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entrevista al superintendente de bancos de panamá

Alberto Diamond: ‘No podemos estar en la lista del Grupo de Acción Financiera’

Alberto Diamond admite que la percepción que se tiene fuera de las fronteras sobre el país no es la mejor y aboga por trabajar para cambiar esa imagen.
El funcionario dice que Panamá no debe competir por los capitales ilícitos. ‘No queremos los dineros malos aquí’, enfatizó. LA PRENSA/Iván Uribe. El funcionario dice que Panamá no debe competir por los capitales ilícitos. ‘No queremos los dineros malos aquí’, enfatizó. LA PRENSA/Iván Uribe.
El funcionario dice que Panamá no debe competir por los capitales ilícitos. ‘No queremos los dineros malos aquí’, enfatizó. LA PRENSA/Iván Uribe.

Se nota que la inclusión de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera (GAFI) y los señalamientos sobre la debilidad del país en el combate contra el lavado de capitales es la primera preocupación profesional de Alberto Diamond.

El superintendente de Bancos de Panamá recibió en su despacho a La Prensa y lo primero que hizo después de los saludos protocolarios fue mostrar una serie de publicaciones sobre la materia que –dijo– “estaba estudiando”. 

En una conversación de más de una hora aborda, además, los problemas de imagen exterior del país, la crisis con Colombia, la presión sobre la reserva bancaria y su futuro en la Superintendencia. 

¿La inclusión de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera (GAFI) y sus consecuencias es el mayor desafío para el sector financiero panameño en la actualidad?

Sí, es un reto muy importante que tenemos en el sector financiero  panameño en términos generales. El contexto va mucho más allá del blanqueo de capitales per se. El contexto es todo lo que representan actividades ilícitas, que incluyen dineros provenientes de narcotráfico, de personas, armas, incluyendo en esas actividades la sobrefacturación y la facturación ficticia, el lavado de dinero procedente de actividades comerciales. La evasión fiscal es otra área importante y tercero, el dinero ilícito procedente de sobornos, coimas y robo de activos del Estado.

El llamado de atención que trae el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el informe publicado a principios de este año es un campanazo para que despertemos ante una realidad. La realidad es que nuestra estructura de prevención y control del flujo de dinero proveniente de actividades ilícitas es débil, no es funcional, tiene muchos agujeros que tienen que ser reparados prontamente, y de ahí surgen iniciativas de trabajar en un nuevo marco jurídico para darle forma legal a las actividades que tenemos que emprender. 

Aparte de lo que es una nueva legislación, debemos tener muy claro el hecho de que se requiere una coordinación entre los distintos estamentos del Estado para tener éxito en el objetivo de perseguir estos delitos. Obviamente, la prevención es el primer paso y la prevención la tratamos de ejercer reglamentando, regulando las entidades dedicadas a operaciones financieras. Igual hay otras actividades que no son financieras, como casinos, zonas libres, etc., que tienen también vulnerabilidades, porque pueden producir actividades ilícitas de alguna manera. Es un contexto muy grande.

Generalmente en Panamá se piensa que son los países desarrollados los que nos quieren imponer condiciones a los panameños para controlar sus problemas de evasión fiscal. Yo no comparto 100% esa manera de verlo. Nunca decimos nada de los problemas de evasión fiscal en Panamá. Tan ausente está el diálogo en ese tema que parece que consideramos que en Panamá no existe evasión fiscal. Hace dos semanas, en Washington, pregunté a expertos del FMI sobre su metodología para cuantificar la evasión fiscal. Sí la tienen, pero el país tiene que darles cierta información.

Sugiero que nuestro país avance sobre la estimación de la evasión fiscal, porque ciertamente tenemos que analizar eso y tenemos que buscar la manera de controlar la evasión fiscal que se pueda producir en nuestro país. No es que sea un problema que no nos incumbe. Sí nos debe preocupar en cómo controlamos la evasión fiscal, que genera transferencias ilícitas de capitales a nivel internacional.

