ARGENTINA

Muere exdictador Videla

Los familiares y víctimas dicen sentirse ´aliviados´ por el fallecimiento, pero lamentan los secretos que se llevó a la tumba.

Jorge Rafael Videla, uno de los protagonistas de los años del terror de la dictadura militar argentina, falleció ayer viernes a los 87 años, de muerte natural, solo y en la prisión donde cumplía condena por crímenes de lesa humanidad.

“Se lo encontró en su celda sin pulso ni reacción pupilar, por lo que se le realiza un ECG (electrocardiograma) constatándose su óbito”, señala el informe médico oficial.

Aunque la familia se ha mantenido en un absoluto silencio y se desconoce la fecha y el lugar de su entierro, medios oficiales confirmaron que será sepultado sin honores, de acuerdo con la actual legislación argentina, que inhabilita los funerales con honores de integrantes de las Fuerzas Armadas que hayan estado involucrados en causas de violaciones de los derechos humanos.

Condenado a cadena perpetua por los crímenes de la dictadura (1976-1983), la muerte le sorprendió en la cárcel mientras afrontaba un nuevo proceso por el Plan Cóndor.

Su muerte provocó una reacción prácticamente unánime entre los grupos de derechos humanos de Argentina, que saludaron su condena y su encarcelamiento, aunque no dejaron de recordar que se lleva a la tumba valiosa información que habría permitido avanzar en la identificación de las víctimas de la represión, el destino de los desaparecidos y los cerca de 400 bebés que fueron apropiados ilegalmente.

Junto a Emilio Massera y Orlando Agosti, Videla lideró el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, tercera esposa del tres veces gobernante Juan Domingo Perón. Durante sus cinco años de gestión organizó el Mundial de Fútbol de 1978, con el que pretendió limpiar la imagen internacional de la junta militar mientras se multiplicaban las denuncias por violaciones de derechos humanos.

Con José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía, Videla instrumentó una política basada en la apertura de los mercados que acabó por destrozar la industria nacional.

Con la economía en recesión, inflación y la moneda devaluada, Videla fue sucedido por Roberto Viola, el 29 de marzo de 1981.

Sentado por primera vez en el banquillo durante el histórico Juicio a las Juntas que encabezó el fiscal Julio César Strassera, en 1985 fue condenado por primera vez a cadena perpetua.

Amnistiado en 1990 por el gobierno de Carlos Menem, años después el juez español Baltasar Garzón le incluyó en una nómina de militares y civiles argentinos con orden de captura internacional por crímenes cometidos durante la dictadura.

En 1998 volvió a comparecer ante la justicia por crímenes de lesa humanidad y fue condenado a cadena perpetua en 2010.

Como acusado, un octogenario Videla arengó a la rebelión militar hasta el último momento y defendió el papel del Ejército en lo que consideraba una guerra contra la insurrección.

En una de sus últimas provocaciones, el pasado marzo, hizo un llamado al levantamiento militar para tumbar al gobierno de Cristina Fernández, cuyo esposo y antecesor en el cargo, el fallecido expresidente Néstor Kirchner, ordenó descolgar los cuadros de Videla y el también represor Reynaldo Bignone de una de las galerías del Colegio Militar de El Palomar y pidió perdón, como mandatario, por los crímenes de la dictadura.

“Es bueno que haya terminado su vida preso y con una condena”, comentó ayer el vicepresidente del país, Amado Boudou.

Para la titular de Abuelas de Plaza de Mayo –la organización que busca a los nietos apropiados ilegalmente durante la dictadura–, Estela de Carlotto, su muerte “es casi un alivio”. “El sentimiento no es de alegría, pero sí subrayamos que deja la faz de la Tierra un genocida, un hombre deshumanizado, que no tuvo ningún escrúpulo él ni sus secuaces de crear un plan de exterminio y más de 37 años después seguir jactándose de lo que hizo”, resumió la dirigente.

“La muerte de Videla no debe alegrar a nadie. Fue un hombre que ha pasado por la vida haciendo mucho daño y ha traicionado los valores de todo un país”, dijo el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, titular del Servicio Paz y Justicia.

Por su parte, Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, reclamó que se abran todos los archivos secretos aún no revelados sobre la dictadura.

La última visita a los tribunales federales que hizo el dictador –tal como reporta Página 12– fue al Tribunal Oral Federal 1 por el Plan Cóndor, donde era juzgado junto a otros 24 acusados.

Allí, reporta el medio, se negó a declarar y, congruente con su postura, leyó un manifiesto en el que asumió “en plenitud” las “responsabilidades castrenses” por lo hecho en lo que llamó una “guerra” contra el “terrorismo” y deslindó de culpas a sus subordinados.

Solo queda Reynaldo Bignone

Tras la muerte de Jorge Videla, sobrevive solo uno de los cinco presidentes de facto que gobernaron durante la última dictadura militar Argentina (1976-1983).

El exgeneral del Ejército Videla encabezó la junta militar que dio el 24 de marzo de 1976 el golpe de Estado que derrocó el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Los otros dos integrantes de aquella junta, Emilio Eduardo Massera y Orlando Agosti, murieron en 2010 y 1997, respectivamente.

Luego de una puja de poder, Videla renunció en 1981 y fue sucedido el 29 de marzo de ese año por Roberto Eduardo Viola. Gobernó solo unos meses hasta el 11 de diciembre, cuando fue desplazado y reemplazado por el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste, hasta que el 22 de diciembre asumió Leopoldo Fortunato Galtieri.

Galtieri fue el ideólogo de la invasión a las islas Malvinas en abril de 1982, que terminó con la derrota del país suramericano.

Viola falleció en 1994, Lacoste, en 2004, y Galtieri, en 2003.

La derrota argentina marcó además el comienzo del declive de la dictadura. Con la salida de Galtieri del gobierno, asumió el 1 de julio de 1982 Reynaldo Benito Bignone, quien llevó adelante la transición hacia la democracia, con el llamado a elecciones abiertas el 30 de octubre de 1983.

El radical Raúl Alfonsín ganó los comicios y asumió la Presidencia el 10 de diciembre de 1983, poniendo fin a la dictadura más sangrienta de la historia argentina que dejó unos 30 mil desaparecidos, según estimaciones de los organismos de derechos humanos.

DPA

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código