PLANO URBANO

PLANO URBANO: Un nuevo edificio para la Contraloría

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OPINIÓN

En el interés de darle seguimiento al bienvenido plan de producir estacionamientos subterráneos bajo parques, como pequeño alivio a la creciente flota de automóviles particulares en el país, me enteré del descarte del sitio que a varios nos parecía ideal para comenzar el plan: la maltratada e indigna plazoleta localizada frente al Ministerio de Finanzas, diagonal al edificio Hatillo, por tener ya otro futuro uso estatal.

Esa plaza, si así la podemos llamar, representa lo más bajo de la cultura de los panameños, expresión de un cuadro surrealista, nada superior a un mercado persa, con horrorosas fondas apoderadas de dos de sus costados, ofendiendo dos vías principales de nuestra ciudad capital, las avenidas Cuba y Perú.

Pero me ha parecido apropiado el uso planeado para el lugar: un nuevo edificio para la Contraloría General de la República, que ya no cabe en el edificio original y por tanto mantiene locales alquilados en diferentes inmuebles de la ciudad. El actual edificio nunca funcionó bien para la Contraloría porque estaba diseñado para otro uso, el de oficinas privadas que tienen características diferentes a las de una entidad estatal, como le advertí al Contralor de la época. Ese edificio nació como edificio P. H. CAPAC, para la venta de oficinas independientes.

Fue el primer edificio construido por Renovación Urbana S. A., empresa nacida dentro de la industria de la construcción y sus participantes, agrupados alrededor de la Cámara Panameña de la Construcción, promovida por la firma de arquitectos Watson, Mejía-Andrión, Del Río y Asociados, en 1967.

Ella tenía todo lo necesario para convertirse en la líder del campo inmobiliario de Panamá, una gran empresa promotora de bienes raíces.

Como primer proyecto se decidió hacer un edificio alto para marcar una imagen destacada. Después del proceso de selección del tipo de proyecto y de su ubicación en avenida Balboa, se optó por un edificio de oficinas de veinte pisos (un rascacielos para la época) que se ofreció en venta como edificio CAPAC, en propiedad horizontal, que llamaba la atención por su ubicación en avenida Balboa frente a la hermosa bahía, hoy tapada por el hotel Miramar. La empresa que habíamos creado se comprometía a obtener una legislación moderna de propiedad horizontal para la construcción de edificaciones de altura vendidas por unidades, labor que me correspondió como gerente de la nueva empresa. Ya en plena obra y habiendo vendido bien una serie de oficinas, se interesó en el edificio el Contralor General de la República para sede de la empresa estatal, ofreciendo la compra en condiciones extremadamente favorables para la vendedora, por lo que se cerró el trato, compensando previamente a los compradores iniciales.

Logré una reunión con el contralor señor Damián Castillo para explicarle que el edificio tal como estaba siendo construido, no iba a funcionar para una empresa estatal donde los empleados llegan y salen a una misma hora y donde existe un continuo tránsito de empleados entre los pisos porque la escalera principal era solo de urgencias, con limitada capacidad. Me ofrecí a obtenerle otro estudio de tránsito vertical, porque se tenía el espacio para añadir nuevos ascensores, pero me contestó que ellos tenían su departamento de ingeniería y arquitectura que remediaría cualquier necesidad. Nada se hizo, aunque años más tarde me contrataron el diseño ofrecido, sin realizarlo nunca. Pronto la Contraloría ocupó como oficinas y depósitos los espacios destinados para estacionamientos, ocupándolos todos y contratando con el tiempo numerosas oficinas en otros edificios. Hoy día les urge una nueva ubicación y la que ha sido escogida reforzaría el complejo de organismos oficiales en un sitio bien servido por transporte público, incluyendo el metro con parada cercana y las pocas aceras anchas del país.

La “afamada gran empresa” de ese entonces, no logró superar la mala concepción de su segundo gran edificio, donde todos los accionistas perdimos lo invertido. Lo que sí superó todo el proceso, fue la ley de Propiedad Horizontal que produjimos, y que ha provocado esta maravillosa imagen de ciudad, que vista desde lejos luce maravillosa.

Espero que el diseño del nuevo edificio de la Contraloría resulte de un concurso arquitectónico de empresas panameñas de arquitectura, donde bien pudieran participar arquitectos, siempre que sean asociados a firmas panameñas bien establecidas, no a un proyecto ´llave en mano´, donde solo grandes firmas extranjeras puedan participar.

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