Cultura campesina

Roza y quema disminuyen los bosques coclesanos

Erróneamente muchos campesinos creen que la tierra quemada aumenta la productividad de las siembras.

En Penonomé existen áreas protegidas y bosques primarios que se ubican en comunidades donde la roza y la quema, como métodos de cultivo, ponen en peligro su permanencia.

Tal es el caso de la reserva del cerro Guacamaya, el área protegida de Cerrezuela, la reserva del cerro Verde, el cerro Chichibalí y otros bosques primarios del corregimiento de Río Indio que sirven como reserva hídrica a muchas comunidades.

Uno de los que se dedica a esta actividad es José María Ojo, quien a orillas de la vía que conduce a Coquillo, corregimiento de Río Indio en Penonomé, muestra en su piel los vestigios que dejan las manchas del carbón de los trozos de madera quemada que amontona en una esquina de la parcela recién quemada, donde pronto sembrará arroz y maíz.

MÉTODO PERMITIDO

Como en cada época de siembra, antes de que arrecien las lluvias, al igual que muchos campesinos de los corregimientos del área norte de Penonomé, José María comienza a preparar la tierra para el cultivo, quemando el bosque para eliminar fácilmente la maleza.

La tala y la quema como método de preparación de la tierra forma parte de la cultura campesina de muchos pueblos del interior, pero aunque genera graves daños ambientales y reduce la cobertura boscosa del país, no están prohibidas.

La Ley 1 del 3 de febrero de 1994, o ley forestal, establece que los permisos para rozar y quemar serán gratuitos y que los mismos deben ser extendidos por la dirección regional de la Autoridad Nacional del Ambiente por instrucciones de la dirección general.

Esta legislación establece que dicha entidad puede comisionar temporalmente esta responsabilidad al alcalde, corregidor o a la principal autoridad administrativa del lugar donde se ejercerá la quema o roza, cuyo permiso solo se dará en bosques o rastrojos menores de cinco años.

Hellington Ríos, del Departamento de Áreas Protegidas de la Anam en Coclé, señaló que la ley reconoce que esta es una actividad que realizan los campesinos para la agricultura de subsistencia.

No obstante, agregó que existen sanciones para los que incumplan esta norma, la cual exige entre otros requisitos que antes de realizar este tipo de actividad se debe contar con un permiso expedido con 15 días de anticipación, tener título de propiedad y avisar a sus colindantes la fecha y hora de la quema.

Según José María, él cumplió con todos los requisitos para quemar parte de su propiedad y talar los árboles, pues es un convencido de que la tierra quemada aumenta la productividad de las siembras.

Con una superficie de 75 mil 517 kilómetros cuadrados, en Panamá cada año se talan más de 40 mil hectáreas de bosques y se reforestan poco más de 6 mil hectáreas, advierten las cifras oficiales.

Ante esta realidad, las autoridades del Ministerio de Desarrollo Agropecuario en Coclé manifestaron que dentro de las técnicas de agricultura sostenible se promueve la utilización de semillas mejoradas, cultivos alternativos como la soya que ayudan a la fijación del nitrógeno al suelo, alternados con maíz y otros productos, además de la utilización de abonos orgánicos para mejorar la fertilidad de los suelos.

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