UNA NUEVA REVOLUCIÓN EN PRODUCCIÓN

Capitalismo, con consciencia

Cada día se extraen más recursos de la Tierra, muchos sin sostenibilidad. La meta de Unilever es aumentar su producción en beneficio del planeta.
RETO. Unilever, multinacional anglo-holandesa creada en 1930, tiene el desafío de duplicar su tamaño sin afectar el ambiente. BLOOMBERG/Dario Pignatelli RETO. Unilever, multinacional anglo-holandesa creada en 1930, tiene el desafío de duplicar su tamaño sin afectar el ambiente. BLOOMBERG/Dario Pignatelli
RETO. Unilever, multinacional anglo-holandesa creada en 1930, tiene el desafío de duplicar su tamaño sin afectar el ambiente. BLOOMBERG/Dario Pignatelli

El mundo se está acabando. Cada día aumenta más el apetito humano por el consumo, lo que ha culminado en la idealización de lo desechable.

Productos todavía aptos para su uso terminan descartados, sencillamente porque ha cambiado la moda o una nueva versión ha sido lanzada. Este ciclo impone una fuerte presión sobre el mundo empresarial para producir más rápido, agotando cada vez más a un paso mayor los recursos naturales disponibles y, sobre todo, limitados.

Pero, igual que la Revolución Industrial llegó a tiempo para rescatar a una civilización mundial estancada, parece que una nueva revolución es inminente, una revolución en consciencia.

Pier Luigi Sigismondi es el director jefe de la cadena de suministro de Unilever, un gigante corporativo anglo-holandés de más de 80 años de historia.

La marca es famosa por ser dueña de productos ubicuos para la vida cotidiana, entre ellos, los helados Ben & Jerry´s y Magnum, el té Lipton, desodorantes Axe, jabones Dove y los siempre útiles Q-tips. La lista continúa de tal forma que es casi imposible terminar un día sin haberse encontrado un producto manufacturado por Unilever.

Debido a su enorme producción y repertorio de productos, Unilever ha conseguido ser una de las empresas más relevantes del mundo, con un ingreso neto para 2012 de casi 6 mil millones de dólares.

Es precisamente por ser una empresa tan grande que la tarea de Sigismondi parece surrealista: duplicar el tamaño de la empresa mientras reduce su impacto ambiental.

El ejecutivo de Unilever piensa que la tarea no solo no es imposible, sino que es necesaria. Cada vez, el modelo empresarial mundial está teniendo un impacto más devastador sobre los recursos del planeta.

Por esto, la empresa considera que tiene una misión importante que cumplir: probar que es posible tener rentabilidad positiva sin afectar el ambiente, de tal forma que asegure la sostenibilidad del negocio a largo plazo.

No es una misión fácil, pero los logros reportados hasta ahora dan esperanzas.

Sigismondi habla con pasión de su trabajo. En 2009, Unilever escogió a Paul Polman como su nuevo presidente, y este llamó a Sigismondi para que formara parte de su equipo y transformara la manera como la empresa hacía negocios.

Sigismondi se sentó con este diario para hablar sobre la estrategia de su empresa y las lecciones que puede aprender el mundo empresarial de Panamá.

¿Cuál es la filosofía detrás de Unilever?

Lo que buscamos es ser una empresa que tenga una expansión internacional, pero a la vez desarrolle una misión social. Tener un portafolio de productos que hagan sentir bien a las personas en lo higiénico y en la nutrición. Queremos hacer todo esto sin seguir sustrayendo recursos del planeta de forma insostenible.

¿Por qué le dan tanta importancia a la sostenibilidad?

Consumidores en países emergentes buscan hoy en día mejorar su nivel de vida.

Lo que hay que tener claro es que para que las personas en el mundo puedan acceder a la calidad de vida que tienen en el Reino Unido, por ejemplo, necesitaríamos los recursos de tres planetas como la Tierra. Si es el nivel de vida de Estados Unidos, serían los recursos de cinco planetas.

Se espera que para 2030, la población mundial aumente en 2 mil millones de personas. No podemos seguir pensando que vamos a continuar a nuestro paso actual sin afectar el planeta.

¿Cómo planean lograr su meta?

Lo que hacemos es medir prácticamente toda la generación de dióxido de carbono (CO2) en nuestra cadena de producción, desde productores y suplidores hasta consumidores.

