HACE UN AÑO JAPÓN FUE AZOTADA POR UN TERREMOTO, UN ´TSUNAMI´ Y UN INCIDENTE NUCLEAR

El mundo no los ha olvidado

´Si trabajamos duro, los espíritus de los fallecidos oirán nuestra llamada´, dijo el agente de policía Kaname Endo.

LUZ PARA LOS MUERTOS. Una lámpara de papel lleva un mensaje para el padre al que se extraña. ´Papá, gracias por protegerme´. Este es uno de los miles que se soltaron en el mar, en Shiogama, prefectura de Miyagi, para recordar y honrar a los muertos y desaparecidos el 11 de marzo de 2011. AP/Kyodo News LUZ PARA LOS MUERTOS. Una lámpara de papel lleva un mensaje para el padre al que se extraña. ´Papá, gracias por protegerme´. Este es uno de los miles que se soltaron en el mar, en Shiogama, prefectura de Miyagi, para recordar y honrar a los muertos y desaparecidos el 11 de marzo de 2011. AP/Kyodo News
LUZ PARA LOS MUERTOS. Una lámpara de papel lleva un mensaje para el padre al que se extraña. ´Papá, gracias por protegerme´. Este es uno de los miles que se soltaron en el mar, en Shiogama, prefectura de Miyagi, para recordar y honrar a los muertos y desaparecidos el 11 de marzo de 2011. AP/Kyodo News

Una catástrofe nunca vista hasta entonces conmocionó a Japón el 11 de marzo de 2011 y un año después, el mundo recuerda aquel terremoto, tsunami y accidente nuclear que volvió a encender la oposición contra la energía atómica.

Los japoneses conmemoran hoy el primer aniversario de la triple tragedia con una ceremonia y marchas contra la energía nuclear.

A las 2:46 de la tarde (05:46 GMT), los habitantes de la región costera del noroeste del país, devastada por el tsunami, mantendrán un minuto de silencio en recuerdo de las más de 15 mil 800 víctimas mortales. Más de 3 mil personas siguen desaparecidas.

La solemnidad del acto es tal, que el propio emperador Akihito, que se repone de una cirugía cardiovascular, estará presente.

El resto del mundo también recuerda la mayor catástrofe ocurrida en Japón desde la II Guerra Mundial y están previstas manifestaciones de ecologistas y opositores a la energía nuclear en otras partes del mundo, como Alemania y Francia.

Hace un año, un terremoto y un tsunami con olas de hasta 15 metros devastaron ciudades y pueblos en el noroeste de Japón: unos 115 mil edificios a lo largo de 400 kilómetros de costa quedaron totalmente destruidos y más de 340 mil personas tuvieron que abandonar sus casas.

Unas 87 mil personas huyeron también del peligro de radiación desatada tras el accidente nuclear en la central de Fukushima Daiichi, provocado por el terremoto y el tsunami. Algunas regiones cercanas a la dañada central están tan contaminadas que el regreso de la gente a sus casas es casi imposible.

BÚSQUEDA

La policía japonesa todavía revisa con persistencia el río y su ribera en busca de cadáveres de desaparecidos en el arrasado pueblo pesquero de Rikuzentakata.

La ciudad, que tenía fama por una bonita playa y su costa plagada de pinares a los pies de las montañas, ahora es sinónimo de destrucción y muerte generalizada. Lo que era el centro de la ciudad está abandonado en gran medida, lleno de montañas de escombros y un ayuntamiento en ruinas. Un pino solitario frente al mar en calma es todo lo que ha quedado del bosque.

La pared de agua de 16 metros de altura se tragó el centro de la ciudad y cobró la vida de mil 555 de entre sus 24 mil 240 residentes.

Un total de 288 siguen en la lista de desaparecidos en la población, situada 400 kilómetros al noreste de Tokio. Durante meses, los buzos de la policía y los guardacostas han rastreado el mar y los arrozales con la esperanza de encontrar cadáveres.

“Si trabajamos duro, los espíritus de los fallecidos oirán nuestra llamada. Mantenemos los ojos bien abiertos y miramos con detenimiento”, dijo Kaname Endo, un agente de una comisaría de policía situada junto al mar que perdió a cinco de sus 12 trabajadores.

Masahiko Saito, otro agente, dice que los esfuerzos de búsqueda permitieron recuperar un cadáver en el río Kesen en febrero y partes de cadáveres en el puerto pesquero. La mayoría de los hallazgos sólo son partes de cadáveres o huesos.

POCOS CAMBIOS CONCRETOS

Poco después de que se fusionaron tres reactores nucleares en una planta al noroeste de Japón, el Gobierno prometió cortar la relación entre la industria nuclear y sus reguladores. Un año después, aún tiene que nombrar a un comité de miembros para que escudriñen la “puerta giratoria” de funcionarios que consiguen empleos en las mismas industrias que vigilan.

Hay poco que sugiera que el peor desastre nuclear desde Chernóbil cambiara sustancialmente la regulación nuclear o impulsara a las autoridades a mejorar la seguridad en sus 54 reactores. Los reguladores todavía forman parte del Ministerio de Comercio, el cual promueve la energía nuclear, en lugar del Ministerio del Medioambiente, como el Gobierno propuso hace meses.

Solo dos plantas construyeron diques de mar. Solo una planta instaló el tipo de ventilaciones que podrían evitar las explosiones de hidrógeno que agravaron la crisis nuclear. Una cosa que Japón ha hecho con sus reactores es mantenerlos apagados después de que se programaran inspecciones regulares. Pero incluso mientras están apagados son vulnerables a un tsunami, porque las barras de combustible deben mantenerse frías.

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