UNA REALIDAD QUE NO PoDEmos CONTINUAR IGNORANDO

¿Qué hacemos con tanta basura?

El tema de los desechos urbanos está cada día más en la mente de los ciudadanos. Existen opciones para lograr solucionarlo a tiempo.
Deberemos escoger entre continuar ignorando la situación de 55 mil toneladas mensuales de desechos sólidos en la ciudad o mirar a urbes más avanzadas para idear posibles soluciones al problema local. LA PRENSA/Archivo. Deberemos escoger entre continuar ignorando la situación de 55 mil toneladas mensuales de desechos sólidos en la ciudad o mirar a urbes más avanzadas para idear posibles soluciones al problema local. LA PRENSA/Archivo.
Deberemos escoger entre continuar ignorando la situación de 55 mil toneladas mensuales de desechos sólidos en la ciudad o mirar a urbes más avanzadas para idear posibles soluciones al problema local. LA PRENSA/Archivo.

Una experiencia común, compartida por los habitantes de la ciudad capital, es estar atrapado en una larga fila de tráfico solo para descubrir a un camión de recolección de basura cruzado en la calle en pleno mediodía.

Pero la historia no termina allí. Estos camiones están en camino hacia la periferia de la ciudad, donde vertirán [sin enterrar] una masa de basura equivalente a cuatro aviones Boeing 747 llenos hasta su máxima capacidad al día.

Estas dos realidades, aunque incómodas, no son inevitables, pero es preciso entender las deficiencias del sistema capitalino de recolección y desecho de basura para que se puedan debatir e implementar soluciones.

Primero, es necesario un punto de referencia. La ciudad de Panamá es un espacio de poco más de 2 mil 200 kilómetros cuadrados de calles laberínticas, conectadas por cuatro arterias principales que corren hacia el noreste y una que va al norte, apuntando hacia la futura expansión de la ciudad.

En esta misma dirección, habita el cerro Patacón. Este cerro ha sido transformado en un vertedero colosal para recibir los desechos de las divisiones metropolitanas de Panamá y San Miguelito, además de otros desarrollos hacia el este.

Este vertedero recibe cada mes alrededor de 55 mil toneladas de basura, según Urbalia Panamá, S.A., encargada de manejar el relleno. Esto equivale a un flujo mensual de desechos similar a la masa de la nave trasatlántica, el RMS Titanic. En los dos últimos meses del año pasado, este vertedero recibió 160 mil toneladas de basura.

Patacón no es el único vertedero. Está acompañado por otros 72 a lo largo del país, según la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (Aaud), pero es definitivamente uno de los más importantes. Tanta ha sido la trayectoria de este vertedero, que sus dimensiones originales, conocidas como la primera etapa, ya habían sido cerradas. La primera etapa se abrió nuevamente luego del incendio del cerro en marzo de este año, que severamente incapacitó las habilidades de la Aaud, una entidad que cuenta con alrededor de 3 mil 300 funcionarios públicos.

Este sitio también se distingue por otro motivo: de los 73 vertederos que hay, cerro Patacón es uno de los apenas tres que son rellenos sanitarios y que cuentan con algún tipo de regulación básica sobre tratamiento y manejo de la basura.

En este panorama consiste el desecho de basura en la ciudad de Panamá: tomar la basura de aquí y llevarla allá. Este proceso diario, debido al tamaño y la lentitud de maniobra de los 99 camiones de basura que recorren las alrededor de 140 rutas distintas de recolección, causa un impacto severo para el tránsito de la ciudad y la paz mental de sus habitantes.

Adicional a esto, el problema de la basura no es solo una cuestión de cantidades, sino un tema de calidad. La ciudad no tiene la tradición de separar la basura, por lo cual se pierden miles de toneladas al mes de material que se podría utilizar nuevamente sin ningún problema. Al no separar la materia reutilizable, como papel, cartón, vidrio y los metales, de materia orgánica que debe ser desechada de forma sanitaria, la ciudad se perjudica al desperdiciar montañas de recursos en buen estado.

El método en que recobramos esta materia valiosa es evidentemente trágico. Cada día, alrededor de 300 personas se sumergen en este mar de basura para encontrar la materia reutilizable y vender la ganancia.

