Mañana: Café con La Prensa sobre la reestructuración de la ciudad de Panamá

PLANO URBANO

Plano Urbano: ¿Por qué destruir lo valioso?

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OPINIÓN

No logro entender el afán del Gobierno en destruir edificios valiosos que permitirían su utilización por tiempos indefinidos. Por supuesto que esta dañina acción no es nueva en nuestra República, ya que todos nuestros Gobiernos han despreciado el valor de destacadas obras del pasado.

Tomemos, por ejemplo, al edificio que ocupó por tantos años la Embajada de Estados Unidos. Era una irreemplazable construcción dotada de la más avanzada tecnología en aspectos de seguridad, de aislamiento térmico, acondicionamiento de aire, que hubiera tenido una extensa vida por delante. Tomaron la decisión de derribarla antes de asegurar la construcción de la muy afamada Torre Financiera. Como contraparte los miembros de la comunidad a la torre la “tumbamos” antes de que se construyera. Un verdadero triunfo ciudadano.

Ha sido derribado también el edificio de la Caja de Ahorros de la avenida Central, un hermoso edificio de diez pisos, el más alto de su época, que se destacaba con elegante sobriedad. Ese “tumbe” pasó desapercibido.

Está en proceso de venta el Atlapa, una obra que ha permitido la celebración de un sinnúmero de reuniones, presentaciones, congresos, fiestas y eventos de todo tipo, incluyendo actos de destacada importancia internacional, que no es preciso enunciar.

Es cierto que se anuncia la construcción de un palacio de convenciones más moderno y amplio, en la calzada de Amador, pero es precisamente esa la razón que debe llevarnos a conservar el viejo Atlapa que, situado al otro extremo de la ciudad, podrá mantener una saludable oferta cultural para beneficio de la comunidad cercana.

Se entiende que el Gobierno confiaba en la venta fácil del edificio, dado lo amplio del terreno incluido, que permitiría la edificación de altísimas torres de apartamentos y áreas comerciales con vista al mar. Pero paralelamente con el anuncio de venta se avisa un enorme relleno exactamente frente al Atlapa, para desarrollo inmobiliario sin límites. Lo que hará esa propuesta mucho más atractiva para cualquier inversionista, que la compra de Atlapa que mantiene restricciones de demolición, hasta que entre en operación la nueva oferta de Amador.

Otro polémico anuncio es la demolición parcial del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz en la entrada de Llanos de Curundú, edificio de construcción bastante reciente que fue realizado con una donación de Taiwan, cuyos representantes en Panamá ya han manifestado su oposición a los cambios que serían hechos para la edificación de la Ciudad de las Artes, que incluiría una serie de actividades culturales importantes. La comunidad no se opone a esa construcción por considerarla de importancia cultural, pero sí se opone a la construcción en el lugar señalado, que no solo destruye parte vital del museo antropológico, sino porque también destruiría una sección de viejos árboles.

Igualmente la comunidad está alarmada por el anuncio de la construcción, en pleno centro del barrio, de un edificio de varias plantas donde funcionaría la Medicatura Forense. El barrio, como está sucediendo en todas las áreas de la ciudad, mantiene colapsado el alcantarillado sanitario, al cual le han añadido toda la red de aguas servidas del proyecto Embassy Club. Los residentes han producido ya dos cierres de las calles de acceso a la comunidad como demostración de su oposición. Los líderes locales se quejan de que el Gobierno cree que la ciudad puede crecer en forma infinita, con instalaciones limitadas.

La ciudad de Panamá está trancada. El afán de demostrar la mayor construcción de obras del siglo está copando cada calle, cada rincón. Un ejemplo de loco apresuramiento es el soterramiento de los cables de electricidad en todo Obarrio. La avenida Samuel Lewis ha estado absolutamente trancada en buena parte de su recorrido, dirigiendo el pesado tránsito hacia vía España, que va en dirección contraria. Algunos automovilistas de los que más conocemos el barrio, logramos retomar la avenida para acceder a la vía Brasil. Otros automovilistas quedaron atrapados en vía España, sin saber cómo retomar su rumbo. Una diligencia que antes nos tomaba media hora, hoy nos consume tres horas. El gasto de combustible es impactante para todo bolsillo. Esto es de locos.

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