Armas contra el cáncer de cérvix

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Krishnansu Tewari, ginecólogo oncólogo. CORTESÍA Krishnansu Tewari, ginecólogo oncólogo. CORTESÍA

Krishnansu Tewari, ginecólogo oncólogo. CORTESÍA

El cáncer cervicouterino es el único tumor maligno que se puede prevenir a través de la vacunación. Se trata de una condición que afecta a cerca de 500 mil mujeres cada año; el 90% de estos casos pudo evitarse con la inmunización.

Dicha vacuna previene la infección por el virus del papiloma humano (VPH), el factor de riesgo más importante para desarrollar este cáncer. Existen más de 150 genotipos de este virus, de los cuales 15 son cancerígenos.

Desde 2008 Panamá ofrece esta vacuna a las niñas de 10 años a través del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del Ministerio de Salud (Minsa), siendo el istmo el primer país de la región latinoamericana en incluirla.

Se comenzó a inmunizar a esta población con la vacuna que previene contra los genotipos del VPH 16 y 18 (que pueden causar cáncer), pero a partir del 16 de julio esta vacuna fue reemplazada por otra que, además de evitar la infección por los genotipos 16 y 18, protege contra la transmisión del VPH 6 y 11 (que no causan cáncer, pero sí verrugas), afirma la enfermera Itzel de Hewitt, coordinadora general del PAI. Desde 2008 “hemos protegido unas 128 mil niñas”, logrando así una buena cobertura.

La protección que confiere la vacuna ha sido comprobada a través de varios estudios científicos. Una investigación reciente realizada por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (EU) —que es el primer estudio que se realiza tras ya haberse comenzado la aplicación de la vacuna en diversos países— halló que la vacunación contra el VPH ha disminuido los casos nuevos de lesiones precancerosas de cuello uterino en las mujeres jóvenes que recibieron la vacuna en EU. Dicho hallazgo fue publicado por la Sociedad Americana contra el Cáncer.

El ginecológo oncólogo Jorge Lasso de la Vega, exdirector del Instituto Oncológico Nacional (ION), explica que en países con buenos registros de salud se ha demostrado que los programas de vacunación contra el VPH reducen las lesiones precancerosas. Señala, además, que “de manera más rápida se han logrado resultados muy favorables en la disminución de los condilomas acuminados [verrugas genitales] cuando se ha utilizado la vacuna contra los genotipos de 6, 11, 16 y 18”.

Por su eficacia, el PAI comenzará a vacunar en Panamá a los varones de 10 años, a partir de 2016, ya que aunque el VPH no se diagnostica en hombres, ellos también son portadores del virus, agrega de Hewitt.

En un reciente foro de periodismo científico en salud, celebrado en Cartagena, Colombia, el ginecólogo oncólogo e investigador estadounidense Krishnansu Tewari dictó una conferencia sobre el cáncer cervicouterino en la que hizo referencia a que el VPH no solo afecta la salud femenina, sino que también impacta la salud del hombre, ya que se ha comprobado que en ambos sexos el virus es un factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de ano y orofaringe, entre otros.

“Se recomienda aplicar la vacuna en hombres, ya que también sirve para evitar el cáncer de ano, oral y otros. El cáncer de pene es casi tan escaso que no se ha indicado para evitarlo. La vacunación contra el VPH ha sido aprobada por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para ser aplicada en hombres también”, señaló Tewari, quien es docente y director de investigaciones de la división de ginecología oncológica de la Universidad de California, en Irvine, EU.

El VPH “es una epidemia, queremos erradicarlo” a través de la vacuna, dijo el especialista en el marco de su conferencia “Cáncer de cuello uterino: un problema de salud pública en América Latina”.

El cáncer cervicouterino es el tercer tipo de tumor maligno con mayor incidencia (casos nuevos) que se atiende cada año en el ION (ver tabla). El cáncer de mama ocupa el primer lugar, seguido por el de próstata.

EL AYER Y EL HOY DEL CÁNCER DE CÉRVIX

La forma en que hoy se diagnostica este cáncer, así como las alternativas actuales para evitar que este continúe su impacto en el organismo femenino, ha revolucionado la salud de la mujer.

Si bien es cierto que la prueba del Papanicolaou es el examen estándar que permite que se detecten si surgen cambios en las células del cuello uterino, hoy se han desarrollado nuevos sistemas de pruebas moleculares para obtener una detección más precisa del VPH, dijo Tewari en su ponencia.

En el pasado, la única alternativa que tenía la mujer con cáncer cervicouterino era la cirugía radical para extraer su útero (histerectomía), independientemente si su cáncer estuviera en un estadio inicial o avanzado.

En cambio, ahora si la paciente tiene el cáncer cervical en fase inicial existen otras cirugías que preservan su fertilidad, como la traquelectomía radical, que solo extirpa el cuello uterino, el tejido y los ganglios linfáticos próximos a este, así como la parte superior de la vagina, expuso el especialista.

Luego de su ponencia, el doctor Tewari brindó una entrevista a La Prensa para profundizar sobre el vínculo existente entre el VPH y el cáncer cervicouterino.

Hoy se cuenta con vacunas que previenen contra dos genotipos del VPH que causan cáncer, pero existen cerca de 15 tipos del VPH que también inciden en el desarrollo de este tumor maligno. ¿Qué tanta protección confiere la vacunación?

Tenemos vacunas contra el VPH que previenen el cáncer cervicouterino muy fácilmente. Existe una vacuna que previene contra cuatro tipos [que evita la infección por dos genotipos del VPH que causan cáncer y otros dos que ocasionan verrugas]; de hecho, acaba de lanzarse una nueva que previene contra nueve tipos.

Aplicar las vacunas antes de que la paciente comience su vida sexual es la mejor forma de prevenir la enfermedad. La vacunación contra el VPH es casi 100% efectiva, siempre y cuando se utilice a partir de los 10 años, antes de empezar la vida sexual.

¿Qué rol juega el proceso de la angiogénesis en la formación de este cáncer?

El cáncer cervical está impulsado por la angiogénesis, que es el fenómeno donde un cáncer “se alimenta” a través de la creación de nuevos vasos sanguíneos que se van conectando a los vasos sanguíneos del paciente, hasta volverse “un parásito “y se roba los nutrientes de la persona.

La angiogénesis es un factor importante en el cáncer cervical. Lo positivo es que al bloquear la angiogénesis con fármacos especiales, el cáncer “se muere de hambre”; dichos fármacos funcionan mucho mejor si se combinan con la quimioterapia, ya que de esta manera se logra matarlo. Los fármacos que bloquean la angiogénesis, combinados con la quimioterapia, son altamente efectivos en casos muy avanzados.

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