JÓVENES DE ÉXITO

De Ocú al Palacio Bolívar

De Ocú al Palacio Bolívar De Ocú al Palacio Bolívar
De Ocú al Palacio Bolívar Roberto Cisneros

De cada 10 niños que entran a primaria en escuela pública, siete llegan a primer año. De esos siete, cuatro se gradúan de secundaria. De aquellos cuatro, dos se gradúan de licenciatura y de los licenciados, solo uno termina una maestría, esto según datos del acceso a la educación pública del Foro Económico Mundial publicado en la página de Global Shapers.

Uno de los desafíos que enfrenta Panamá gira en torno a la educación, y personas como Hugo Wood Núñez consideran que el debate genera liderazgo entre los jóvenes para ver cuáles son los temas que los inquietan y permite que el diálogo sea un motor a la solución de problemas.

Riqueza Cultural

Wood nació en la ciudad de Panamá y a los pocos días se mudó a Ocú, en la provincia de Herrera. Los siguientes años se educó en Ocú, Panamá y Santiago, Veraguas, antes de graduarse del Oxford School en Panamá.

Durante su infancia, Wood recuerda que era un niño contento, libre, apasionado de los deportes. Formó parte de la selección de Herrera en béisbol, aprendió a bailar tamborito, y hoy se considera más ocueño que citadino.

Su padre le instó el amor por la lectura del periódico y todas las mañanas recuerda que buscaba ansioso la sección de deportes, aunque echaba una mirada a los titulares de la primera plana. Si había alguna noticia que despertaba su interés, buscaba más información adentro del periódico. Así comenzó a formar un criterio desde temprana edad.

A los 13 años, una profesora le animó a participar del debate intercolegial que estaba organizando el Balboa High School. Desde entonces, no se ha detenido.

Fue becado en varias ocasiones para representar a Panamá en HACIA Democracy (el simulacro más antiguo y prestigioso de la Organización de Naciones Americanas), en el Panamá International Forum, Modelo de la Asamblea de Estados Americanos (MOEA), y en el Foro Jóvenes Unidos por el Diálogo, entre otros.

Wood admite que no era bueno en matemáticas y adaptarse del interior a la ciudad no era fácil.

“No lo resentí, pero me tocó madurar rápido y para ello, el debate me ayudó porque conocía a jóvenes que pensaban igual que yo”.

Al graduarse, Wood había sido presidente del club de debate, capitán del equipo de baloncesto y presidente electo de su promoción.

Su pasión

Para Wood, el debate resaltó su capacidad de escuchar, razonar, adoptar una postura y transmitir ideas de forma clara. Se matriculó en derechos y ciencias políticas en la Universidad Santa María la Antigua (USMA) con el propósito de trabajar para reducir la brecha de oportunidades que hay en Panamá.

El debate permite que aprendas a tolerar opiniones ajenas, técnicas de negociación, ideologías de partidos políticos, relaciones internacionales y más.

Con esa premisa, Wood fundó junto a sus compañeros de clase, Jóvenes Unidos por el Diálogo (JUD), el primer club de debate de la USMA. También fue vicepresidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho de la USMA.

Le inquietaba cómo las personas que participaban en los debates no conocían las penurias que discutían. Quiso expandir el club de debate para abarcar escuelas públicas y privadas en el país, pero después de adoptarlo en algunas escuelas de la ciudad, el proyecto se paralizó y tanto Wood como sus compañeros quedaron desilusionados. Cada uno siguió con sus estudios.

A Wood se le presentó la oportunidad de estudiar una maestría en derecho y desarrollo internacional en Tulane University en Nueva Orleans con una beca completa. Allá, destacó como capitán del equipo de fútbol y presidente de la Asociación de Estudiantes de Postgrado de la Facultad de Derecho de Tulane (GLAT).

Volvió con ideas nuevas a Panamá y estaba por firmar el contrato de beca para estudiar en London School of Economics (LSE) en Londres, Inglaterra.

Cambio de rumbo

Mientras Wood terminaba su licenciatura en la USMA, fue presidente de Global Shapers, una organización de jóvenes que buscan maneras de contribuir con sus comunidades. Isabel de Saint Malo de Alvarado fundó el capítulo en Panamá y para Wood, ella era su mentora.

Él estaba de paso por Panamá cuando en 2013 De Saint Malo de Alvarado le ofreció trabajar como asistente ejecutivo de la vicepresidenta y canciller. Él aceptó y dos años después, es quien se encarga de los temas de asesoría jurídica, de transparencia, educación y de etnia negra.

Wood comenta que a veces piensa que está avanzando muy rápido. “De Ocú a acá”, sonríe. Pero es prueba de que los años no son lo que brinda experiencia, sino la pasión con la que ejerce su profesión.

Debate nacional

Wood y la Asociación Panameña de Debate y el Ministerio de Educación, recibirán hoy a 150 jóvenes de todas las provincias y comarcas de la República de Panamá para formar el Consejo Nacional de Clubes de Debate. El proyecto busca crear clubes de debate en colegios públicos a nivel nacional para generar una cultura de diálogo y una conciencia crítica en las generaciones venideras.

Aquellos jóvenes se quedarán en el hotel Continental durante dos días, donde aprenderán técnicas de argumentación y debate para armar los clubes de debate en sus respectivas escuelas con apoyo de sus profesores. Después, 20 jóvenes, incluyendo a Wood, los asesorarán durante tres meses y habrá un torneo interno entre los colegios de cada provincia. El colegio ganador representará a cada provincia en la Copa Nacional, donde debatirán temas de relevancia para los jóvenes.

No solo generará un impacto intangible al permitir al país ver qué es lo que piensan los jóvenes, sino que ellos se beneficiarán al notar lo cool que es razonar, estudiar y esforzarse.

La opinión de los jóvenes es algo que muchas veces pasa desapercibido y por ello, Wood y sus compañeros de Global Shapers lanzaron un proyecto, Escuchando a la Comunidad.

A través de preguntas positivas a 1% de la población estudiantil del país, les preguntaban las aspiraciones de su escuela ideal, profesor ideal, materias que debían dar, actividades extracurriculares y se dieron cuenta de que los estudiantes pedían lo básico: agua potable, profesores que no les maltrataran y dinero para comprar libros. “Todos hablan de educación y nadie los escucha”, dice Wood.

La historia de Wood es una en un millón que resalta cómo vivimos en un “país de oportunidades” para el que puede. La realidad es que no todos tienen el acceso. Para Wood, el catalizador fue asistir al Oxford, pero piense ¿cuánto talento desaprovechado hay en el interior de Panamá?

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