SE CONCULCAN GARANTÍAS FUNDAMENTALES

Senafront secuestra a Jaqué por seguridad

Este tranquilo poblado del Pacífico oriental se ha convertido en un ´pueblo fantasma´, debido a la inmovilización fronteriza.

Los 2 mil 400 habitantes de Jaqué, una tranquila comunidad de agricultores y pescadores a orillas del Pacífico, a 50 kilómetros de la frontera oriental con Colombia, se sienten secuestrados en su propia tierra.

Hombres y mujeres afirman que no es vida la que viven, pues ni en la Cuba comunista se tiene sitiada a una población pacífica en nombre de una mal llamada seguridad nacional por parte del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront).

El problema no es nuevo. El 2 de julio de 2009, los moradores de Jaqué, en Chepigana, escribieron al ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, para que cancelara las medidas excesivas de control que frenaban el derecho a la vida y al trabajo.

En una lista de abusos y violación a sus derechos, señalaban que la Policía de Fronteras no permitía la movilización de los pescadores; prohibió los vuelos y dificultó las labores de agricultores y ganaderos en las fincas del río Jaqué y afluentes. Los firmantes aseguraban que estas medidas violaban normas constitucionales y que solo se aplican en caso de guerra declarada o desastres naturales.

Además, la comunidad exigió el retorno de los moradores de Guayabito a sus hogares y sus demás pertenencias, y el reintegro de los docentes y la movilización de los extranjeros retenidos en Jaqué sin poder regresar a su país de origen, sin justificación legal.

tres años después

Tras tres años de esta carta, la situación sigue y peor.

Heriberto Torres, docente jubilado y de renombrada familia de Jaqué, aseguró que la población está indignada con las directrices dictadas a las unidades del Senafront. “Nos tratan a todos los ciudadanos de Jaqué como unos delincuentes y aquí hay gente trabajadora y honorable”, señaló.

Según Torres, los hoteles, comercios al por menor y mayor, la pesca, agricultura y turismo ya no pueden operar de ninguna forma, porque los agentes del Senafront no lo permiten. Por esta razón, la comunidad se ha tornado en un pueblo agonizante, en total quiebra.

En un recorrido hecho por Jaqué, los agricultores se quejaron de que sus parcelas están abandonadas y no pueden ir a sacar verduras o buscar plátanos, porque los policías les acusan de que se van a reunir con los guerrilleros y narcotraficantes.

Los repartidores de alimento a las tiendas denuncian que ya no pueden siquiera llevar víveres a los expendios, porque las compras al por mayor están censuradas. El hecho es que si hacen una compra de más de $50, se les cuestiona y deben dar explicaciones.

Hoteles Cierran

Los hoteles y lugares de distracción han cerrado, al igual que tiendas y distribuidoras debido a que no pueden brindar servicio.

Esto ha provocado que los turistas no lleguen ante la carencia de servicios, lo que ha convertido a Jaqué en un nuevo pueblo fantasma. No obstante, ello no pasa en Puerto Piña ni Bahía Piña, “pues allá llegan turistas europeos y gringos, a los que hay que tratar con manos de seda”, aseveró Torres.

Guardan redes

Braulio Montería, quien toda la vida se ha dedicado a la pesca para mantener a su mujer y siete hijos, se siente desesperado, ya que no puede salir a pescar ni a la playa, pues de inmediato un “fronterizo” se le acerca a preguntar a quién espera o para dónde va.

Ahora, la mesa de Montería no muestra el menú que antes ofrecía a su familia. A veces pasan hambre, pues casi no puede pescar.

Ante tales hechos, la población se reunió para planificar estrategias y buscarle solución al problema exigiendo cambios a la conducta del Senafront ante la población de Jaqué.

Falsedades

Pablo Vargas, comisionado responsable del Senafront en Darién, rechazó las acusaciones; aseguró que son falsas y que los agentes solo actúan valorando la parte de la seguridad de los pueblos. Dijo que le extraña sobremanera la actitud de los habitantes de Jaqué.

Explicó que si a los pescadores se les pregunta hacia qué lado van a pescar, se hace por seguridad, por si los sorprende el mal tiempo o tienen alguna emergencia en alta mar, para poder asistirles.

Vargas ofreció iguales razones humanitarias respecto a los agricultores y en cuanto a otras actividades comerciales como tiendas, distribuidoras, turismo y hotelería, aseguró que se puede conversar y aclarar todas estas afectaciones.

6 detenidos en Puerto Obaldía

El Senafront informó ayer sobre la captura de seis indocumentados que fueron sorprendidos en Puerto Obaldía cuando transportaban en mulas varios tanques de combustible y una gran cantidad de víveres, cuya procedencia y destino no supieron explicar.

De acuerdo con el director de la institución, Frank Ábrego, se sospecha que estas personas son colaboradoras de la guerrilla colombiana.

De hecho, un informe del Senafront da cuenta de que Puerto Obaldía es una población usada por el Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia para el ingreso de drogas, armas y dinero a Panamá.

Elio Núñez

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