Factores que mueven la economía de todo país

El efecto petrolero

Panamá se beneficia directamente de la baja en el precio del combustible, pero la caída inmediata en el costo de la gasolina no se ve en otros productos.
Cada 14 días hay cambio de precios en las estaciones de combustible. Las actuales bajas están favoreciendo a los compradores. Cada 14 días hay cambio de precios en las estaciones de combustible. Las actuales bajas están favoreciendo a los compradores.

Cada 14 días hay cambio de precios en las estaciones de combustible. Las actuales bajas están favoreciendo a los compradores.

El efecto petrolero El efecto petrolero

El efecto petrolero

Si se compara el precio que se está pagando actualmente en las estaciones de servicio de combustible con el que se registraba antes de que cayeran los precios en julio del año pasado, el consumidor panameño se está ahorrando aproximadamente $47 millones mensuales.

Este es el cálculo que han hecho los especialistas locales del mercado de hidrocarburos al considerar el precio del combustible durante este año frente a 2014 y el volumen de compra por parte de los conductores.

El galón de gasolina de 95 octanos ha tenido una baja de $1.18 con relación a su precio de julio de 2014. Del mismo modo, la gasolina de 91 octanos se ha reducido $1.37 y en el diésel la baja ha sido de $1.45 el galón.

Se estima que en Panamá se consume mensualmente un promedio de 35 millones de galones, que se despachan en las cerca de 600 estaciones de combustible que operan en el país.

A pesar de esta buena noticia para el comprador de combustible —aunado a la repercusión que trae a la economía nacional— existe un panorama distinto que se observa en el comercio en general, en cuanto a los precios de productos y servicios.

Cuando el precio del combustible aumenta, automáticamente los alimentos y servicios suben de precio. Pero cuando los derivados bajan de precio de forma sostenida, como ha sucedido este año, no se nota la disminución de los productos, especialmente los alimenticios.

Desde hace ocho semanas el crudo ha ido en picada, encontrándose en un precio de $40 el barril, en caso del Texas que cotiza en Estados Unidos, y de $45, para el Brent de Europa.

El petróleo ha perdido un tercio de su valor desde junio por la elevada producción en Estados Unidos, un bombeo récord de crudo en Oriente Medio y preocupaciones sobre la debilidad de la demanda en las economías asiáticas.

Pero estos vientos favorables parecen que no soplar con gran intensidad en Panamá, ya que la percepción de la ciudadanía es que los precios de los productos no están respondiendo a esta realidad.

Para el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, Ricardo Sotelo, es cierto que cuando sucede este tipo de acontecimiento beneficioso para el consumidor, el mercado no responde inmediatamente a las reducciones que deberían registrarse, ya que interviene toda una cadena de producción y en donde los proveedores prácticamente tienen la última palabra.

En ese sentido, Sotelo reafirmó que se depende en gran medida de lo que dicten los distribuidores de mercancía, quienes suelen atribuir los altos precios a los excesivos costos que tienen que asumir en múltiples ocasiones.

No obstante, el industrial reconoció que si la tendencia a la baja sigue, habrá quienes bajen sus precios y ante la fuerte competencia que podría darse, muchos se van a ver forzados a ponerse a tono con esta realidad para reducir sus precios con el fin de no perder su participación en el mercado.

“El que no se ajusta al mercado pierde venta”, sentenció por su parte Leopoldo Liakópulos, presidente de la Asociación Restaurantes y Afines de Panamá, tras reconocer la necesidad por los sectores empresarial y comercial de ir a tono con lo que establece la oferta y la demanda en su momento.

En julio pasado el índice de precios al consumidor (IPC), un indicador que mide en parte el costo de la vida nacional, registró un crecimiento anual de 1% con respecto a igual mes de 2014.

El mes pasado, en la cesta que forma el IPC, el grupo que mayor incremento tuvo fue precisamente el de transporte, supuestamente por el arrastre en el alza de precio en la gasolina antes del mes de julio.

Asimismo, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una variación “positiva” significativa por el aumento en la carne de res. El grupo de restaurantes y hoteles se vio afectado mayormente por el aumento en las comidas preparadas para llevar.

El año pasado la inflación cerró en 2.6% y se espera que este año concluya en un 2.2%. En tanto, la canasta familiar básica de alimentos se ubicó en $299.97 en los distritos de Panamá y San Miguelito, mientras que para el interior del país tuvo un costo de $275.59.

La canasta básica, como su nombre lo indica, solo contempla los alimentos estrictamente necesarios en la dieta de los panameños. Entonces, una familia promedio puede gastarse unos $500 al mes en los productos y artículos de consumo diario que están fuera del monitoreo del Estado.

De seguir la tendencia de los precios bajos en materia de combustibles, los comerciantes se podrían ver forzados a replantear sus precios. En estos casos, los ciudadanos exigen acoplarse a una realidad contundente como los bajones que está sufriendo el llamado “oro negro”.

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