LUNES CON EL PIE DERECHO

LUNES CON EL PIE DERECHO: ¡Menos blablablá y más ‘pow pow pow’!

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LUNES CON EL PIE DERECHO: ¡Menos blablablá y más ‘pow pow pow’!

Stefy Cohen

OPINIÓN

Uno de mis deseos de Año Nuevo (deseos, porque no me atrevo a darle el estatus de resolución) fue hacer más ejercicio este año. Motivada para cumplir mi deseo, fui en búsqueda de parafernalia deportiva. Me auto-regalé para Navidad zapatillas, wristbands, pantalones y camisas de ejercicios.

Estaba tan emocionada que les conté a mis amigos más cercanos cómo 2015 sí sería el año en el que haría ejercicios. Ya hasta había visualizado cómo se vería mi vida al incorporar actividad física todas las tardes y algunas mañanas dependiendo del horario.

Estamos a marzo de 2015 y con vergüenza admito que me he puesto más las zapatillas nuevas de lo que he hecho ejercicio. Hay días en los que incluso me disfrazo toda de deporte, pero no llego hasta la elíptica. No es mentira que quiero hacer ejercicios. Sí quiero. Sin embargo, estoy separada de mi meta por un Gran Cañón metafórico y no sé por dónde empezar a construir el puente.

En medio de esta reflexión, recordé uno de los TED talks de Derek Sivers: “Keep your goals to yourself” (Quédate tus metas para ti mismo). En esta ponencia, Sivers habla acerca de cómo hablar demasiado de nuestras metas nos roba la urgencia de cumplirlas realmente. Explico.

El campo de la psicología ha estudiado la teoría de la autorrealización. Esta teoría describe cómo nuestro sentido de identidad se ve compuesto tanto por la imagen que nosotros tenemos de nosotros mismos, como por la imagen que los demás tengan de nosotros. Es por eso que buscamos expresar características de nuestro mundo interno a través de símbolos externos que reflejen nuestra personalidad. Expresiones de nuestra personalidad pueden ir desde el estilo de ropa que portamos, la carrera que escogemos, nuestras actividades extracurriculares, en fin. Cada una de estas expresiones es un pedazo que utilizamos para armar el collage de quienes somos. Hablamos acerca de nuestras metas porque, de alguna manera, la escogencia de nuestras metas también es un reflejo de nuestra identidad. Por qué escogimos una meta versus alguna otra meta. Nuestras metas comunican mensajes acerca de nuestra ambición, ética de trabajo e, incluso, visión del mundo. El problema surge porque nuestro cerebro no sabe distinguir la diferencia entre hablar acerca de una meta versus cumplir una meta.

Cuando hablamos acerca de nuestras metas y recibimos validación externa de ellas, nuestro cerebro se conforma con recibir validación en esta “realidad social”. Entonces, estamos utilizando la escogencia (o el deseo) de nuestras metas más que el cumplimiento de nuestras metas, como el símbolo de nuestra identidad. Y nos estamos quedando en la mitad del camino. Hablar de nuestras metas destruye el puente que conecta lo que decimos que queremos hacer de lo que de hecho estamos haciendo.

Si esto es problemático a nivel personal, es mucho más problemático a nivel empresarial. Demasiadas veces jugamos a hablar de negocios. Hablamos acerca de oportunidades que hemos identificado, equipos que pudiéramos formar y todo el dinero que pudiéramos ganar. Incluso sucede que perdemos tiempo en reuniones de negocios que nunca se consolidan, porque no le metemos las horas de trabajo productivo que se requieren. Emprender supone tanto esfuerzo inicialmente, que si nos conformamos con el deseo de lanzar nuestro propio negocio, dejamos que se erosione la urgencia de empezarlo.

Aunque este fenómeno social existe desde siempre, Facebook le añade otro nivel de complejidad al haber abierto otra dimensión de “realidad social”. Ahora tenemos el espacio para compartir artículos o postear citas famosas de emprendimiento en nuestro perfil. Compartir acerca de emprendimiento sin empezar a emprender, puede tener el mismo efecto que comprar zapatillas nuevas sin ir al gimnasio. Los posts no nos acercan al negocio, aunque se sienta que sí.

Este artículo no es un regaño sino una advertencia. La realidad no se construye del deseo sino de la experiencia. La mejor manera de honrar nuestros deseos de mejorar y de emprender es realizándolos. De manera honesta, analiza lo que dices que quieres y compáralo con lo que haces para obtenerlo. Cierra la brecha de la intención al comportamiento con acciones puntuales. No abras la boca y cierra los puños. ¡Menos blablablá y más pow pow pow!

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