selección de fútbol se han lanzado en grupo para celebrar los goles.

El hecho más reciente de este tipo se dio el pasado mes con los jugadores de la selección mundialista Sub 20, recordó el dirigente.

SOLO PROMESAS

En Panamá el atletismo no levanta la pasión de otras disciplinas como el fútbol y béisbol, que son las que se benefician con gran parte de los recursos y apoyo tanto del Gobierno como de la empresa privada, por lo que las promesas de mejores días para este deporte solo salen a flote cuando se dan los triunfos como los alcanzados por Saladino y Edward.

Pero al poco tiempo estas se disipan y el atletismo vuelve a su realidad de ser el rey con ropaje de mendigo.

El pasado gobierno de Martín Torrijos invirtió a través del Instituto Panameño de Deportes 90 millones de dólares en construcción y mejoras a varias infraestructuras deportivas, pero a excepción de la nueva carpeta sintética para la pista del Rommel Fernández no hubo nada para el atletismo en el resto del país.

Ramón Cardoze, quien fuera director general de Pandeportes, reconoció en una entrevista a este diario al final de su gestión que una de las fallas que tuvo fue la de construir pistas atléticas en el interior de la República.

Bajo la actual administración de Ricardo Martinelli, tampoco se ha hecho nada.

Cuando Edward ganó en 2009 la medalla de plata en el Mundial de Atletismo de Berlín y el mandatario lo llamó por teléfono para felicitarlo, aquel aprovechó para pedirle que construyera más pistas atléticas, haciéndose eco del clamor de los atletas que practican esta disciplina a lo largo y ancho de toda la República, pero dos años después de esa petición no hay señales de que eso se haga realidad.

El único recinto de lujo

La única pista de atletismo certificada con la que cuenta Panamá es la del estadio Rommel Fernández, a la cual se le instaló una nueva carpeta sintética en 2009 como parte de la remodelación que se le hizo a ese coliseo y que fue estrenada en abril de ese año para los Juegos Centroamericanos.

Esta pista está hecha con la última tecnología por la reconocida firma italiana Mondo, que fue la fabricante de la recordada pista azul de los pasados Juegos Olímpicos de Beijing 2008, donde Irving Saladino alcanzó su medalla de oro en el salto largo, y de los mundiales Berlín 2009, donde el panameño Alonso Edward ganó medalla de plata en los 200 metros planos.

El material bicolor en azul y gris, de nombre Super X Performance, es un producto de avanzada de caucho natural, totalmente biodegradable, que cumple con las normas de conservación del medio ambiente.

La pista de ocho carriles con sus áreas para pruebas de saltos y lanzamientos está valorada en aproximadamente un millón y medio de dólares y tiene las medidas oficiales certificadas por la Federación Internacional de Atletismo (Iaaf por sus siglas en inglés) para eventos internacionales de nivel 2.

De acuerdo con el fabricante este tipo de pista, bien mantenida puede tener una duración más allá de los 20 años.

REINALDO A. WEEKS D.

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