PLANO URBANO

PLANO URBANO: Terrenos comunes en urbanizaciones de PH

EMPRESARIO. Pedro Heilbron presidente ejecutivo de Copa ... EMPRESARIO. Pedro Heilbron presidente ejecutivo de Copa ...
EMPRESARIO. Pedro Heilbron presidente ejecutivo de Copa ...

OPINIÓN

Quienes manejan el tema de bienes raíces, los economistas y los urbanistas, coinciden en que el valor de la tierra depende de factores como la posición y el uso que se le puede dar.

No es lo mismo un terreno que sirva solo para sembrar maíz, que un terreno donde se justificaría construir un hotel de lujo, frente a una playa u otro bello paisaje.

Si en una casa o un apartamento existen un buen porcentaje de metros cuadrados que no tienen más uso que el de servir de comunicación entre los diferentes ambientes, como resulta ser un corredor o pasillo entre la sala y los dormitorios o entre comedor y cocina, aunque no tengan otro uso, su presencia es indispensable y su valor por metro cuadrado no es diferente al que le asignen al resto de la unidad.

En el caso de las áreas libres o comunes que se dejen en una urbanización que se inscriba bajo la figura jurídica de propiedad horizontal (PH), pareciera absurdo que el Gobierno haya decidido establecerle un valor aparte al terreno, para efectos de cobro de los impuestos prediales o inmobiliarios.

Queda claro, desde mi punto de vista, que a esos terrenos libres, esas áreas de patio o antejardines, no debe dársele un valor aparte para cobrarle impuestos, basados en el hecho de que la tierra en el respectivo lugar ha subido de precio, ya que ellos solo sirven como necesario complemento de la vivienda, juego de niños, plantas ornamentales o árboles que produzcan un efecto benéfico para la comunidad, al servir como colectores de aguas que al filtrarse en la tierra, disminuyen la escorrentía y por tanto las inundaciones.

La información recibida de que en una urbanización de viviendas incorporada al régimen de propiedad horizontal, cualquier área que quede libre, áreas de juego, senderos para caminar o grupos de árboles que se dejen para mitigar el calor de nuestro Panamá, o por ejemplo, como bosque de galería de una quebrada que atraviese la propiedad o sirva de lindero, será castigada con impuestos, es preocupante.

Si esos terrenos se dejaran como áreas comunes, ahora serían gravados desde su inicio, sin siquiera recibir las ventajas de las exoneraciones por veinte años que suelen otorgarse a las viviendas nuevas.

Como los impuestos sobre tales áreas comunes, corresponderían a los gastos comunes, los propietarios serían afectados y querrían eliminar esas partes, afectando notablemente el ambiente logrado.

Me informan de casos en que proyectos similares a los descritos, los terrenos comunes se han traspasado al Municipio o al Ministerio de Obras Públicas (MOP), corriéndose el gran peligro de que los respectivos funcionarios los pongan en venta e introduzcan usos o viviendas no contemplados, que afectarían tremendamente a esa pequeña comunidad.

Como defensor de la propiedad horizontal en Panamá, me preocupa que el cobro de impuestos separados sobre los terrenos asignados a cada unidad inmobiliaria, afecten desventajosamente a este tipo de propiedad que tanto ha calado en nuestro país. Por ello, me permito hacer un llamado a economistas, corredores de bienes raíces, promotores, abogados y propietarios para que den su opinión sobre el tema, para una posterior reunión donde poder estudiar los diferentes puntos de vista.

Inicialmente se me ocurre esperar comentarios de promotores y urbanistas, del consultor Osvaldo Lau, del abogado y economista Fernando Gómez Arbeláez, de Rolando Candanedo, experto en el tema, Miguel Antonio Bernal y otros abogados que me han ofrecido ayuda en mis andanzas, como el Dr. Aristides Royo, Juan Ramón Vallarino y otros distinguidos abogados que no menciono para evitar omitir gente de mucha valía. Por supuesto también de propietarios afectados.

Quiero aprovechar el tema de la ciudad para destacar la participación entusiasta de los urbanistas y arquitectos Gerónimo Espítia y Juan Pablo Porcell, que dedican valioso tiempo y amplias experiencias en otros países, para tratar de poner orden en el llamativo desajuste del crecimiento urbano, bastante alejado del desarrollo urbano.

Espítia se luce como coordinador de urbanismo o planificación urbana de la Sociedad Panameña de Ingenieros y

Arquitectos (SPIA) y Porcell, como luchador infatigable por la preservación del barrio Nuevo Reparto El Carmen y Herbruger. Para nuestra ventaja, ambos han recibido buena acogida en la Red Ciudadana Urbana de Panamá, organización que el alcalde electo ha señalado como uno de los tres jurados que escogerán el nuevo director de Obras y Construcciones Municipales. Estamos avanzando. Tendremos viento de popa.

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