Efectos de la reforma de la CSS

OPINIÓN. Pocas veces una ley ha tenido tantas consecuencias como la Ley 51 de 27 de diciembre de 2005, la que revolucionó los costos sociales de las relaciones laborales. Lo peor del caso es que la mayoría silente no sabe o no quiere saber y, como siempre, a última hora la veremos haciendo fila para confirmar lo que se debe hacer.

Un ejemplo de las nuevas normas que se deben considerar al momento de contratar, pagar y declarar a la Caja de Seguro Social (CSS) los salarios pagados, son los 19 conceptos o desembolsos que califican como salario, sujetos todos a cuotas de seguridad social. En contraposición, existen 8 clases de pagos que no califican como salario y están exentos de tales cuotas.

Dentro de las normas que se deben acatar a partir de enero de este mismo año está el aumento de los porcentajes o aportes de los trabajadores (8%) y de los empleadores (11.50%), y que tendrán una vigencia hasta el año 2010, pues a partir de enero de 2011 volverían a aumentar ambos a 9% y 12%, respectivamente. Además, los Gastos de Representación, que en el mes de julio de 2006 empezaron a cotizar en base al 25% de los mismos, a partir de julio de este año 2008 cotizarán sobre el 55% de su valor, bajo el entendimiento de que son en realidad una remuneración personal con otro nombre. Mucho duró la fiesta.

También estarán cotizando a la CSS los trabajadores independientes que no hubiesen cumplido 35 años de edad al 1 de enero de 2006, en base al 48% de los ingresos sin relación de dependencia, aportes que se han de pagar mediante su propia declaración jurada de rentas del año 2007, sujeta a presentarse desde el año en curso de acuerdo a las normas fijadas por la Dirección General de Ingresos.

Por otro lado, a partir de enero de este año todo nuevo trabajador que empiece a cotizar a la CSS estará, sin derecho a opción diferente, dentro de un Sistema Mixto de Pensiones que fue mal vendido por la CSS y acremente criticado por los asesores de Suntracs. No pretendo objetar ni cuestionar la reforma ni sus efectos, pues considero que era necesario actuar, aún con sus costos políticos, para evitar un colapso económico en la misma CSS. Ahora solo resta cumplir la Ley 51 de 2005 y atenerse a sus consecuencias económicas.

En atención a ello, todo empleador deberá hacer los descuentos según los nuevos porcentajes considerando los otros beneficios que se dan a los trabajadores, sobre todo en las sociedades familiares y hasta personales. Y los trabajadores independientes deben comenzar a hacer sus ahorros desde ya. Finalmente (para no olvidar), las cuotas, intereses y recargos a favor de la CSS son créditos preferentes y tienen prelación sobre cualquier otro aún en caso de quiebra, salvo los créditos garantizados con derechos reales y las obligaciones laborales de los trabajadores.

¿SABÍA USTED que…. el derecho de la CSS a cobrar sus créditos prescribe a los 20 años contados a partir de la fecha de la última planilla presentada?

El autor es miembro de Acobir y presidente de Centro de Soluciones Ejecutivas, S. A.

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