Sistemas silvopastoriles

Producir alimentos en tiempos de sequía

En Chiriquí, un grupo de 25 productores desarrolla un plan piloto de fincas que combinan la cría de animales con el cultivo de árboles frutales.
Uno de los mayores problemas durante la sequía es la pérdida de peso del animal por el calor. Con el sistema silvopastoril el productor puede tener la misma cantidad de ganado en un espacio más reducido. CORTESÍA Uno de los mayores problemas durante la sequía es la pérdida de peso del animal por el calor. Con el sistema silvopastoril el productor puede tener la misma cantidad de ganado en un espacio más reducido. CORTESÍA

Uno de los mayores problemas durante la sequía es la pérdida de peso del animal por el calor. Con el sistema silvopastoril el productor puede tener la misma cantidad de ganado en un espacio más reducido. CORTESÍA

Los productores siembran y luego se venden plantones para darle continuidad al proyecto. Los productores siembran y luego se venden plantones para darle continuidad al proyecto.

Los productores siembran y luego se venden plantones para darle continuidad al proyecto.

Las actividades humanas degradan cada año 12 millones de hectáreas. La región centroamericana registra uno de los grados más altos de degradación del suelo y se estima que tres cuartas partes de sus tierras agrícolas están en deterioro.

En Panamá, el 27% de su territorio está afectado por la degradación de las tierras y la sequía.

Una solución para producir alimentos de forma sostenible y amigable con el ambiente son los sistemas silvopastoriles (SSP). En este sistemas interactúan cinco componentes: árboles, ganado, forraje, suelo y clima.

El Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (Conades) y el Ministerio de Ambiente trabajan en un proyecto piloto en la provincia de Chiriquí, para el desarrollo de 80 hectáreas de SSP en las fincas de 25 productores.

Las fincas están ubicadas en Potrerillos, Potrerillos Abajo, Rovira y Los Algarrobos, cuatro corregimientos en los que predomina la ganadería y la producción de panela.

A través de fincas con sistemas silvopastoriles, los productores han conjugado la cría de animales con la producción de árboles frutales y maderables.

La mayoría de los productores del plan, que ya está en marcha, se dedican a la ganadería y al cultivo de frutales como guanábana, marañón, cítricos (naranja, limón persa y mandarina).

Otros combinan la cría de cabras y ovejas con árboles maderables como el corotú, espavé, guayacán. También se impulsa la siembra de maíz, guandú y tubérculos.

El plan agroforestal forma parte de un proyecto global que tiene como objetivo contribuir al manejo y protección de las zonas de recarga hídrica del río David, que abastecen a la planta potabilizadora de Los Algarrobos, Chiriquí.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aportó 700 mil dólares para brindar asistencia técnica no reembolsables a los 25 productores seleccionados para el plan piloto agroforestal, que incluye los sistemas silvopastoriles.

La asistencia técnica va dirigida a mitigar los impactos medioambientales o a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de diferentes regiones a través de procesos innovadores, y el silvopastoril es uno de ellos, manifestó Aldo Bonilla, oficial de Proyectos de Idel, empresa que administra los fondos que asignó el BID a Panamá.

Con el plan piloto de sistemas agroforestales y la restauración de vegetación de bosques de galería se busca establecer procesos de reconversión agrícola y ganadera en las zonas de recarga hídrica en la subcuenca del río David.

Los sistemas silvopastoriles son más amigables con el ambiente y en términos económicos representan un aumento significativo en la productividad de la finca y en los ingresos de los productores, aseguró Bonilla.

El proyecto ha sido nominado a la mejor práctica de sostenibilidad por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el ámbito de América Latina.

Los 25 productores seleccionados se han convertido en agentes multiplicadores con los dueños de fincas vecinas. Además, se han establecido viveros para la venta de plantones que le den continuidad al proyecto agroforestal.

A través de asistencia técnica y acompañamiento se ha logrado que el productor acepte la transformación hacia este nuevo modelo agropecuario, apartándose de la ganadería tradicional que implica la tala de árboles, manifestó Bonilla.

Con la técnica silvopastoril los ganaderos, por ejemplo, pueden mezclar el uso de árboles con pastura y hacerle frente a la sequía.

“Muy pocos productores conocen los beneficios de los sistemas silvopastoriles”, manifestó Aldo Bonilla, coordinador del proyecto.

“Faltan más incentivos por parte del gobierno para que los productores den el salto a la producción a través de sistemas silvopastoriles”.

En un inicio, los sistemas silvopastoriles requieren de una inversión mayor en comparación con los métodos tradicionales de producción. Sin embargo, a mediano plazo los productores tendrán una rentabilidad más alta, asegura el experto.

Tan solo la construcción de las cercas vivas representa una mayor inversión. En una finca de dos hectáreas se requiere de 700 plantones aproximadamente, dijo el coordinador. Cada árbol se vende entre 20 y 25 centésimos, pero también hay que sumar los costos de transporte, plantación y jornaleros.

Luciano Santamaría, secretario de la Asociación de Productores Agropecuarios de Dolega, reconoce que con la técnicas silvopastoriles los ingresos en sus fincas han mejorado.

En Potrerillos operan más de 500 fincas y solo 25 están trabajando con esta técnica de producción, que en tiempo se sequía marcan la diferencia, indicó Santamaría.

Con el proyecto silvopastoril se logró fortalecer los grupos de bases comunitarios. Se aprendió a darle valor agregado a la producción de las fincas.

Los integrantes del proyecto aprendimos a hacer harina de tubérculos, jabones aromáticos, jaleas y mermeladas, reciclaje de productos.

Con esta técnica de producción, la idea es poder permitir la cría y pastoreo de los rebaños, pero con la suficiente sombra para que la cobertura vegetal incida positivamente en la protección de las fuentes de agua, en especial durante la estación seca, y así se logre una mayor productividad en las fincas agropecuarias.

Agricultura en cifras

$700

mil dólares aporta el BID para el desarrollo del plan piloto en la provincia de Chiriquí.

10

metros de distancia entre un árbol y otro se requieren en las fincas silvopastoriles.

700

plantones se necesitan para construir una cerca viva en una extensión de dos hectáreas.

25

centésimos es el costo promedio de los plantones que se utilizan en el proyecto agroforestal.

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