Comida, en riesgo por deterioro de los suelos

La ganadería no sostenible es una de las actividades agropecuarias más erosivas. Este deterioro agrava la falta de agua y alimentos en la estación seca. La ganadería no sostenible es una de las actividades agropecuarias más erosivas. Este deterioro agrava la falta de agua y alimentos en la estación seca.
La ganadería no sostenible es una de las actividades agropecuarias más erosivas. Este deterioro agrava la falta de agua y alimentos en la estación seca.

El deterioro de las condiciones de los recursos naturales en bosques, tierra y acuíferos, y los efectos cada vez más pronunciados del cambio climático a través de sequías y erosiones ponen en riesgo la seguridad alimentaria del país.

Expertos en medio ambiente consideran que la debilidad más fuerte del país en esta materia es que no existe una clara política agroambiental.

El medio ambiente le pasa factura al agro

Aumentar la producción de alimentos dependerá del empleo de prácticas amigables con el medio ambiente. De lo contrario, el sector agrícola panameño padecerá mayores aprietos.

Expertos en medio ambiente sostienen que el deterioro de las condiciones de los recursos naturales en bosques, tierra y acuíferos; los efectos cada vez más pronunciados en el cambio climático a través de sequías y erosiones; la poca resistencia de los cultivos a las plagas y los bajos rendimientos en las cosechas, no hacen otra cosa que poner en riesgo la seguridad alimentaria del país.

Estos factores aumentan una creciente dependencia de las importaciones de alimentos, que en el último quinquenio crecieron a un ritmo superior anual del 20% hasta alcanzar los 550 millones de dólares.

“No es posible a largo plazo considerar la función agropecuaria y la seguridad alimentaria sin la incorporación de criterios ambientales que garanticen sostenibilidad”, manifiesta Lars Marklund, oficial forestal de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La actividad agropecuaria panameña por tradición se ha desarrollado con sistemas de producción que no son sostenibles y los efectos negativos de estas prácticas nocivas cada vez son más notables en el ambiente, destacó Marklund.

Estas inquietudes motivaron a que se desarrollara en el país, en días pasados, una mesa de diálogo sobre políticas agroambientales en Panamá.

En el encuentro, en el que participaron representantes de instituciones del sector agroambiental, del sector privado, organizaciones de productores orgánicos, ganaderos, organismos no gubernamentales y de investigación, así como de desarrollo rural, se acordó elaborar un estudio diagnóstico país.

Una de las conclusiones del primer taller es que a pesar de encontrarnos actualmente en un contexto de deterioro de los recursos naturales y de contracción del agro en el país, el enfoque agroambiental, que se encuentra en el núcleo mismo de la sostenibilidad de la producción, todavía no ha logrado una plena penetración conceptual, indicó el representante de la FAO.

“Tampoco recibe la suficiente atención del sector público en términos de prioridades estratégicas, y del desarrollo de instrumentos y acciones para abordarse de manera efectiva”, agregó.

En el país se requiere un conjunto integrado de medidas e instrumentos adoptados por el Estado que incluyen criterios ambientales explícitos para la producción agrícola, ganadera, forestal, la pesca y acuicultura, con el fin de ampliar los potenciales beneficios ambientales de estas actividades y reducir los impactos nocivos que pueden comprometer el ecosistema, la seguridad alimentaria y contribuir al desarrollo rural sostenible.

En el encuentro se acordó impulsar la educación ambiental desde las escuelas y universidades; fortalecer los sistemas de extensión rural y establecer un ordenamiento territorial que organice los planes de desarrollo en el país.

En los próximos dos meses, la FAO trabajará junto a representantes de la Unidad Ambiental del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) y de la Autoridad Nacional del Ambiente en las estrategias a seguir para hacerle frente a los desafíos de Panamá en materia agroambiental.

“Las políticas agroambientales constituyen el eje para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza rural”, reconoce Esteban Girón, viceministro del Mida.

La agricultura depende en gran medida de los recursos naturales y puede provocar daños en el medio ambiente, pero también puede proporcionar beneficios ambientales si se incorporan en estos sistemas buenas prácticas agrícolas, manifestó el funcionario.

Según la FAO, en el país existen políticas ambientales y agropecuarias, pero el reto es integrarlas para evitar el deterioro de los recursos naturales y al mismo tiempo potenciar el desarrollo agropecuario.

Cifras de Interés

35,000

Hectáreas se han dejado de cultivar en el país en el último quinquenio.

3.7%

Aporte del sector agropecuario al producto interno bruto del país en 2012. En 2000 la cifra se fijaba en 7.2%.

2.6%

Cayó en 2010 la participación de productores en la actividad agropecuaria.

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