SISTEMA DE PAGO DE METRO BUS, UNA INCÓGNITA PARA LOS TURISTAS

Una tarjeta de doble filo

Los visitantes que llegan al país vía aérea no tienen cómo adquirir el plástico para usar el transporte público de la capital.
ALCANCE. La empresa encargada de la comercialización de las tarjetas destacó que en un futuro se colocarán centros de recarga en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. LA PRENSA/Luis García ALCANCE. La empresa encargada de la comercialización de las tarjetas destacó que en un futuro se colocarán centros de recarga en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. LA PRENSA/Luis García
ALCANCE. La empresa encargada de la comercialización de las tarjetas destacó que en un futuro se colocarán centros de recarga en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. LA PRENSA/Luis García

Entre enero y marzo de este año, Panamá recibió 652 mil 470 visitantes, lo que marca un incremento de 5.4% sobre el mismo período de 2012. De este total, 412 mil 79 turistas ingresaron a través del Aeropuerto Internacional de Tocumen.

Ninguno de ellos podía abordar una unidad del Metro Bus para recorrer los 24 kilómetros que hay del aeropuerto hasta el centro de la ciudad por dos razones: ningún ómnibus de la empresa ingresa a la terminal aérea, ni tampoco hay centros de información o de compra de tarjetas para que los turistas puedan utilizar el servicio.

La única manera de que un turista pudiera abordar un Metro Bus sería si caminase unos 400 metros con sus maletas y atravesara la rotonda hasta la parada más cercana al aeropuerto. Aun así, no podría subirse a una unidad porque en ese trayecto no hay lugar para adquirir la tarjeta, que cuesta $2.

Este procedimiento bien podría considerarse una odisea para un visitante que desconoce el sistema de transporte público de un país al que, además, vino a vacacionar.

¿Este único sistema de pago no es contraproducente para un país que promueve el turismo, y que el rotativo The New York Times puso en lo más alto de una lista de 45 destinos turísticos de 2012?

Para el subadministrador de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), Ernesto Orillac, el uso de la tarjeta como sistema de pago “es la línea a seguir” porque “es más rápido que el efectivo”.

“Sin embargo, pienso que hay que buscar los mecanismos y la manera de que sea accesible a los visitantes que llegan. Debería haber un lugar en el aeropuerto para comprarla o recargarla”, analiza.

Voceros de la empresa MiBus, encargada del servicio, destacaron que al inicio de la operación del sistema se le planteó a la ATP que una unidad saliera de la plataforma de carga de pasajeros del aeropuerto, pero que por medidas de seguridad esta opción fue desestimada por las autoridades.

Por su parte, Daniel Guerra, vocero de la empresa Sonda, responsable de la comercialización de las tarjetas, destacó que en un futuro se colocarán centros de recarga de tarjetas en la terminal aérea.

Después de prestar servicios por unos 40 años hasta el pasado 15 de marzo, los “diablos rojos” seducían a los turistas con sus dibujos, corpulencia y colorido. Además de que por $0.25 podía abordarse, pero con menos comodidad y seguridad de la que ofrece un Metro Bus.

“No creo que sea un peligro [la forma de pago del Metro Bus] para el turismo en Panamá. La clave del asunto está en la comercialización y la exposición que tengan los lugares donde [las tarjetas] se puedan comprar”, agrega Orillac.

Durante 2012, 2.1 millones de turistas llegaron de visita a Panamá, y el sector dejó divisas al país por $2,042 millones.

Para este año las proyecciones se mantienen en la misma línea.

Es importante destacar que durante 2012 el flujo de turistas que llegó a través del aeropuerto fue de casi 14% más que en 2011.

SER TURISTA EN PANAMÁ

Walter y Linda Thomas llegaron a Panamá desde Estados Unidos a principios de abril y planean quedarse por un mes. Su consigna es disfrutar mucho y gastar poco, tal como lo hicieron en su travesía por Europa años atrás.

Parados en la esquina donde se encuentran la vía España con la vía Argentina, llevan 10 minutos esperando un taxi que los transporte hasta las esclusas de Miraflores, pero hasta ahora no han tenido suerte. Probablemente el tráfico de la hora pico sea la razón por la que reciben el “no voy” característico de los taxistas.

“Queríamos tomar un autobús, pero nos dijeron que necesitábamos una tarjeta y no sabemos dónde conseguirla”, comenta Walter, mientras se seca las gotas de sudor que se cuelan entre su gastada gorra roja y canas de 60 años.

Para estos viajeros, uno no visita un país si no se relaciona con la gente y experimenta “algo del día a día del lugar”, pero nunca se imaginaron que en Panamá “fuera tan difícil moverse en la ciudad”.

“Nadie nos alertó ni explicó que teníamos que comprar una tarjeta o que el transporte era así”, manifiesta Linda con un dejo de molestia.

Entre las agencias de turismo hay opiniones encontradas. Algunos sugieren que los visitantes deben adaptarse al país que visitan; otros entienden que el transporte público local afecta tanto al turista como al panameño.

“Los países desarrollados no son los que más autos tienen; son los que tienen un sistema de transporte tan bueno que no necesitan usar autos”, señala Alcira Rodríguez, gerente general de Amazing Panama Travel.

“Puede haber una tarjeta, pero también debería estar la posibilidad de pagar en efectivo. No puede ser que te cobren de antemano por un servicio que luego no puedes encontrar en ningún lado”, agrega.

En lugares similares a Panamá turísticamente, como Singapur, uno puede comprar una tarjeta al bajarse del avión. Con el pago de $8 por la tarjeta como fianza, que se recupera al devolverla, más $6 por día que se utilice, el turista puede usar ilimitadamente el servicio de autobuses y el metro de la ciudad.

Modelos similares hay en ciudades como Madrid o Nueva York, donde el turista la puede comprar dependiendo de los días que pretenda estar de visita.

Aunque Sonda reconoce que está trabajando en la confección de folletos informativos en español e inglés para repartir en los hoteles, los turistas también se enfrentan a la posibilidad de no poder utilizar el autobús aunque tengan la tarjeta. El Metro Bus tiene reglas que impiden a los pasajeros subirse con “voluminosas” bolsas. Mucho menos, entonces, con una maleta.

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