En el último tema, sobre robos, sobornos y activos del Estado son temas que se discuten, que preocupan siempre a los ciudadanos de cualquier país, que estos días haya noticias en las primeras planas de un caso que se está tratando en la Asamblea Nacional. Es una realidad, es algo por lo que los panameños nos tenemos que preocupar. Son realidades que tenemos que manejar para buscar cómo se reprime, cómo se controla.

Hay una particularidad en todo esto, que es el uso de vehículos jurídicos, ya sea sociedades anónimas, fundaciones de interés privado, fideicomisos u otro tipo de vehículos legales. Generalmente, las sociedades panameñas de alguna manera están lamentablemente en algunos casos internacionales de actividades ilícitas. Hice referencia a una publicación que hizo La Prensa el lunes 13 de octubre relacionada con una conferencia latinoamericana de periodismo que se llevó a cabo en México. El titular dice Panamá, la ruta del dinero. Se trata de un trabajo hecho por un periodista peruano sobre un caso del expresidente Alejandro Toledo. Dice que trianguló dinero público a través de varias empresas en Panamá para adquirir propiedades lujosas y exclusivas. La actividad de vender sociedades es un negocio legítimo que tiene Panamá y muchas jurisdicciones en el mundo, inclusive la más importante es la jurisdicción del estado de Delaware en Estados Unidos, que es la jurisdicción que más sociedades vende en el mundo.

Hoy día, dadas las circunstancias y características de muchos casos de flujo de dinero ilícito, siempre se observa algún vehículo jurídico, que puede ser una sociedad panameña o de otra jurisdicción. Lo que han hecho otras jurisdicciones es que han regulado las empresas que se dedican a la prestación de estos servicios societarios o corporativos, a la constitución de sociedades, aportar nombres de directores, dignatarios y agentes residentes. En Panamá tenemos la particularidad de tener tanto la actividad bancaria como la actividad de venta de sociedades y la formación de fideicomisos.

Esta noticia a la que hago referencia refuerza lo que yo he dicho muchas veces. Por asociación, se piensa que si hay una sociedad panameña involucrada en alguna actividad presuntamente ilícita, es el centro bancario panameño el que está involucrado. Eso lo implica la noticia, porque dice "Panamá, la ruta del dinero". Sin embargo, no he podido encontrar en la noticia algún indicio de que fueran utilizados bancos en el centro bancario panameño para la triangulación del dinero a la que se alude. Eso es preocupante. Realmente, hay organismos que promueven la adecuada regulación de las entidades que se dedican a la prestación de servicios societarios. Este es un tema que se ha analizado por mucho tiempo y es importante que en Panamá tengamos un debate de altura sobre esta situación.

Luego de haber hecho una serie de visitas a Estados Unidos (EU) para hablar con grandes instituciones financieras y con los reguladores importantes de ese país, hemos podido sacar la conclusión de que no se tiene una buena imagen de Panamá en estos aspectos y que la percepción de nuestra imagen no es la mejor. Por eso es indispensable que hagamos todos los esfuerzos necesarios para contrarrestar esa percepción que se tiene de Panamá. Algunos representantes del FMI argumentan que Panamá se ha quedado fuera del diálogo internacional sobre transparencia financiera por mucho tiempo. Toda esta coyuntura en la que nos encontramos gira alrededor de la transparencia financiera que el mundo espera de Panamá, al igual que de otras jurisdicciones. Sobre todo Panamá, cuando tenemos un centro bancario con reconocimiento internacional, en el que debemos ser proactivos en solucionar los problemas que tenemos.

Un mensaje claro de instituciones financieras en EU es que quieren continuar haciendo negocios con Panamá, pero Panamá tiene que hacer algo con relación a la situación en la que está actualmente. Por eso es que me preocupa tanto que todos los panameños unamos los esfuerzos para que de manera muy proactiva establezcamos las medidas correctivas de las brechas que se nos han señalado en el tema de lavado de dinero y financiamiento de terrorismo. 