Con esta información podemos diseñar productos que utilicen menos recursos, tanto en su producción como en el consumo.

Por ejemplo, la cantidad de agua que se utiliza para producir un detergente es una parte muy infinitesimal cuando se compara con la cantidad de agua que se requiere para utilizar ese mismo detergente.

Por lo tanto, hemos diseñado productos que necesitan de menos agua caliente para su uso. De esta forma, los consumidores ven la conveniencia de utilizar nuestra marca y representamos un ahorro en recursos.

Esto es especialmente importante en países donde el agua es escasa, por ejemplo, en India. Al final, es una estrategia win-win, el consumidor gana y el ambiente también.

¿Han tenido algún caso que les haya demostrado que es posible el cambio?

El caso de nuestra producción de helados es muy emblemático. Nuestro mayor reto era reducir el consumo energético de los congeladores y lo que hemos hecho es utilizar nuevos congeladores que usan hidrocarburos, que no tienen un impacto negativo sobre el ozono en la atmósfera.

Para lograr esto trabajamos con proveedores muy avanzados en Italia, logrando crear la tecnología y hemos conseguido impulsarla en países emergentes, de tal forma que nuestro negocio resulta sostenible.

Hemos logrado que el 60% del papel que usamos en nuestros productos venga de fuentes renovables certificadas y estamos empujando para que el 100% de todo lo que compramos en el ámbito agrícola sea certificado a nivel sostenible.

Uno de nuestros insumos más importante es el aceite de palma, y estamos trabajando para que hayan nuevas formas de producir este bien sin necesidad de deforestar.

Hasta ahora, 35% de las materias agrícolas que utilizamos como insumos de la empresa es provisto de forma sostenible por terceros y esperamos que sea el 100% para el año 2020.

¿Cómo hacen para promover su mensaje?

Nos apoyamos en el mundo de las comunicaciones digitales. El social media está creando un nivel de entendimiento y compromiso hacia el problema ambiental.

Movimientos sociales han logrado hacer caer a gobiernos, y nosotros creemos que pronto habrá movimientos sociales dirigidos hacia empresas que no sean responsables con el ambiente a largo plazo.

Usualmente la gente piensa que proteger el ambiente es un rol del Gobierno.

Los Gobiernos no permiten que se hagan inversiones a largo plazo. Es difícil crear popularidad, como un político, si tus promesas son dirigidas a largo plazo sin algún cambio en el corto plazo. Por esto, tenemos que abordar a los Gobiernos a que desarrollen sus competencias, por ejemplo, infraestructura, con una filosofía de sostenibilidad en mente.

Por eso nuestra misión es convencer al mercado y a los analistas de que podemos ser una empresa de crecimiento sin detener nuestras inversiones a largo plazo. Tenemos que probar nuestro modelo, no podemos enfocarnos solo en los resultados trimestrales. De hecho, nosotros no emitimos resultados trimestrales.

¿Cuál ha sido su impresión de Panamá?

El éxito de Panamá es que ha convencido al mercado de que tiene un compromiso con el trabajo abierto. Puedes traer talento de muchos otros países sin muchas limitaciones. Para nosotros, la diversidad cultural y de género es muy importante.

Lo que nos preocupa es que hay una gran escasez de talento en Panamá, por lo cual se necesita pensar a largo plazo para mejorar la situación.

La clave de Unilever para fortalecer el talento humano es respetar a los individuos, tratarlos con integridad y premiarlos por ser ellos mismos. Se necesita un balance entre el hogar y el trabajo. Por esto confiamos en nuestros empleados, les permitimos trabajar desde casa para que tengan proximidad con sus familias, así viajan menos y disminuyen la contaminación del ambiente. Todo esto es posible gracias a la tecnología y una sólida identidad corporativa.

¿Se puede lograr un cambio a tiempo?

Creo que nos estamos quedando sin tiempo, pero soy un optimista y pienso que la tecnología está jugando un rol importante, pero debe hacerlo rápido para poder revertir la tendencia.

No podemos presumir que podemos seguir extrayendo del planeta cuando no tenga más nada que ofrecer. Me preocupa que otras compañías no vean esta tendencia, pero quizás Unilever pueda funcionar como un benchmark para el mercado.

Necesitamos combinar buenos resultados para los accionistas, para el planeta y la sociedad. Si no lo hacemos, nuestras corporaciones no perdurarán.

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