JÓVENES DE ÉXITO

Construcciones con alma de bambú

Un grupo de emprendedores propone construir diferentes tipos de estructuras con el conocido ´acero vegetal´.
Fotos: Cortesía. Fotos: Cortesía.
Fotos: Cortesía.

Como si de un juego psicológico se tratase, probablemente cuando alguien le dice la palabra “bambú”, a su mente le vendrá la imagen de un panda abrazado de este: efecto involuntario generado por el propio entorno y alimento de estos animales, y por las caricaturas y osos de peluche que han inspirado.

Sin embargo, un grupo de jóvenes emprendedores colombianos, oriundos de Manizales, Caldas, que residen en Panamá desde hace ya casi cinco años, decidieron innovar llevando el bambú a otro nivel: a la construcción de estructuras con esta maravilla natural.

Maravilla, sí, porque el género de bambú llamado guadua es conocido por el gremio de arquitectos como un acero vegetal -o estructural-, con el que se pueden construir edificaciones de hasta cuatro plantas.

Y con la guadua es que Felipe Arango (foto) y sus socios Iván Guitérrez y Alejandro González buscan innovar en Panamá con el proyecto que bautizaron “Bamboo Soul” (Alma de bambú). Funciona como una línea paralela de negocios de su empresa Proyectart S.A., que fundaron entre los tres en marzo de 2012 tras independizarse de una constructora local.

Por ese entonces, Arango y González, arquitectos los dos, tenían 28 años; Gutiérrez, seis años mayor que ellos, es administrador de empresas.

La visión arquitectónica con bambú que ofrecen estos jóvenes la traen en la sangre, en cierta forma. Luego la potenciaron, claro, en la universidad y las prácticas de rigor.

En Manizales, como en varias partes de Colombia -y de la región-, construir con este vegetal no es nada nuevo. De hecho, cuenta Arango, se sabe de estructuras construidas con guadua que tienen más de 100 años.

¿Qué se puede construir con bambú? Las opciones son varias: desde áreas sociales, salones de eventos, gazebos, ranchos y pérgolas, hasta viviendas y juegos infantiles.

“Estando en Panamá nos encontramos con que el bambú no es empleado a nivel comercial, solo la venta de pisos que llegan desde China. Se utiliza, sobre todo, para reforestación (...). Con la empresa andando se nos ocurrió generar una línea paralela de negocios ”, cuenta Arango.

TRABAJO EN COMÚN

En el istmo existen plantaciones de bambú, pero del género bambusa, que es más frágil que la guadua y, por ende, no es óptima para construir.

Una ventaja -medioambiental y de construcción - de la guada es que desde su siembra hasta la cosecha transcurren entre cuatro y seis años, a diferencia de los 20 años del pino canadiense y la teca. Es decir, su reforestación es más rápida. Incluso, es más liviano y el valor del producto final puede llegar a valer un 50% menos que las maderas antes mencionadas.

Por eso, Arango y compañía iniciaron un proceso de investigación que derivó en un grato descubrimiento, tanto para ellos como para los protagonistas que a continuación entran en escena.

“De buscar y buscar nos topamos hace seis meses con la Fundación Parque Chagres, que a la vez ellos, cuando crearon la fundación, se encontraron que dentro de las áreas de reserva ya vivía gente y que dependía de lo que producía allí.

Entonces, tomaron estos grupos de campesinos y los organizaron en pequeñas agremiaciones, enseñándoles a desarrollar agricultura amigable con el medioambiente”, continúa.

Hace cinco años, una de estas agremiaciones, que trabaja en la finca agroforestal La Concha, empezó a reforestar con guadua, obviando las críticas del resto de los gremios. La razón de la desaprobación, dice Arango, es porque desconocían qué más se podía hacer con la guadua además de darle un uso artesanal para construir muebles.

“Trabajamos con los campesinos. Tratamos de enseñarles las técnicas de construcción con la guadua, ya que en Panamá no existe el personal capacitado para esto, y queremos aprovechar para enseñarles y trabajar con ellos, además de comprarles el producto”, explica el arquitecto, mientras con sus manos emula el corte con forma de boca de pez en un punto de la guadua, donde luego se incrustará la otra sección -en la dramatización su brazo derecho- y así hasta formar una estructura.

Más allá del intercambio comercial en cuestión, los propios campesinos serán los que levantarán las estructuras de los varios proyectos que Bamboo Soul tiene en agenda y que se iniciarán a principios de 2015.

Otro actor que se beneficia con su plantación es el propio medioambiente, porque la guadua por su propia naturaleza mejora las condiciones del suelo.

“Vimos la posibilidad de darle fuerza a un proyecto con el cual no solo le damos ayuda a una comunidad, sino que a la vez fomentamos el trabajo con un material y su reforestación. Es beneficioso en costo, a nivel ambiental, para los campesinos que trabajan con el material, y para el que quiera el producto final”.

PERFIL DEL ENTREVISTADO

felipe arango.

Arquitecto graduado en la Universidad Nacional de Colombia. Está próximo a terminar una maestría en Administración de proyectos de construcción en la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP). Co-fundador de Proyectart S.A. y la línea de negocios Bamboo Soul.

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