No es algo que solamente afecte al sector bancario...

Es una cuestión de país. El contexto es tan amplio que no lo podemos ver exclusivamente en el tema del lavado del dinero. Quiero pedirles a los panameños que abramos los ojos y miremos esto con luces largas. 

Sobre las sociedades, se trata de un negocio legítimo como usted señala, pero ¿se ha hecho algún tipo de análisis sobre los beneficios que esta actividad le genera al país contra las desventajas que le causa en términos de imagen cuando salen informaciones en el exterior sobre sociedades panameñas que se utilizan para hacer actividades ilegales?

Debemos tener un debate de altura sobre este tema. Sí, se tiene que hacer ese análisis. Y nos va a conducir, a mi juicio, a evaluar la necesidad de introducir regulación adecuada a las entidades que se dedican a la venta de sociedades y otros servicios corporativos. En el mundo esto está siendo regulado. Hay un grupo al que pertenece la Superintendencia de Bancos que ha publicado un documento que recomienda la regulación básica para las entidades que prestan servicios societarios. Esa actividad no ha estado regulada en Panamá. Es una actividad financiera que tiene que ser regulada. Varias jurisdicciones del Caribe son parte de ese grupo, igual que Panamá. Estamos comprometidos a cumplir con los estándares internacionales tanto de Basilea, como del GAFI, como los principios de la Organización Internacional de Comisiones de Valores. Estas jurisdicciones que cumplen con estos estándares siguen siendo jurisdicciones competitivas. Mi criterio es que desde el punto de vista financiero, Panamá debe competir buscando siempre que sean transacciones que mueven dinero lícito. No debemos competir con el dinero ilícito. Esa no es la competencia en la que queremos estar. No me parece a mí que como país serio de gente honesta debemos mirar a actividades ilícitas y que esas actividades produzcan beneficios. No queremos el dinero malo aquí. No aceptaría estar en una función como la que estoy si somos tan permisivos que las actividades ilícitas fluyen por nuestro país libremente sin que eso nos cause ningún escozor. Los panameños somos en su gran mayoría gente honesta. Eso tenemos que proyectarlo. Lamentablemente la imagen no es la mejor, como mencioné. La percepción que se tiene no es la mejor. Hay tres fuentes de dinero ilícito: tráfico, evasión y corrupción. En el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial, ¿cuál es en el que peor hemos sido calificados? corrupción. Entonces, hago un llamado de atención. Como país, qué queremos hacer al respecto. Tenemos que unir las cabezas pensantes y abordar ese tema en un diálogo de altura. 

El asunto es de Estado, pero quienes están sintiendo los efectos primero son los bancos, ¿Cómo está la relación con los bancos corresponsales de EU?

Los bancos corresponsales continúan haciendo actividades con los bancos panameños. Hay casos en los que se ha perdido o han reducido actividades con ciertos bancos. Es una decisión de negocios. Claro que sienten presión por parte de los reguladores. Deben poner en una balanza el riesgo versus los beneficios. Entonces, si ven que el riesgo es mayor de lo que ellos esperan por los beneficios que reciben, entonces la decisión es retirarse de esa transacción. Esta es una evaluación continua. No ha habido una crisis en este momento, pero es de ello que nos tenemos que proteger. Sí, están esperando que se cumplan las cosas que les hemos comentado que estamos haciendo, introduciendo los cambios regulatorios en Panamá. Ellos están esperando a ver esos resultados. Las visitas buscan poder ver cara a cara a estos ejecutivos de grandes instituciones financieras, no solo de parte del regulador, hemos estado acompañados de miembros del sector privado, para mostrar una coordinación, un compromiso de hacer y lo que están esperando son los resultados. Una vez que mostremos los resultados y que el país esté tomando las acciones pertinentes, esas relaciones seguirán. Si esas acciones no apuntan a una mejoría, obviamente vamos a tener mayores problemas. 

