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La separación se viste de diversión

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Para cerrar el proceso de divorcio algunos optan por encargar un dulce decorado alusivo a la ocasión.FOTOLIA Para cerrar el proceso de divorcio algunos optan por encargar un dulce decorado alusivo a la ocasión.FOTOLIA
Para cerrar el proceso de divorcio algunos optan por encargar un dulce decorado alusivo a la ocasión.FOTOLIA

Hartos de andar cabizbajos, los divorciados se preparan para celebrar su ruptura matrimonial con una rumba. Puede que no sea común al oído, pero a la convocatoria para ensalzar el fin de una vida compartida se le conoce como “fiesta de divorcio”. Su proliferación burbujea al ritmo desenfadado de las separaciones.

Las parrandas para distanciados encontraron terreno abonado en Panamá. Desde las más suntuosas a las modestas. Un minúsculo sector está prestándole atención, otros forman parte de él o lo arrullan sin sospecharlo.

Así como para los matrimonios, los organizadores de este tipo de eventos se desviven por complacer los caprichos más exigentes de sus clientes. Aunque la tendencia apunta a que son las mujeres divorciadas las más interesadas en contar con un festín como una forma de “sentirse liberadas” o “de marcar un antes y un después” de su período conyugal.

A Lilian Cabezas, directora asociada de Chic Eventos en Panamá, no le sorprende esta novedosa corriente; de hecho, ya conoce de las muy reservadas que pasan inadvertidas como “noches de salida” u otras reuniones privadas donde las paredes se empapelan de dibujos “de corazones rotos y cupidos con un signo de no admitido”. La experta en servicios de organización de eventos sociales y corporativos, ve esto como un paso tangible en el que la llamada exesposa le da “una bienvenida a la vuelta de su soltería”.

Las fiestas por divorcios carecen de dramas. Y todo lo que allí ocurre, consensuadamente con su anfitriona, es una muestra de alegoría. Han surgido para estos efectos, diversos mecanismos donde el principal motor es “ridiculizar” a la expareja en la fiesta.

Los pasteleros aportan su sazón dulce al festejo, elaborando sus tartas, en las que el tono romántico se reemplaza por sarcasmo. Es común que se represente al novio cortado en pedacitos, desbaratado por un animal feroz, siendo arrastrado hacia el cesto de la basura o, por qué no, una mujer al estilo de Rambo, armada hasta los dientes. Cuan más creativo pueda ponerse el pastelero con la masa, más ingresos y elogios recibe de sus clientas.

Sobre esta tendencia, la agencia de noticias Associated Press reportó la inusual celebración como la del último grito en las “fiestas de la libertad”, las cuales hacen abolir los afamados viajes de desquite a Las Vegas a los que recurrían los antiguos desparejados.

DE LA PLANIFICACIÓN AL HECHO

La asesora de festejos Jaymar Pinzón es una de las que ha dado un giro a su negocio, originalmente concebido para hacer bodas de ensueño, para llevar a la realidad las “fiestas de la libertad”. Pero antes del festejo hay que cumplir con una serie de rituales.

El primer paso es mandar las invitaciones con el mismo ahínco en el cuidadoso diseño y presentación por vía correo electrónico. Generalmente, son fiestas de hasta 30 invitados, recalca la organizadora. “Se invita a gente muy cercana e íntima”, advierte Pinzón. Frecuentemente, después de este anuncio virtual “los invitados están muy conscientes a lo que van”.

Los juegos, además del dulce temático, son una de las partes fundamentales para el disfrute de los asistentes, como lo es el “Beer o Champagne Pong”, una adaptación del ping pong, el cual consiste en colocar vasos en la mesa y el jugador debe tratar de hacer picar la bola a diferentes distancias y encestarla en los recipientes. Si falla, se toma un trago.

La música también debe ser muy bien seleccionada: con letras enérgicas y mensajes positivos para todos los gustos. “Se ponen muchas canciones de tipo sobreviviente, de logro, de seguir adelante”, indica la especialista en rumbas posdivorcios, y enumera los éxitos de su playlist: I Will Survive, de Gloria Gaynor; Good-bye To You, de Scandal; Hit The Road Jack, de Shirley Horn; Sisters Are Doin’ It For Themselves, de Aretha Franklin; I Don’t Care About You, de Guns N’ Roses; Time For Me To Fly, de REO Speedwagon y I’m Free, de Rolling Stones.

La reunión festiva puede adquirir un tono sublime o muy básico, dependiendo del presupuesto de quien la ordene, dice Pinzón sin revelar los costos.

Reportes de medios extranjeros calculan entre mil hasta 25 mil los gastos en que incurren los excontrayentes al decidirse a anunciar estrepitosamente (en conjunto o en solitario) su feliz ruptura.

El episodio cumbre de la ceremonia se reserva para el momento de “quemar el acta de matrimonio” frente a los presentes.

Cabezas añade que en muchos casos se queman también las fotos del ex para dar simbolismo al desligamiento definitivo.

OTRAS FÓRMULAS

Otra manera de hacerle frente al divorcio, reposa en las aventuras extremas.

Según reseñó la BBC, una mujer decidió agujerear su vestido impecable de bodas a punta de metralleta asistiendo a un campo de tiro.

Los hombres, que también optan por este sistema de “liberación”, se lanzan al vacío, pero no para morir, sino para enfrentar sus temores y poner al tope la adrenalina con la ayuda de un paracaídas. En parte, esto responde a la necesidad de hacer algo que “antes no podían o les había sido limitado”, como irse a jugar golf, explicaban los expertos en psicología en el reporte.

ANTECEDENTE

El surgimiento de esta tendencia para poner fin al matrimonio, tiene una similitud, según la psicóloga y terapeuta familiar Mercedes Ruiz, con un ritual de despedida emocional que tuvo su nacimiento en la década de 1980 con la reconocida terapeuta estadounidense Florence Kaslow, que aconsejaba a la pareja realizar un encuentro en un ambiente armónico para que ambos sellaran la separación.

“La pareja hablaba de los motivos del cese de la unión, recordaba las experiencias gratas que había vivido, se exponían los motivos de la finalización de la relación y también se deseaba lo mejor para su futuro”, explica.

Por más que quieran pintar de felicidad, el divorcio representa “una pérdida”, indica la especialista Ruiz, miembro del Instituto Panameño de Terapia Familiar y de Pareja. Nadie se divorcia de un día para otro, sino que generalmente es una degradación en la relación que puede durar meses o años hasta finalmente tomar caminos distintos, anota.

Ruiz considera que las denominadas “fiestas de la libertad” no pueden estar realizándose apresuradamente sin que el o la afectada hayan pasado por el debido proceso de duelo, que suele abarcar de uno a dos años.

Pinzón resuelve el problema con una verificación: “Se hace la fiesta solo si los papeles legales del divorcio han sido declarados oficiales”.

Más allá de la extravagancia que pueda tener el festín, “esta reunión funciona para que la persona reciba muestras de apoyo”, admite la terapeuta. Tal como si se tratara del deceso de un ser querido, hay que “dar el hombro”.

Frases que pueden ser de utilidad para sobrellevar la etapa de reajuste emocional pudieran ser: “Aunque hayas pasado por todo esto, te sigo queriendo”, “Es un momento difícil el que estás viviendo, pero cuenta conmigo”, harán sentir reconfortada a la persona que ofrece el jolgorio posdivorcio.

Como en un cuento feliz, aquí todos ganan, desde el organizador, el repostero, los invitados y el o la divorciada.

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