SEÑALES TEMPRANAS DE ALERTA

Una peligrosa incongruencia

Las políticas de los gobiernos ponen en duda su compromiso a proveer a los ciudadanos de servicios básicos efectivos.

La reciente confrontación entre los miembros activos del Cuerpo de Bomberos y sus directores administrativos dejó en evidencia la pobre dotación de recursos de los cuales dispone esta entidad para llevar a cabo su misión.

Un vehículo de extinción de fuego con un valor de 800 mil dólares sufría de una fuga de agua, la cual por más de una semana permanecía sin reparar.

Se reveló también que los bomberos laboran bajo condiciones severas. En algunas estaciones, deben guardar alimentos en congeladores oxidados; en otras, confían que vigas antiguas, corroidas por el tiempo, continúen sosteniendo su tanque de agua y no flaqueen.

La protección efectiva por parte de los bomberos es considerada como una de las funciones esenciales de cualquier gobierno, pero la realidad percibida en estos últimos días refleja una fuerte desatención hacía estos grupos de prevención y protección social.

A pesar de la reticencia con la que se llegó a un acuerdo con los bomberos para mejorar sus condiciones salariales, se reporta que el Consejo de Gabinete aprobó un presupuesto de más de 2.75 millones de dólares para los carnavales de 2013.

Este monto equivale al salario anual de 378 bomberos rasos o la compra de tres nuevos vehículos de extinción de fuego. Comparativamente, el cuerpo actual comprende unos mil 200 bomberos permanentes.

Para promocionar el partido reciente entre Panamá y España, el Gobierno incurrió en un gasto publicitario de 500 mil dólares. De forma paralela, el techo de la estación de bomberos de Balboa sirve como un refugio para murciélagos, cuyas heces caen directamente sobre las camas de los funcionarios.

Esta fuerte comparación implica una pregunta importante sobre la prioridad que el Gobierno da a proyectos accesorios, mientras que ignora el cumplimiento de sus actividades esenciales.

La interrogante queda grabada en la mente de muchos ciudadanos. Entre ellos, Felipe Chapman, economista, reflexiona sobre este sistema sin mucha lógica.

“[Son] incongruencias que no logramos comprender. Recibimos mensajes contradictorios entre recortes de gastos, emergencias, consumo prematuro de ahorros, versus gastos espontáneos como peajes de corredores y carnavales”, indicó.

Los bomberos han vivido esta realidad paradójica ya por varias administraciones, demostrando que es un problema institucional y no solo coyuntural. Así piensa Gabriel Gómez, dirigente de la Guardia Permanente de bomberos. “Es una situación que viene desde hace rato y tiene un arrastre fuerte”.

Para Gómez, los bomberos nada más buscan hacer que se cumpla la ley, haciendo referencia el nuevo ordenamiento legal del Cuerpo de Bomberos que data de 2010. Su causa se ve motivada por el deseo de proveer de una vida digna a estos servidores públicos.

Gómez ofrece el contexto como prueba, indicando que un bombero debe trabajar turnos de 24 horas seguidas mientras opera equipos sofisticados cuyo valor ronda el cuarto de millón de dólares, pero percibe apenas 605 dólares mensuales. En Colón, esta cifra se reduce a 400 dólares.

Bajo estas circunstancias, es difícil pensar que muchos podrían proveer un servicio óptimo. No obstante, durante las protestas, los bomberos mantuvieron equipos disponibles por posibles emergencias.

Una teoría que explica la incongruencia en la asignación de recursos estatales habita la mente de Alfredo Berrocal, dirigente de la Federación Nacional de Servidores Públicos.

Para Berrocal, la situación es otra expresión visible de una “vieja costumbre de no querer administrar el estado según políticas públicas que apliquen a todos los trabajadores del gobierno”.

La realidad no se esconde para Berrocal, quien indica de forma sentenciosa: “El estado no tiene una política pública en materia salarial”.

Países desarrollados tienen la tradición histórica de contar con servicios públicos organizados alrededor de una carrera administrativa, la cual ofrece seguridad a sus empleados, una vida digna y un presupuesto estable para cumplir con sus funciones.

De acuerdo a Berrocal, este sistema estructurado está ausente en Panamá. Al buscar a un responsable, Berrocal responde: “La arbitrariedad y el clientelismo, políticas que fracturan el orden constitucional y reflejan un sistema desorganizado y permisivo”.

El motor que genera este sistema, Berrocal lo imputa al sistema de nombramientos. “Los políticos ven estos puestos como recompensas, muchas veces los nuevos contratados entran con salarios por encima de funcionarios establecidos”.

Esto genera una situación de improvisación, donde instituciones importantes para la estabilidad del país pueden resultar severamente perjudicadas.

Una opinión similar se ha formado en la mente de la exprocuradora Ana Matilde Gómez, que indica que funcionarios nombrados por motivaciones políticas no tienen incentivos para trabajar en la mejoría de sus instituciones.

Berrocal ofrece un dato que podría confirmar esta opinión. Desde 1990, se han destituido alrededor de 35 mil funcionarios públicos, en promedio, durante cada administración posterior a la dictadura, indicando un severo ataque contra la estabilidad del sistema gubernamental.

Esta predilección por satisfacer necesidades clientelistas e invertir en proyectos populares, entre ellos, el gasto aprobado para los carnavales y el pago por seis días de los corredores, a un costo de 2.76 millones de dólares, tiene un efecto doble.

Por un lado, remueve recursos importantes de entidades que son esenciales para el país y crea una estructura de funcionarios en dependencia que no tienen incentivos claros para frenar la arbitrariedad en la asignación de recursos.

El Órgano Judicial, por ejemplo, encargado de proveer justicia de forma eficaz y rápida, tuvo que negociar con el Ministerio de Economía y Finanzas para no sufrir una reducción presupuestaria para 2013.

La exprocuradora también pone el dedo sobre un factor que genera aún más inestabilidad.

“Se está trabajando con un grupo de personas que están bajo el convencimiento que no importa lo que hagan, el sistema los protege”.

Pero Berrocal indica que no todo está perdido. “Hay un gusanillo que está empezando a llamar la atención de la ciudadanía a tener conciencia: independiente de color o grupo político, todos somos responsables”.

Una realidad en cifras

400

dólares en salario de bomberos rasos en Colón.

605

dólares en salario de bomberos rasos en Panamá.

1,200

estimado de miembros de la Guardia Permanente de bomberos.

2.75

millones de dólares destinados para los carnavales de 2013.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código