¿Qué sucedería si los bancos de Estados Unidos deciden no trabajar con los panameños?

Ante ese caso hipotético, la afectación al centro bancario sería muy grande. Todas las transferencias entrantes y salientes pasan por los bancos de Estados Unidos. Nosotros no esperamos a que eso vaya a suceder. 

Usted ha mencionado en alguna ocasión que no debemos entretenernos en discutir ciertas cosas, como si el informe del FMI es justo o no con Panamá, sino que se debe tomar acción ya y también ha dicho en alguna ocasión que sentía que el avance era lento. ¿Ha cambiado esta dinámica?

Sí, ha cambiado. A fines de septiembre, estuvo el equipo de trabajo en Miami con el grupo revisor de las Américas presentando los avances. Por otro lado, un equipo del Ministerio de Economía y Finanzas, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y la Superintendencia de Bancos atendió en París la reunión plenaria del GAFI y entendemos que el informe de Panamá ha sido bien recibido y que Panamá ha recibido ciertas palabras de aliento por los avances logrados hasta el momento. Tenemos que sostener ese impulso. Los desafíos siguen siendo grandes. Hay mucho que discutir sobre la ley, en cuanto al tema de la evaluación sobre el riesgo nacional de lavado de dinero... el análisis intenta medir dónde es mayor el riesgo de lavado. 

El plan de acción pactado con el GAFI dice que Panamá debe haber adaptado su marco legal en junio de 2015. ¿Es realista ese plazo de 2015 para cumplir el plan de acción?

Yo quiero pensar que sí. Es difícil, pero quiero pensar que sí. Muchas veces se cuestiona si es o no realista, pero tenemos que mantener el empuje para lograr esto. Ya el hecho de estar en la lista agrava una mala percepción de la imagen de Panamá. No podemos darnos el lujo de permanecer en esa lista durante mucho tiempo. Además, viene una segunda revisión con las 40 recomendaciones del GAFI que se va a realizar en 2016. Así que si no cumplimos ciertas metas, que son ambiciosas, para mediados del próximo año, difícilmente vamos a poder pasar la siguiente revisión. Cumplidos los aspectos formales de la ley y los estudios, viene la parte de la implementación. Tenemos que mostrar resultados. Para mí es una gran preocupación cómo articulamos las actividades de los distintos estamentos del Estado. Los reguladores que tenemos que hacer prevención, la UAF que tiene que hacer el trabajo investigativo de inteligencia financiera y la parte judicial, policial, represiva. El concepto que todos debemos tener claro es que se trata de actividades ilícitas, que por un lado tienen que ser prevenidas y por otro reprimidas. Entonces, si no articulamos los unos con los otros, no vamos a ser eficaces. Y no hemos sido eficaces en eso. Es parte de los señalamientos que nos hacen. 

Todavía no se ha entrado al debate nacional sobre las acciones que está solicitando el GAFI. Hay algunos aspectos muy polémicos, como la consideración de la evasión fiscal como lavado de capitales...

Hay que cambiar la cultura. Si no nos adaptamos a las nuevas reglas con que juega el mundo, nos quedamos fuera de competencia. Y ya estamos empezando a sentir esos efectos de manera palpable. Nos conviene como país no estar a la defensiva, como en muchas de las cosas hemos estado hasta ahora, sino ser proactivos en las soluciones, en las adaptaciones, en el entendimiento de que el mundo cambió, que hay otras condiciones en el entorno y verdaderamente tenemos que, dentro de las nuevas condiciones, buscar la forma de ser más competitivo como país.  

Un abogado paraguayo explicó hace unos meses que su país había salido de la lista gris del GAFI cuando hubo la "convicción íntima" con el cumplimiento de los reglamentos. ¿Existe en Panamá esa convicción íntima o se hacen las cosas para salir de las listas?

