Mayor auge en productos empacados al vacío

Alargan la vida de los alimentos

Productos preparados y verduras peladas son parte de la tendencia de empacado al vacío. Los supermercados toman ventaja.
Cada día se observan en las cadenas de supermercados alimentos empacados al vacío, una técnica que permite ganar tiempo, pero con la que el consumidor tendría que pagar un poco más. LA PRENSA/ Raúl A. Bernal. Cada día se observan en las cadenas de supermercados alimentos empacados al vacío, una técnica que permite ganar tiempo, pero con la que el consumidor tendría que pagar un poco más. LA PRENSA/ Raúl A. Bernal.
Cada día se observan en las cadenas de supermercados alimentos empacados al vacío, una técnica que permite ganar tiempo, pero con la que el consumidor tendría que pagar un poco más. LA PRENSA/ Raúl A. Bernal.

Hace cinco años era cosa rara ver variedad de alimentos empacados al vacío, pero el uso de esta técnica es cada vez más frecuente. Y tiene mucha lógica, cuando el objetivo es ganar tiempo de conservación con el retraso del proceso natural de descomposición del producto.

Los embutidos y los quesos son los reyes en este tipo de empaque, aunque ahora se le suman los ingredientes exactos para hacer una sopa de verdura. En un solo paquete hay una mezcla perfecta de ñame, otoe, yuca, zapallo y papas.

Los supermercados empacan porciones de zanahorias y repollo, listas para mezclar y hacer una ensalada. El plátano verde ya se vende pelado y cortado para los típicos patacones. Los tamales de maíz se comercializan sin el miedo que se dañe la mezcla entre el grano y relleno de carne.

Así, los supermercados reducen la pérdida de productos perecederos y los clientes tienen opciones de alimentos frescos que no le representan tanto trabajo en casa al momento de prepararlos.

En cuestiones de costo dependerá del presupuesto del consumidor y el beneficio que al final adquiera con la compra de estos alimentos empacados, porque puede resultar que una papa que le puede costar $1.32 el kilogramo (kg), si está pelada, cortada y empacada al vacío le saldrá en $4.19 el kg.

Asimismo, puede encontrar un plátano en $1.39 el kg, cuando empacado puede ser de $3.19 kg.

Al consumidor le tocará comparar precios y calidad, ya que puede encontrar una cebolla importada sin pelar en $3.79 el kg, y una nacional pelada en $2.98 el kg.

Para la educadora Thais de Barboni, profesional de economía doméstica, una de las ventajas del consumo de estos productos es que están prácticamente listos para echar a la olla y se ahorra el tiempo de pelar y picar, en una vida tan agitada como la actual, donde el trabajo, los estudios y los tranques reducen el tiempo disponible de los consumidores.

No obstante, el precio es algo que Barboni nota como una de sus desventajas.

En ese contexto, explica que también habría que calcular el porcentaje de desperdicio frente al de rendimiento que se obtiene cuando uno compra un alimento que no pasa por este proceso.

Por un lado, el cliente genera menos basura en casa, pero pierde la oportunidad de utilizar las cáscaras de ciertos vegetales para otra receta.

Eliminando el oxígeno

El sistema de empacado al vacío permite un mayor hermetismo, lo que asegura que no haya oxígeno en contacto que pueda ser fuente de subsistencia para bacterias y hongos, que pueda dañar más rápidamente el producto.

“Al envasar al vacío, se elimina el efecto negativo del oxígeno en la mayoría de los productos alimenticios”, comentó Javier Riba P., gerente general del Grupo Riba Smith, empresa que utiliza este proceso como parte de su producción de alimentos.

Este proceso consiste en colocar los productos en bolsas de un material plástico laminado que se mantiene en condiciones asépticas. Luego, a través de un sistema de bomba de vacío, se extrae el aire de la bolsa y luego se sella.

Riba aclara que este no es el único sistema para garantizar la inocuidad por un tiempo mayor, ya que hoy en día también se utiliza atmósfera controlada, con gases inertes que no dañan ni el producto ni el ambiente.

Por lo general los productos tratados con esta técnica no contienen preservantes y aquellos que lo poseen, suelen tener cantidades menores a los niveles de otros alimentos.

“El proceso de empaque al vacío es precisamente para conservar de forma más natural, fresca y saludablemente posible los alimentos para los consumidores”, dijo Jessica Justavino, gerente de División de Productos Frescos de los supermercados El Machetazo.

Justavino precisó que con el empacado al vacío es posible hoy obtener una mayor vida de los productos en el anaquel, lo que brinda la posibilidad al fabricante de salirse de un mercado local y al consumidor de obtener un producto más saludable, y con menos preservativos o conservantes.

Se calcula que el tiempo máximo de conservación de un producto empacado al vacío oscila entre 20 y 30 días, dependiendo del tipo de producto y la temperatura a la cual se conserve, recalcó la especialista del supermercado El Machetazo.

Aunque el gerente del Riba Smith destaca que el producto empacado con este proceso debe tener una vida útil aceptable y que no se abuse del tiempo de vida que le brinda el sistema. “Lo que se busca es facilitar la vida del consumidor con el compromiso de calidad o de inocuidad”.

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