atracción de inversiones

En busca del dólar foráneo

Panamá es uno de los países que más inversión atrae en la región, pero algunas clasificaciones señalan que queda un largo camino por recorrer.

Dice Andrés Oppenheimer en su libro Cuentos Chinos que hay dos tipos de países en el mundo: los que atraen la inversión extranjera y los que la espantan.

Dicho con sus propias palabras: “captacapitales” y “espantacapitales”. Estos últimos son los que retroceden y los primeros son los que avanzan.

Y aquí la ideología pasa a un segundo plano. Entre los “captacapitales” se encuentra la comunista China, por ejemplo. Entre los “espantacapitales”, algunos países latinoamericanos, como Venezuela.

Panamá está en el primer grupo de países. Prueba de ello son las distintas leyes y proyectos encaminados a incentivar la inversión extranjera directa. La redefinición de la antigua base militar de Howard en un desarrollo logístico, comercial y residencial es un buen ejemplo de ello.

Este proyecto, complementado con la Ley de Sedes de Empresas Multinacionales, ha animado a un buen número de compañías a instalarse en el país.

Una de ellas es la finlandesa Wärtsilä, que tiene su sede regional en Panamá e inauguró el año pasado nuevas oficinas y un taller en Howard.

“La importancia estratégica de Panamá como uno de los centros logísticos más importantes de América Latina y como principal área de servicios marítimos crecerá con la expansión del Canal de Panamá”, dijo Markku Aspholm, director general de Wärtsilä en el país, tras inaugurar la facilidad.

Otras empresas que han establecido su sede en Panamá en los últimos meses son McNeil, Van Oord, Hyundai Motor Latin America, Baxter, además de Bauer y McDonald´s.

El número de empresas que se ha instalado en el país bajo este régimen asciende a 60 –solo este año llegaron 14–.

Según las estimaciones del Gobierno, la inversión extranjera directa (IED) podría llegar a $3 mil millones en 2011, registro que superaría con creces los $2 mil 362 millones de IED de 2010.

La competencia

Un informe reciente del FDi Intelligence del Financial Times dice que Panamá se está convirtiendo en un destino de inversión, gracias principalmente a la accesibilidad, la cobertura de telecomunicaciones y las infraestructuras.

El país alcanza cotas altas en cuanto a crecimiento económico y el registro de inversión extranjera directa. “No solo Panamá ha recibido más proyectos de IED que la mayoría de sus vecinos, sino que la inversión ha sido mayor y ha creado más trabajos que en cualquier otro lugar de la región”.

Sin embargo, la misma unidad del Financial Times ubicó a Costa Rica como el destino más atractivo de Centroamérica y el Caribe para la IED.

A pesar de que Panamá lideró las categorías de potencial económico y mejor infraestructura, el país solo pudo ocupar la quinta posición de este ranking, por detrás también de República Dominicana, Trinidad y Tobago y Barbados.

Costa Rica fue el país que más proyectos de IED atrajo entre 2003 y 2010 –227 por 178 de Panamá–.

Costa Rica lideró la categoría de mejor recurso humano –Panamá no aparece entre los 10 primeros– y quedó en las mejores posiciones en potencial económico, ambiente de negocios, y estrategia de IED.

Teniendo en cuenta la importancia de ciertos informes para la toma de decisiones de los inversionistas, ¿representa este un revés para Panamá y su política de atracción de inversiones?

El viceministro de Comercio Exterior, José Domingo Arias, dijo que “nosotros seguimos enfocándonos con éxito en la plataforma única de valor que ofrece Panamá para la atracción de IED”, en referencia a la plataforma logística (con los puertos, la conectividad aérea) y de servicios (áreas y leyes especiales).

“Un ejemplo claro es el de Procter & Gamble, que tiene su sede regional en Panamá para dar servicio a sus filiales, pero que acaba de invertir $50 millones en un centro de distribución de bienes en Zona Libre de Colon”, dijo Arias.

´Doing business´

A pesar de las ventajas de Panamá, en el último ranking del Banco Mundial Doing Business 2011, que mide la facilidad para hacer negocios, el país quedó en la más que discreta posición 72 de 183, 10 puestos más abajo que en 2010.

Para mejorar el clima de inversiones y la posición en barómetros como el Doing Business, el Gobierno va a recibir una asistencia técnica a través de un acuerdo de cooperación con la Corporación Financiera Internacional por $120 mil.

Uno de los objetivos de este trabajo es fortalecer el desarrollo del sector privado y aumentar la competitividad económica de Panamá.

Pero el Gobierno, internamente, también tiene una tarea por hacer. De hecho, cuando se pregunta por las principales dificultades para hacer negocios en Panamá, las respuestas apuntan, principalmente, a la burocracia, la corrupción y las restricciones del mercado laboral. Para todos esos obstáculos la solución debe venir del Gobierno.

A esos tradicionales obstáculos para hacer negocios en Panamá, se podría unir otro que todavía no aparece en los ranking: El estilo de gobernar del presidente Ricardo Martinelli.

Oppenheimer, en una columna publicada este año tras un viaje a Panamá, abordó bajo el título El hombre semifuerte de Panamá la preocupación que existe en el país sobre la gestión presidencial.

“Martinelli no es un Chávez de derecha, al menos no todavía. En todo caso, es un Berlusconi tropical, un magnate que gobierna el país con la misma actitud de patrón empleada para dirigir sus empresas... Martinelli puede terminar siendo un excelente presidente, pero debería entender que un sistema de instituciones fuertes, con pesos y contrapesos –incluyendo a los periodistas críticos– es lo mejor para su país, y también lo mejor para él”, concluyó Andrés Oppenheimer.

ENFOQUE

¿Cuál es la mejor inversión?

John A. Bennett N.*

economia@prensa.com

opinión. El peor enemigo de la inversión, y particularmente de la inversión estable y duradera, es el intervencionismo estatal y la incertidumbre; algo que se ha hecho evidente en Estados Unidos (EU), en donde el problema actual no ha sido la falta de inversión por parte del Gobierno sino del sector privado.

Pero no confundamos esas inversiones “privadas” que guardan una íntima vinculación con proyectos centralizados, estimulados, protegidos en zonas especiales de desarrollo, mientras que el resto de los mortales, el inversionista del patio, lo dejamos a merced no solo del océano de normas enredadas y restrictivas sino de las actitudes de un funcionariado estatal hostil.

Mientras que el inversionista invitado y resguardado por palacio disfruta de importantísimas ventajas, el lugareño debe navegar en una marejada de corrientes adversas. Uno vienen a efectuar obras para luego retirarse; pero los locales, que están más interesados en inversiones permanentes trabajan en desventaja.

Ya lo hemos dicho y es bueno repetirlo. Si los amparos normativos de las zonas especiales de desarrollo son necesarios para el inversionista foráneo, ¿acaso no lo son igualmente para el lugareño? ¿A final de cuentas, no son las plazas de trabajos estables lo que buscamos?

No hay mayor desincentivo a la inversión que la incertidumbre y sentirse despreciado por quienes alegan estar “estimulando” la economía.

Ya no se puede ni poner el dedo en la caja registradora sin sentir que nos estamos comunicando con nuestros expoliadores; sin perder de vista que cada día la situación económica va imponiendo más incertidumbre y obstáculos.

Por algo en EU algunos candidatos presidenciales hablan de bajar a cero los impuestos corporativos; porque se han dado cuenta de que sin empresas pujantes no habrá trabajo y no habrá economía sana.

* El autor es analista

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