Aún arrastramos los pies en ciertas cosas. Esa convicción no es generalizada todavía. Todavía hay sectores importantes que no tienen la convicción de que en efecto como país serio y como gente honesta que somos realmente debemos hacer las cosas correctamente.  

¿Ha mejorado la UAF desde que entró allí la nueva administración?

Lo que puedo comentar tiene que ver con lo que percibo desde afuera, porque yo no participo en la UAF. Interactuamos con la UAF. Al ver la proactividad del señor Alexis Bethancourt, que dirige la UAF, en introducir cambios, en hacer mejoras, en ponerse en contacto con los organismos internacionales, en el apoyo internacional de investigaciones... Ha tomado varias iniciativas que me parecen muy positivas y eso ha empezado a tener un impacto afuera de nuestras fronteras. De allí es que tengo la impresión de que hay cosas que se están haciendo bien. 

Después de dos semanas, se resolvió momentáneamente la crisis desatada tras la inclusión de Panamá en la lista de paraísos fiscales de Colombia ¿Qué sensaciones tiene usted con el caso?

El entendimiento con Colombia es un paso muy positivo en la dirección correcta. Queda un importante trabajo por delante para llegar a un acuerdo satisfactorio con ese país vecino sobre el intercambio de información fiscal. Estoy seguro de que vamos a lograrlo.  

¿Si se firmara un tratado de intercambio de información tributaria con Colombia, habrá una fuga de los capitales que tienen colombianos en el centro bancario?

Eso es muy difícil de predecir. Cuando se habló del tratado de intercambio de información fiscal con Estados Unidos, la gran bulla es que se iban a ir los depósitos de los estadounidenses en Panamá. Eso no sucedió, básicamente porque el dinero que tienen aquí es lícito. Yo quiero pensar que es la misma condición que se tiene con el dinero de Colombia, que son dineros lícitos.  

No se trata del primer país ni la primera institución que incluye a Panamá en una lista de paraísos fiscales. ¿Es o no Panamá un paraíso fiscal?

Ya se han puesto a nivel internacional los parámetros. Los países a veces ponen sus propias condiciones. La manera de contrarrestar eso no es poniendo los argumentos sino actuando, modificando cosas, introduciendo reglamentación, cumpliendo los estándares internacionales que podemos quitarnos ese estigma que nos señala como paraíso fiscal. Para mí esta discusión tal vez es un tanto estéril. Si nosotros decimos que no somos paraíso fiscal y ellos que sí, pues nos ponen en su lista. Hay gente que piensa que hay que defender ese punto de que no somos paraíso fiscal. Perfecto. Pero ahí estamos a la defensiva, qué estamos haciendo de manera proactiva para resolver las brechas que tenemos. Yo quisiera invertir mis esfuerzos en este camino, en ver cómo aplicamos los estándares para limpiar nuestra imagen.  

Lo cierto es que hay una presión de las grandes economías del planeta contra el secreto bancario. ¿Cómo ha evolucionado esta figura en Panamá en los últimos años?

La petición de información puede ser porque haya actividades ilícitas de evasión fiscal. La intención de obtener información puede ser también por tema de blanqueo de capitales, cualquier tipo de tráfico o por el tema de coimas, sobornos y robo de activos del Estado. Estos delitos generan la petición de información. Entonces, si hay un caso, hay un procedimiento.

Esa reserva bancaria tiene sus límites, porque si hay un proceso, esa información se da. Ahí nosotros tenemos que articular ciertas acciones, ya que otras jurisdicciones se han quejado porque aun cuando hay un proceso, finalmente no tenemos eficacia en proporcionar la información que se solicita, siendo una solicitud legítima. Tenemos que mejorar eso. Estamos afectando la imagen del país. Siento que si eso se atiende y se mejora, se hace eficaz el apoyo internacional, la imagen va a cambiar. Porque tampoco podemos dar información libremente. Hay que mantener cierta reserva, igual que se mantiene en otras jurisdicciones. 

