PLANO URBANO

¿Un puerto para el Club Unión?

¿Un puerto para el Club Unión? ¿Un puerto para el Club Unión?
¿Un puerto para el Club Unión?

Rodrigo Mejía-Andrión

OPINIÓN

Hace un par de días tocó el timbre de mi casa un joven informándome que recogía opiniones de los vecinos de Punta Paitilla para el estudio de impacto ambiental sobre “el puerto del Club Unión” que se construiría en la parte de atrás del Club (entiéndase la playita donde nos bañábamos los muchachos de los años 50) el mismo al que en los 70 le construyeron una rampa para que “los pobres”, no socios del Club de Yates y Pesca pudieran sacar sus lanchas o yates al mar.

A esa soñada playita que con paciencia de santos esperamos su sanación, le añadieron un rompeolas por los años 70, cuyos restos aún nos sirven para caminar al grupo de madrugadores o a padres con hijos pequeños que disfrutan tirando piedras al mar, como entrenándose para cuando crezcan puedan tirarle piedras a la embajada de sus desamores.

Por supuesto mi opinión fue negativa a todas las preguntas que me hicieron, aun sin saber los detalles y diseños.

Como bien conozco el sitio, sé que existe una sola puerta del Club donde conectarse, por donde sacaban los carros sin lugar de estacionamiento para dejarlos en la rampa y los restos del rompeolas, mientras construían los espacios adicionales que necesitaban. No creo que exista otro espacio del Club para conexión al “futuro puerto” que el mencionado espacio, que fue el estacionamiento del parque Nacho Valdés que los socios del Club también utilizaban.

Ese estacionamiento de 3 mil 200 metros cuadrados fue vendido a través de una jugarreta del Presidente Pérez Balladares y su ministro de Vivienda Francisco Sánchez Cárdenas, al Club Unión por la suma de 300 dólares/m2 o 960 mil dólares.

Desde la administración del ministro de Vivienda, Raúl Figueroa -de 1990 a mediados de 1991-, oliendo el tocino que provenía del Club, sacamos una resolución estableciendo los linderos del parque junto con la correspondiente zonificación para que no se le ocurriera a ningún despierto promotor lograr una “simpática concesión”.

La jugada la dieron a través del Banco Hipotecarios. Como todas las propiedades del Ministerio de Vivienda estaban a nombre de este banco, en 1995 el ministro Sánchez Cárdenas, presidente de su junta directiva, dividió el parque en dos, separando el área del estacionamiento y así lograron venderlo al Club Unión.

He tratado inútilmente de obtener datos sobre el aspecto físico del proyecto de puerto que es lo primero que se debe conocer para apreciar todo el impacto negativo que ocasionaría de ser construido. Como bien me hizo la observación una vecina, los yates y sus dueños no llegan solos a ningún puerto.

Siempre habrá un número apreciable de personas que pudiéramos calificar como ayudantes para preparar las naves para su zarpe, trayendo el combustible y el aceite, el cargamento de hielo, los anzuelos, la carnada, los bultos con ropa suficiente según los días de pesca o estadía, la comida que los alimentará en alta mar, los botiquines, toallas, los variados vestidos de baño según la moda nueva y la anterior, los sombreros de ala ancha, algunos remos, la tabletas y celulares, en fin todo un cargamento. Lo viví cuando tuve una lancha llamada ‘El Perro’ y fui miembro del Club de Yates y Pesca que presidía Ernesto de la Guardia III, arquitecto con quien trabajaba en ese entonces.

Ese cuadro que vislumbramos los vecinos de Punta Paitilla nos hace pensar en la inseguridad que tendríamos cuando permanentemente estuvieran preparándose para hacerse a la mar los socios del club dueños de yates, incluyendo los amigos y familiares invitados quienes atravesarían el parque con sus bultos y sus “colaboradores”.

Anteriormente, he discutido con colegas sobre este espacio de mar que le sigue al parque de Punta Paitilla y detrás de edificios de Punta Pacífica, sobre las inmensas posibilidades de este espacio como extensión del parque especialmente si aprovecháramos para consolidar el pequeño y único balneario de la ciudad.

No hay duda de que el movimiento de yates y lanchas en el proyectado club de yates o puerto contaminará el mar llevando nocivos residuos hacia la playita.

Este es un caso en el que la Red Ciudadana Urbana tendrá buen espacio para actuar. Igualmente confiamos en la reacción de todos los vecinos que verían disminuidas las posibilidades de aprovechar el parque para el disfrute de sus hijos. Como expresé en un artículo anterior he estado envidiando a El Chorrillo por su precioso espacio marino donde da gusto caminar. No perdamos el tiempo. Hay que luchar.

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