JÓVENES DE ÉXITO

Pide un ‘mandao’ con viajeros

Con apenas 27 años, De León ha aceptado cualquier reto académico que le pongan enfrente. Ahora, está ante un desafío empresarial.
Yo soy lo que soy, gracias a la educación, declara Melisa De León. Yo soy lo que soy, gracias a la educación, declara Melisa De León.
Yo soy lo que soy, gracias a la educación, declara Melisa De León. Roberto Cisneros

La idea colaborativa está en auge. Compañías como AirBnB, dedicada a los servicios de alojamiento, y Uber, al servicio del transporte, están en boca de todo el mundo. Muchas personas piensan, igual que Melisa De León, que es “hacia allá donde se dirige el mundo, economías más eficientes”.

Resulta que a las personas les gusta ganar dinero de forma no convencional. Eso implica horarios flexibles y sin restricciones. Al menos eso es lo que buscan los millenials.

Uniéndose a ese tren colaborativo está Mandao, “una plataforma que conecta viajeros internacionales con personas que necesiten productos del país origen del viajero”, dice De León.

Pero antes de que ella supiera que quería innovar y cambiar al mundo, con una idea a la vez, tuvo que estudiar bastante.

A las Grandes Ligas

De pequeña, De León pensaba seguir los pasos de su padre, que es médico en David, Chiriquí. Luego cambió de parecer y quiso ser ingeniera química. Finalmente, se decantó por estudiar ingeniería industrial.

Se mudó a vivir con sus hermanos Liz y Lucas, que residían en la ciudad de Panamá. Vivió con ellos durante un año mientras estudiaba materias generales en Florida State University, campus de Panamá.

Luego se trasladó a Purdue University en Indiana, que estaba considerada como una de las 10 mejores universidades de Estados Unidos en ingeniería industrial.

De León recuerda que mudarse fue un choque porque ella estaba acostumbrada a una vida más tranquila, donde “podía almorzar casi todos los días con mi papá”.

Pero no desaprovechó la oportunidad y ahora la recuerda como los mejores años de su vida.

En su tercer año de universidad, De León aplicó para un intercambio con la Universidad de Lancaster, Reino Unido. Se fue por ocho meses.

El último verano antes de graduarse se fue junto con otro compañero de su universidad por cuatro meses a la universidad Clausthal-Zellerfeld, en Alemania, a través de la Asociación Internacional para el Intercambio de Estudiantes con Experiencia Técnica, (Iaste, por sus siglas en inglés).

Participó en una investigación de mercado para conocer cómo se hacían las cadenas de suministro más eficientes.

Empezar de cero

Una de las empresas que recluta a muchos estudiantes en la universidad de Purdue es Procter & Gamble (P&G). De León, al igual que muchos de sus compañeros, aplicaron para posiciones en la compañía, pero al no tener respuesta de ellos, regresó a Panamá y aplicó para Cemex.

La contrataron bajo la posición “profesionales en desarrollo”. Es un programa enfocado en recién graduados que le da un alto potencial para desarrollarse dentro de la compañía. “Escogen una persona cada dos años y vas rotando hasta quedarte en un área”, describe De León.

Un año después de trabajar en Cemex, P&G la llamó y le ofrecieron la posición de market planner. “Era la responsable del pronóstico de ventas de 13 países y cuatro categorías”, dice a modo de síntesis.

Estuvo en P&G durante tres años, pero al finalizar el tercero estaba inquieta. Quería nuevos retos, sentía que tenía mucha rutina, admite.

Retomó la idea de ir al extranjero para estudiar un MBA y darle un giro a su vida profesional. Consideró Harvard, Wharton, Stanford, entre otras, y comenzó el proceso para aplicar.

No podía optar en la primera ronda de selección y enfocó su atención entonces en el IE Business School de Madrid, España, que CNN la califica en el puesto #10 entre las mejores del mundo, y la revista Forbes la sitúa en el puesto #5.

De León también consideró que le convenía ampliar su red de contactos con el mercado latinoamericano y averiguó que IE tenía 30% de estudiantes latinos.

En marzo 2014 renunció a su trabajo en P&G y ese mismo mes se fue a Madrid.

“Aprendí una parte de mí que no sabía que tenía. El IE está enfocado en el emprendimiento, y desde el primer día supe que eso era lo que quería hacer. Fui entendiendo que lo mío es innovar, hacer algo diferente, el emprendimiento es lo que me llena como persona”, dice.

Aprendiendo a emprender

Al ser un MBA internacional, De León conoció a muchas personas de todas partes del mundo. Entre esas personas está Danilo Chamorro, un nicaragüense que, como ella, estaba estudiando su MBA en IE. Juntos trabajaron en su proyecto Study Gate.

