Conflicto en la expansión del Canal

El tiempo perdido de GUPC

El exadministrador del Canal de Panamá, Alberto Alemán Zubieta, rechaza cualquier conflicto de intereses con Cusa, empresa que presidió.
En 2009 se presentaron tres propuestas para el proyecto de expansión del Canal. GUPC, con $3 mil 118 millones, ganó la lucha. Hoy anuncian que necesitan un 50% más. En 2009 se presentaron tres propuestas para el proyecto de expansión del Canal. GUPC, con $3 mil 118 millones, ganó la lucha. Hoy anuncian que necesitan un 50% más.
En 2009 se presentaron tres propuestas para el proyecto de expansión del Canal. GUPC, con $3 mil 118 millones, ganó la lucha. Hoy anuncian que necesitan un 50% más.

Hace dos años comenzaron los tropiezos de Grupo Unidos por el Canal (GUPC) en la construcción del tercer juego de esclusas, pero solo hasta ahora salen a la luz pública intimidades de una truncada relación entre el contratista y los directivos del Canal, de fallas operativas y reclamos, que habrían sido el origen de supuestos sobrecostos.

De la voz de Alberto Alemán Zubieta, exadministrador de la vía interoceánica, se conocen algunas piezas clave del rompecabezas que empezó con una licitación adjudicada en 2009.

¿Qué pasó en los primeros dos años de ejecución del proyecto?

Cuando tienes empresas tan grandes como las que participaron del consorcio [la española Sacyr, la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Constructora Urbana, S.A.] toma tiempo coordinar y ver cómo se ajustan y crean los roles para encontrar la mejor manera de llevar la obra. Yo pienso que hubo cosas que no funcionaron.

Ellos montaron una tremenda organización con equipo y gente, con capacidad para producir 500 metros cúbicos por hora.

Tenían que presentar el diseño y producción de la mezcla, y cumplir con las especificaciones de la mezcla del concreto que se usaría. Pero trataron de demostrar que no se podía hacer, al punto que nosotros dijimos que con ese señor, que estaba encargado de la obra, no hablaríamos más del tema del concreto. Era Antonio Zaffaroni. Él dijo por meses que no se podía poner concreto.

Vino con todo tipo de historias. Pedimos una reunión cara a cara con cada uno de los representantes de las empresas miembro del consorcio, que tomaron la decisión de sacar a Zaffaroni y poner a Bernardo González [actual director ejecutivo de GUPC].

Cerca de 90 días [después de la salida de Zaffaroni] se empezó a hacer el vaciado de concreto y desde entonces han puesto más de 3 millones de metros cúbicos de concreto con la calidad que les pidió el Canal. Fuimos muy severos en esto. No cambiamos ningún ápice de las especificaciones que les habíamos dado.

¿Hubo ineficiencia por parte del consorcio que hoy expliquen los atrasos y los supuestos sobrecostos?

Son cosas que no quiero calificar, pero por sí solas se sabrán. Estas obras son complejas. Cuando tienes gente de España o Bélgica las culturas de trabajo son diferentes y es complejo, pero para los efectos reales se debe ejecutar lo que pide el cliente. Y eso fue lo que siempre exigió el Canal.

Estudio revelador

Las declaraciones de Alemán Zubieta parecen dar en el clavo. Al menos eso es lo que evidencia un libro publicado hace un año por la investigadora holandesa Karen Smits.

Especialista en cultura organizacional en grandes proyectos, Smits hizo un estudio de campo en el que concluyó que la obra era un caos en sus primeros dos años de ejecución, entre otras causas por guerras internas y dificultades de comunicación en las empresas del consorcio.

Esto puede explicar los atrasos del proyecto, que ya suman nueve meses.

La investigación de Smits, de carácter antropológico y publicada con el apoyo de la Universidad de Ámsterdam y The Next Generation Infrastructures Foundation, señala que desde el principio de las obras surgieron problemas en la asignación de responsabilidades.

Es el caso de la falta de consenso de todos los involucrados en el proyecto cuando se decidió comprar el equipo de procesamiento del concreto, sin siquiera contar con la fórmula del concreto.

Por este periodo se quedó ociosa la maquinaria hasta que GUPC tuvo la capacidad de dar con el diseño de la mezcla que exigía el Canal.

El consorcio debió comenzar a vaciar concreto en enero de 2011. Lo hizo seis meses más tarde, es decir, en julio de ese año.

Precisamente este punto ha generado un reclamo de $586 millones por supuestos costos adicionales generados por los retrasos en el vertido de cemento en las nuevas esclusas.

“Si ellos tienen un reclamo, que lo hagan. Les tomó más de dos años documentar el reclamo de $586 millones. Ellos habían dicho que lo tenían, pero no lo habían presentado”, recalcó Alemán Zubieta.

Cuando el río suena...

GUPC reveló el pasado 1 de enero que no podía continuar con la construcción del tercer juego de esclusas, obra en la que estima sobrecostos por $1,600 millones.

El consorcio se adjudicó el contrato de diseño y construcción del tercer juego de esclusas en julio de 2009, por la suma de $3 mil 118 millones. La oferta fue la más baja que se presentó entre otros dos competidores.

