PLANO URBANO

Solo para extranjeros, fuera panameños

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OPINIÓN

Antes de tocar el tema que enuncia el título de esta, mi columna, quiero manifestar satisfacción por haber recuperado el parque de Punta Paitilla, de cuyo disfrute nos había privado “la gentil acción” de la Autoridad del Transporte y Tránsito Terrestre (ATTT).

No sé si por pura coincidencia o por oportuna y rápida diligencia del nuevo subdirector de la ATTT, Arturo Araúz, los vecinos del parque recibimos la grata sorpresa de encontrar pintado nuevamente de blanco el cordón de la acera del parque.

Hace dos semanas estuve en una muy interesante reunión de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) para tratar, junto a funcionarios de varias dependencias del Gobierno, la preocupación de los profesionales panameños de la Ingeniería y Arquitectura, por la proliferación de ingenieros y arquitectos extranjeros que, disimulados como “ejecutivos” están ejerciendo libremente las profesiones indicadas, en directa violación de la ley que regula ambas profesiones.

Fui uno de los cuatro profesionales que redactamos la actual ley, a cuya aplicación y manejo dediqué los tres siguientes años, a través de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura que creó la ley para su aplicación. Repetidas veces fui representante del Colegio de Arquitectos ante la Junta y posteriormente presidente de la SPIA y por lo tanto de la Junta Técnica.

Me enorgullece la ley que creamos, con posibilidades de ejercer en Panamá a profesionales extranjeros. Analizamos el caso de quienes estudian afuera y se casan con personas de otro país. Al terminar los estudios deberían poder ejercer su profesión en cualquiera de los dos países. Era injusto que el cónyuge de un panameño no pudiera aquí ejercer su profesión, como pasa en México y en Panamá con otras profesiones. Así que establecimos esa justa posibilidad. Igual permitimos ejercer a extranjeros radicados en Panamá que tengan hijos panameños, por haber echado raíces. También permitimos la contratación de técnicos extranjeros de especialidades no existentes en el país, con la contratación paralela de un panameño para aprender la técnica y reemplazar al extranjero en un año. Por último también incluimos la autorización de ejercer en el país a los ciudadanos de un país con reciprocidad.

Cuando fui presidente, me correspondió otorgar autorización a ingenieros nicaragüenses por tener reciprocidad con esa nación. También me correspondió conceder la idoneidad al ciudadano cubano Juan Planells, por tener hijos panameños. Panamá resultó favorecida, porque el distinguido y muy respetado ingeniero Planells sigue hoy aportando a nuestro país.

Con la globalización ha cambiado la cosa significativamente. Comenzaron a venir grandes promotores, con un proyecto bajo el brazo y la intención de conseguirse un firmón, que siempre encuentra. Hay abuso y descaro. Grandes empresas traen ingenieros y arquitectos disfrazados de ejecutivos y empresarios para ejercer en forma clandestina o abierta. He visto reseñas de anuncios en los periódicos anunciando el diseño de conocidos arquitectos de otros países.

Los notarios no son confiables. He vivido el caso de quien me refrendó como fiel copia de diplomas originales a 10 diplomas, sin siquiera mirar los originales que llevaba. Me duplicó el precio por “haber revisado” los originales. El Gobierno ha empeorado el asunto, pues ha sacado licitaciones “llave en mano” donde el proponente promete construir tantos metros de hospital, con tantos quirófanos, en tanto tiempo, por tanta plata. Eso solo logra hacerlo una grandísima empresa extranjera. Así se pierde el control por completo. Nadie verifica que el diseño sea eficiente, la calidad excelente, los materiales apropiados, etc. Tampoco se les exige asociarse a una empresa panameña de diseño y también de construcción, para adquirir importantes conocimientos. Esa oportunidad la pierde el país.

Igualmente el Gobierno ha concedido por medio de ley, el contratar el 10% de los empleados con personal de afuera. Otra ley permite el 15%. Otra nueva ley les permite el 15% de empleados de otro país y ahora hay cuatro países “amigos especiales” que pueden traer a su gente. Por último, el Presidente se ha otorgado el permiso de disponer libremente la concesión de permisos a quienes considere “conveniente”.

Las constructoras panameñas ahora solo son “subcontratistas” de las extranjeras, puesto que de esas son los contratos. En las obras grandes, ya no se encuentran a técnicos panameños, solo extranjeros.

Hace dos años preparé y presenté a la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, un plan para permitir la participación de diseñadores extranjeros, siempre que sean asociados a panameños, tal como se hace en los países avanzados. Ese puede ser el principio para establecer controles. Dios nos proteja.

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