¿La confidencialidad de los datos bancarios se mantendrá durante mucho tiempo?

El tema de la transparencia está de por medio. Todos los bancos en todas las jurisdicciones tienen reserva bancaria, más o menos estricta.  Aquí la discusión es que hay capitales lícitos que necesitan mantener su reserva, pero estamos lidiando con una situación en la que también hay capitales ilícitos que tienen que ser rastreados, seguidos y si son ilícitos, hay que cautelarlos. Entonces hay un balance muy difícil aquí.  

¿Qué valoración hace de estos cinco años al frente de la Superintendencia? ¿Cómo ha evolucionado el centro en este tiempo?

La evolución ha sido positiva. El centro bancario se ha mantenido en crecimiento, ha sido un centro que ha continuado fortaleciéndose en cuanto al patrimonio de los bancos, la adecuación de capital de los bancos es apropiada, la liquidez del sistema es muy buena, también la calidad de la cartera de crédito, el balance es de buena calidad. Eso nos lo reconocen los organismos internacionales, particularmente el FMI. Aquí en la Superintendencia con el gran equipo que tengo se ha logrado fortalecer el aspecto de regulación, avanzando hacia la regulación de Basilea, también en el aspecto de supervisión del sistema. Incluso en el tema del blanqueo, en el informe del FMI, los comentarios fueron más bien positivos sobre la gestión que está haciendo la Superintendencia de Bancos. Hay varios frentes en los que hemos estado progresando para fortalecer el centro bancario. 

Su período vence en diciembre de 2014. ¿Usted podría permanecer en el cargo?

El nombramiento del superintendente es político y está en manos del presidente de la República.

¿Si se lo pide, seguiría?

En su momento tomaría una decisión al respecto. 

El centro bancario superó los $100 mil millones en activos. Eso ha sido un hito alcanzado este año...

Panamá ha tenido el beneficio de un centro bancario en crecimiento con una actividad económica muy fuerte, que pienso va a continuar así por los próximos años, aunque no al mismo ritmo. Por lo menos durante 2015, vislumbro un crecimiento continuado de la economía y del centro bancario.

¿Nos estamos endeudando demasiado? El crédito interno al sector privado representa un 90% del PIB...

Realmente, la relación entre crédito interno y PIB siempre ha estado muy cerca del 100% y en algunos momentos por encima del 100%. Esa es la relación que ha estado por mucho tiempo. Sí, hay economistas que dicen que está creciendo mucho, que el país está sobreendeudado, igual hay otras opiniones contrarias. Son discusiones entre los economistas, lo dejo en manos de ellos, pero esa relación es la histórica. 

¿El manejo de los bancos en Panamá, donde no hay prestamista de última instancia, es una garantía contra eventuales burbujas como las que vivieron Estados Unidos o España?

Yo pienso que sí tiene una incidencia. Los bancos han sido bastante precavidos. 

En los últimos años se han marchado algunos actores importantes del centro bancario, como HSBC, BBVA, BNP Paribas. ¿El centro es más regional que internacional?

Es que ha sido tradicionalmente así. Las mayores captaciones, fuera de lo interno, vienen de América Latina y los mayores préstamos externos van hacia la región. Estos bancos de nombre global eran muy fuertes en el mercado doméstico. Y ese mercado doméstico ha pasado a manos de bancos colombianos. En eso no ha variado. 

¿Algún movimiento relevante en cuanto a entradas y salidas?

Hay peticiones de licencias que estamos manejando. Hay pequeñas y grandes. Cambios de licencias, jugadores nuevos que quieren entrar. Hay de todo un poco, pero obviamente esos datos están reservados hasta que se adelante el trámite.

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