“Estuvimos en la incubadora de ideas con este proyecto que consistía en conectar estudiantes con universidades del mundo, como un LinkedIn académico”.

Mientras trabajaba en el startup, podía relacionarse con inversionistas y tenía varios mentores, entre ellos Jorge Schurna, el fundador de Tyba, un startup que ha recaudado más de 8 millones de dólares.

Armando Mandao

Mi mamá siempre preguntaba quién iba a Madrid para enviarme cosas. Le pedía champú y café Durán, dice De León.

En mayo de 2015 le tocó regresar a Panamá. Al momento de empacar lo que había sido un año de su vida en Madrid, se dio cuenta de que tenía mucho equipaje y que los métodos tradicionales de envío no son económicos.

“Ahora al nuevo emprendedor de startups se le enseña a atacar el problema para ofrecer soluciones”.

De León encuestó a varios conocidos y se dio cuenta de que “muchas personas no piden cosas que echan de menos de su país porque es muy caro el envío”.

Lo que ahora se conoce como Mandao, tenía otros nombres. Antes se llamaba shipzzy y whimme.

Estaba aplicando para la competencia Seed Stars cuando su hermana le dijo que le cambiara el nombre a Mandao. Enseguida se sintió conectada con el nombre.

Seed Stars es una competencia con sede en Suiza. Promueven el emprendimiento en países subdesarrollados y en vías de desarrollo. Este año, Mandao quedó de finalista.

Melisa De León es la CEO y controla el 50% del negocio. Su hermana Liz, de 35 años, es la COO y comparte el 25% con John McCormick, que hace de CFO. El español Luis Esparza, de 36 años, es el CTO y controla el restante 25%.

CÓmo funciona

Aunque está en la versión beta, funciona. La plataforma cobra 10% por cada mandado que se pide, pero como es un mercado libre, el que pide el “mandao” es quien fija el precio. Mandao ayuda a conseguir viajeros que estén dispuestos a traer el producto que necesita otra persona. Los viajeros registran su viaje en la página web y los compradores contactan a viajeros que reúnan sus requisitos de ruta y fecha. Ambos negocian la transacción que incluye el costo del producto y flete. El comprador termina la reserva, el monto acordado, luego cuando el viajero entrega el producto, Mandao libera el pago.

No ha invertido dinero en publicidad pagada, más bien ha hecho anuncios en las redes sociales, sobre todo en Facebook. Aun así ha conseguido tener 40 viajeros y 10 pedidos, de Estados Unidos a Colombia, a México, a un panameño que vive en Canadá y dos panameños que viven en España.

El que pide pone el precio, tanto del valor del producto como del mandado, y la plataforma retiene el 10%. El único requisito es que la aduana permita que se transporte.

Tiene propuesto para 2016 haber realizado 500 transacciones. Después quiere conseguir inversión de cien mil dólares para crecer más rápido. “El crecimiento en estas plataformas es exponencial, pero como no me conocen y la gente desconfía, es más lento”.

Para 2017 tiene pensado enfocarse en el mercado europeo.

Críticas

Actualmente, De León devenga $0. Su familia la apoya, pero piensa que la verían mejor trabajando en P&G.

Vive entre la casa de su hermana y de su hermano en Panamá, pero aunque sabe que no es un problema y sus hermanos le recuerdan que no está incomodando, quizás vuelva a Chiriquí. “Esto me permite hacerlo en cualquier lado, y si tengo que irme a vivir a Chiriquí lo haré. No seré un obstáculo para que el sueño funcione”.

Muchos le han cuestionado el rumbo de su vida y le preguntan cuándo buscará un trabajo de verdad. De León ha demostrado que si ella quiere conseguir algo en su vida, es capaz de hacerlo y confía en los pasos que está dando para lograrlo. “Esto no es un juego, es mi trabajo”, dice.

Recuerda una frase que leyó de Woody Allen que le marcó: “la única persona que se interpone entre tú y tus sueños eres tú misma”, y son las palabras que la motivan a seguir.

De León sabe que puede conseguir un trabajo, pero si su idea no funciona, asegura que seguirá emprendiendo. “Este es mi camino, quiero pensar que es una buena idea, innovadora, y si la ejecutamos de manera correcta y puedo transmitir el mensaje, va a funcionar”, asegura.

El reto está en cambiar la manera en que los panameños perciben la economía colaborativa. “Es un tema de confianza, cuando les cuento la idea no se ven recibiendo algo de un desconocido”.

Perfil de Melisa de León

Educación

Se graduó del colegio San Agustín, de David, Chiriquí en 2005.Estudió en Florida State University en el campus de la ciudad de Panamá antes de transferirse a Purdue University en Indiana, Estados Unidos, donde se graduó de ingeniería industrial en diciembre 2009.En mayo de 2015 finalizó un MBA internacional del IE Business School, en Madrid, España.

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