Destacado: 'La Prensa’ es finalista al premio Gabo 2017

Medios, en pie de guerra

El caso de espionaje de AP llevó a analistas a comparar las políticas del presidente Obama con las de Richard Nixon.

El espionaje telefónico del Gobierno de Estados Unidos a la agencia de noticias AP ha puesto en pie de guerra a los medios de comunicación del país, que aducen que el Departamento de Justicia se excedió en sus poderes y exigen dé marcha atrás.

“El alcance de esta acción pone en tela de juicio la integridad de las políticas del Departamento de Justicia hacia la prensa”, asegura una carta respaldada por más de 50 organizaciones y dirigida al fiscal general de Justicia, Eric Holder, y su adjunto, James M. Cole, quien supervisó la operación.

Los firmantes, entre ellos el diario The New York Times y Periodistas sin Fronteras, aseguraron que en los 30 años desde que se publicaron las pautas para lograr citaciones judiciales con las que obtener los registros de llamadas de periodistas no hay precedentes de “semejante extralimitación” y piden más protección para periodistas y fuentes.

“El que el Departamento de Justicia se sienta con el derecho de obtener secretamente registros telefónicos de decenas de periodistas es contrario a la libertad de prensa garantizada en la Primera Enmienda” de la Constitución, dijo en un comunicado Tony Mauro, presidente del Comité de Reporteros para la Libertad de Prensa.

La organización pide al Gobierno que entregue todos los registros telefónicos y destruya todas las copias o, al menos, prohíba el uso adicional de las mismas.

El Departamento de Justicia recopiló de forma secreta los registros de 20 líneas telefónicas correspondientes a abril y mayo de 2012, incluidas líneas de las oficinas de AP en Nueva York y Washington y teléfonos privados de periodistas de la agencia.

El Gobierno sostiene que esas medidas extraordinarias buscaban al responsable de una filtración “muy seria”, que, según la versión oficial, “puso en peligro la vida de estadounidenses”.

El secretario de Justicia, Eric Holder, dijo ayer miércoles al Congreso que una grave filtración en materia de seguridad nacional requirió la recopilación secreta de registros telefónicos de AP y justificó una investigación de la que se recusó.

Se desconoce exactamente cuál es la filtración investigada, pero todo apunta a que se trata de una noticia publicada por AP en mayo de 2012, en la que se informaba de que el Gobierno había frustrado un complot de la red terrorista Al Qaeda en Yemen para atentar contra un avión con rumbo a EU.

Pero en una carta publicada el martes el presidente de AP, Gary Pruitt, señaló que la agencia esperó a publicar la historia hasta que el Gobierno confirmó que no había peligro para la seguridad del país.

El caso de espionaje marca un punto bajo en las ya tensas relaciones del gobierno del presidente Barack Obama con los medios. “Esto recuerda a los esfuerzos del gobierno de Richard Nixon [1969-1974] de cancelar las dos licencias de televisión del Washington Post como castigo por investigar el “Watergate”, señaló en un artículo ayer el analista del Instituto Poynter Al Tompkins.

The New York Times, por su parte, denunció en un editorial ayer miércoles el “esfuerzo para asustar a los whistle-blowers” (aquellos que denuncian de forma confidencial prácticas ilegales o corruptas).

Tom Rosenstiel, director ejecutivo del American Press Institute, que defiende los derechos contemplados en la Primera Enmienda, dijo que operaciones “tan amplias” como la emprendida contra AP tienen repercusiones a largo plazo.

La Alianza Europea de Agencias de Prensa (EANA) mostró ayer su “preocupación y consternación” por la “grave violación de la libertad de prensa” . “Esto representa un ataque a una organización respetada en todo el mundo por su información periodística independiente”, destacan en un comunicado difundido en Viena el presidente de AENA, Peter Kropsch, y su secretario general, Erik Nylen.

Obama  decepciona  a  EU

Puede haber sido el primer presidente afroamericano de la Harvard Law Review y en haber enseñado derecho constitucional en la Universidad de Chicago. Puede haber escrito un libro que exalta los valores constitucionales en una democracia y postulado a la Presidencia bajo la consigna de las libertades civiles, prometiendo revertir el legado de George W. Bush.

Pero como presidente de Estados Unidos (EU) en los últimos cuatro años y medio, Barack Obama ha enfrentado acusación tras acusación de infringir las libertades civiles, de decepcionar a su base demócrata liberal y de dar espacio para que lo ataquen los republicanos mientras lidia con las realidades de la Presidencia.

Las noticias en la última semana sobre el espionaje a la AP y de que el servicio de impuestos internos se había concentrado en grupos conservadores del Tea Party intensificaron las críticas que ya hervían debido a su promesa no cumplida de cerrar Guantánamo y por los ataques con aeronaves no tripuladas en Pakistán y Yemen.

En un movimiento que parece destinado a controlar el daño de este último escándalo, ayer el presidente Obama anunció su intención de revivir una ley para proteger más a periodistas que se niegan a revelar sus fuentes.

Según confirmó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, el equipo de Obama se puso en contacto con el senador demócrata Chuck Schumer para que este presente de nuevo la Ley de Libre Flujo de Información.

REUTERS-DPA

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código