SECUELAS DEL TEMPORAL

Adelantarán uso del FAP y solicitarán dispensa fiscal

A pesar de que los ingresos corrientes aumentaron 18% en los primeros 10 meses del año, el Gobierno solicitará fondos adicionales.

El Gobierno ya trazó la ruta que tomará para hacerle frente a los daños causados por las inundaciones en Colón y Panamá Oeste: usarán anticipadamente dinero del Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) y aumentarán los niveles de endeudamiento del país.

Ayer, el presidente Ricardo Martinelli dijo que el Ejecutivo adelantará la entrada en vigencia del Fondo de Ahorro de Panamá (FAP), y, además, solicitará una dispensa a la Ley de Responsabilidad Fiscal.

“Vamos a cambiar las fechas para que el FAP entre en vigencia inmediatamente”, explicó Martinelli al finalizar la reunión del Consejo de Gabinete convocada ayer por la tarde.

Esta decisión tiene importante alcance en la política fiscal del país.

La Ley del FAP, promulgada en junio de este año y que absorbió el fondo fiduciario, estipula que el ahorro de todos los panameños podía ser utilizado en emergencia a partir de 2015, siempre que el costo asociado fuese igual o superior al 0.5% del producto interno bruto (PIB).

Ahora que Martinelli anunció los cambios a la Ley, que debe ser aprobada en la Asamblea Nacional, las transferencias al tesoro nacional se harían dos años antes de lo previsto.

Considerando el PIB de 2011, que alcanzó los 23 mil 253 millones de dólares, los daños tendrían que superar los 116 millones de dólares.

En cuanto a la dispensa que se haría al presupuesto y que elevaría el déficit fiscal, Martinelli no adelantó a cuánto ascendería, y solo indicó que pedirán un balance a las instituciones para cuantificar el monto de los daños.

Esta sería la segunda ocasión que la actual administración solicitaría una dispensa a la ley de responsabilidad fiscal por motivo de un desastre natural.

La primera fue en 2011, luego de fuertes lluvias e inundaciones que afectaron a distintos sectores del país a finales de 2010, en especial la región Panamá este y las estructuras del puente Centenario. Pero a diferencia del escenario de 2011, el Gobierno en estos momentos ya tiene un mayor límite de endeudamiento. Cuando se promulgó la Ley del FAP se cambió el tope del déficit de 2.7% a 2.9% sobre el PIB.

Al filo de la navaja

La solicitud de la dispensa implica que el Gobierno trabaja con márgenes muy ajustados.

Esta realidad, tal como advirtió la semana pasada la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede), aumenta las posibilidades de recurrir a la venta de activos estatales; implicará que el déficit continúe cubriéndose con deuda pública; y aumenta las probabilidades de tener que modificar nuevamente la ley fiscal.

Hasta el mes de septiembre, el déficit fiscal del Estado ascendió a 874.9 millones de dólares, lo que representa 2.4% del PIB proyectado para fin de año.

Roberto Troncoso, presidente de Apede, indicó que aumentar otra vez el techo del déficit enviaría un mensaje negativo a la calificadora de riesgo que tiene su mirada sobre Panamá.

Igual opinión tiene Irvin Halman, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, quien señaló que las autoridades deben definir con transparencia el costo de los daños.

Ambos empresarios ven como positivo que se adelante la entrada en vigencia del FAP, ya que uno de los argumentos que utilizó el Gobierno para promocionar este mecanismo es que se utilizaría en situaciones como las que están afectando a una parte importante del país.

Para las dos principales asociaciones empresariales del país, el Gobierno debería recortar sus gastos y realizar traslados de partidas antes de solicitar una dispensa fiscal. También recomiendan utilizar mejor los ingresos que en los primeros 10 meses del año aumentaron 18%.

Comercios se afectan tras inundaciones

Las fuertes lluvias que desde el viernes azotan los sectores de Panamá oeste y Colón impidieron las operaciones en la Zona Libre de Colón (ZLC) y el funcionamiento de los puertos de la provincia colonense.

El presidente de la Asociación de Usuarios de la ZLC, Surse Pierpoint, destacó que “no se ha podido hacer un balance de los daños”, ya que las inundaciones impiden el acceso a las instalaciones.

“Estamos tratando de entrar a ver, pero el acceso está bloqueado. Es muy difícil hacer un balance en este momento”, indicó Pierpoint, quien agregó que nunca había visto “semejante nivel de inundación”.

En el área portuaria, las operaciones de atención a buques que llegaron a los muelles fue normal, pero el movimiento de carga por tierra se ha retrasado debido a las constantes lluvias y el consecuente bloqueo de avenidas.

El ferrocarril, que diariamente transporta entre mil 500 y 2 mil contenedores en ambas direcciones, se vio obligado a suspender las operaciones ayer, en el que ha sido su peor día debido a las constantes lluvias.

“Las empresas portuarias se han asegurado de tener combustible y comida en el puerto para seguir trabajando”, dijo Juan Carlos Croston, vicepresidente de mercadeo de Manzanillo International Terminal.

“Ha sido un año difícil para las operaciones porque hemos tenido manifestaciones, cierre de calles e inundaciones que han afectado la conectividad”, dijo Croston.

Luis Bellini

Wilfredo Jordán

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