En una nota de Ángel López Guía, publicada en este diario (ver “La basura es como el oleaje del mar”, La Prensa, 3 de agosto de 2013), decía que esta pequeña industria de búsqueda de materia como el politereftalato de etileno (PET), en la forma de botellas de soda y agua, es sorpresivamente rentable.

Una compradora de PET en cerro Patacón reportó estar ganando entre unos $800 a $1,200 al mes, comprando la libra de este material a cinco centavos y vendiéndola en ocho centavos.

Esta no es una historia de interés, sino una seña del enorme desperdicio en dinero y mano de obra en que incurre la ciudad al no separar la basura al momento de ser desechada por el individuo.

Esfuerzos privados de empresas y organizaciones no gubernamentales de impulsar una cultura de separación de basura se han visto mermados por varias razones, entre ellas el hecho de que aunque las empresas separen la basura, los encargados de recolección no tienen la capacidad de manejar esta separación, por lo cual terminan mezclándola nuevamente.

Además, no existe un centro único o bolsa común de recolección y distribución de materia para reutilización, por lo cual los esfuerzos de reciclaje se manejan a través de miles de acuerdos entre partes a lo largo de la ciudad, lo que genera ineficiencias importantes.

El problema en términos financieros no se puede ignorar. De acuerdo a la misma nota, la Contraloría General de la República revela que la industria de exportación de esta materia reportó el año pasado mercancías por $100 millones, dinero que fue producido de forma literal de la basura que la ciudad desecha. Este monto es superior por $25 millones al presupuesto entero de la Aaud para 2012.

Ahora, este problema no afecta solo a la ciudad de Panamá y de hecho es de forma palpable un resultado de la importante expansión económica de la ciudad, que atrae más habitantes y por lo tanto, emisión de desechos.

Hace 10 años, según el Banco Mundial, había 2.9 mil millones de habitantes en ciudades a nivel mundial que generaban un promedio de 640 gramos de basura al día. Hoy día, los residentes urbanos son 3 mil millones, generando mil 200 gramos de basura al día. Esto es un salto de 680 millones de toneladas de basura al año a mil 300 millones de toneladas de basura al año, en tan solo 10 años.

En este sentido, Panamá es parte de la tendencia mundial en estadística, aunque podría evitar continuar atada a ella en el futuro.

Para revertir esta tendencia, la separación de basura y el manejo de materia reutilizable a través de centros de recolección y distribución sería un paso positivo.

De acuerdo al reporte “¡Qué desperdicio!: Una revisión global al manejo de desechos sólidos”, el Banco Mundial explica que las ciudades en crecimiento deben aprender a encontrar formas eficientes de manejar sus desechos para evitar efectos ambientales nocivos y repercusiones en el desarrollo económico.

Un ejemplo de un impacto ambiental nocivo fue el incendio de cerro Patacón en marzo, que superó la semana y afectó la calidad de vida de los moradores de su alrededor, también ciudadanos.

Adicionalmente, el crecimiento de la ciudad parece estar comenzando a tomar rumbo hacia el norte, al costado del Parque Nacional Soberanía, por lo cual este cerro podría verse en décadas rodeado por la expansión urbana.

Las posibilidades para resolver este problema son amplias y están dentro del rango de precios tolerables por la cartera del Estado.

Existe maquinaria, utilizada desde California hasta Israel, que es capaz de procesar cantidades sustanciales de basura y separar la materia inorgánica de la orgánica, produciendo cantidades importantes de fertilizantes que pueden ser también reutilizados para propósitos agrícolas.

China se destaca por utilizar un proceso que convierte llantas y plásticos en combustibles industriales.

Ciudades importantes como Barcelona y Londres disponen de un sistema en sus etapas iniciales, pero de alto potencial, que utiliza tubos de compresión de aire para movilizar la basura a lo largo de la ciudad, sin la utilización de un camión recolector de basura.

Lo que es cierto, es que la realidad de la basura evita ser ignorada cada día más, pero es un problema que se puede resolver. Una posible solución sería implementar un sistema de recolección separada que permita desarrollar una industria de reciclaje que nazca desde cada residencia e industria.

De esta forma, se podría utilizar las ganancias de las ventas municipales de estos desechos para financiar parte de la actividad de recolección.

UNA REALIDAD EN NÚMEROS

55,000

toneladas de basura son vertidas mensualmente en cerro Patacón.

73

vertederos de basura existen en todos el país.

99

camiones recolectan los desechos sólidos urbanos.

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