Transcurridos cuatro años, el grupo empresarial afirma que es imposible hacer el proyecto con los costes pactados y responsabiliza a la ACP por los atrasos en el vaciado de concreto, fase vital para permitir la durabilidad deseada de las esclusas. El panorama genera una pregunta obligada para Alemán Zubieta.

Cuando GUPC se gana el contrato, ¿ya se sabía de la difícil situación económica de la división inmobiliaria de Sacyr? La gente dudaba de su capacidad económica...

Esta empresa, Sacyr, está contratando obras muy importantes alrededor del mundo, Impregilo es una de las compañías más grandes en Europa. Las dos compañías cerraron el año con buenos resultados y su capacidad financiera está comprobada.

El riesgo de grandes obras como el Canal se mitiga precisamente contratando a consorcios, y por eso fue que la licitación se hizo de esa forma. Cuando tú miras la obra ves que tiene entre un 65% y 68% de avance. Ellos han demostrado que tienen capacidad para hacer la obra.

Y de CUSA, ¿qué nos puede decir? Su relación familiar con esta compañía lo persigue. Esta empresa formó parte del consorcio que ganó la licitación. Algunos aluden conflicto de intereses.

Fui presidente de Constructora Urbana desde que me gradué. Llegué de ser ayudante de comprador de la empresa, cuando todavía era estudiante, hasta ser el gerente.

Cuando en 1996 se me hace la oferta de ser administrador del Canal, legalmente bajo el esquema de los norteamericanos, que administraban el Canal, yo tenía que poner las acciones que tenía en una cuenta que no controlara y no pertenecer a ninguna junta ni tomar decisiones.

Bajo esta condición, CUSA podía seguir trabajando en el Canal. Pero yo sabía que uno no puede tener ese nivel de conflicto de interés. Ser accionista de una empresa que es contratista del Canal.

Lo que hice fue delegar mis acciones [ponerlas a la venta ] y envié una nota a CUSA en la que decía que mientras yo fuera administrador del Canal, ellos no podían licitar.

Los gringos me dijeron que yo no tenía que hacer eso. Solo debía poner mis acciones en una cuenta que no controlara.

Yo solo tenía el 15% de las acciones. Las puse a la venta, pero no fue hasta 2003 o 2004 que comenzó la negociación con CUSA para que me compraran las acciones. Fueron a los bancos, buscaron el dinero, y a principios de 2005 ellos me compran mis acciones.

En ese momento le comunico a la directiva del Canal que había vendido las acciones de CUSA, por lo que ya yo no tenía manera de impedir que esa empresa entrara a participar en licitaciones en el Canal.

Yo no tengo nada que ver con la empresa. Además, yo me había divorciado de la empresa y de sus decisiones desde 1996.

Pero el timón de la empresa está en manos de sus familiares...

Los que dirigen la empresa son primos segundos míos [Rogelio Alemán]. No son mis hermanos ni parientes cercanos. Mi relación era con el padre de ellos [Rafael Alemán], mi padrino, y fue con quien trabajé y me siento muy orgulloso.

Yo hice cosas que en este país nadie ha hecho. Así que las críticas se dan porque en este país la gente critica, y punto. Pero lo que tienen que ver es que yo hice lo que nadie ha hecho. Legalmente yo podía permitir que la empresa continuara trabajando con el Canal.

a la expectativa

Cinco años después de la licitación de la ampliación del Canal, a tres días de que se cumpla el plazo de GUPC de paralizar las obras en caso de no atenderse sus requerimientos, el país y el mundo se pregunta qué pasará si GUPC abandona el contrato. “Vamos a seguir al pie de la letra el contrato para asegurarnos de que no quedamos desprotegidos de ninguna manera”, aseguró Jorge Luis Quijano, actual administrador de la Autoridad del Canal de Panamá.

Zaffaroni marcó el ´precio justo´ en 2009

El primer líder de Grupo Unidos por el Canal (GUPC), Antonio Zaffaroni, decía estar “contento y emocionado” el día que su consorcio se hizo con el contrato de diseño y construcción del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá. Reemplazado en el cargo en 2011 por Bernardo González, Zaffaroni dijo a preguntas de La Prensa, en julio de 2009, que consideraba “justo” el precio de $3 mil 118 millones que presentaron para hacerse con el contrato, al que, aseguró, llegaron tras “un buen estudio técnico”.

¿Cuál es su primera valoración?

Ahora empieza la parte interesante, que es hacer la obra. Ganar un proyecto es relativamente fácil; ganar la obra en el sentido de completarla a tiempo con la calidad debida, según las expectativas del cliente, es la tarea más importante.

Han ganado la parte técnica y la económica...

Normalmente es así. Si uno hace un buen estudio técnico, termina también estando en condición de hacer la mejor oferta económica. Evidentemente, haber estudiado bien la parte hidráulica, la parte de ejecuciones civiles nos ha permitido también ciertas optimizaciones que tal vez los otros no hayan considerado.

La diferencia entre ustedes y el consorcio CANAL ha sido de casi $2 mil millones. ¿Cómo es posible que en el mismo proyecto haya una diferencia tan grande?

Yo puedo saber de mi precio, y lo considero justo. Lo que hicieron los demás, escapa totalmente a mis posibilidades.

Roberto González Jiménez

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