CUIDADO DEL AMBIENTE

El docente que cree en la reforestación

Luis Solís tiene como meta despertar la conciencia de cada estudiante que participa en sus proyectos.
Con sus propios recursos económicos, este año el maestro Solís (de pie, a la izquierda), compró la tierra, las bolsas y todo lo necesario para hacer los viveros. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Edilsa González. Con sus propios recursos económicos, este año el maestro Solís (de pie, a la izquierda), compró la tierra, las bolsas y todo lo necesario para hacer los viveros. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Edilsa González.
Con sus propios recursos económicos, este año el maestro Solís (de pie, a la izquierda), compró la tierra, las bolsas y todo lo necesario para hacer los viveros. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Edilsa González.

“Siembra un árbol y una flor”; así se llama el proyecto que desde hace 25 años ideó Luis Solís, un docente de inglés que cree firmemente que la reforestación es la mejor forma en que los seres humanos pueden contribuir a mejorar y conservar el ambiente.

Su amor y dedicación al proyecto han sido inquebrantables, y durante este tiempo calcula que pueden haber sembrado más de 50 mil árboles, aunque más importante para él es la idea de que puede haber ahora 50 mil mentes conscientes de la importancia de cuidar el ambiente.

A pesar de ser profesor de inglés y de que su cátedra nada tiene que ver con ciencias sociales o ambientales, aprovecha la oportunidad de poder compartir con sus estudiantes e incentiva en ellos la necesidad y la importancia de sembrar.

Solís comenzó con este proyecto en 1988 en el Primer Ciclo de Pocrí de Aguadulce, para continuar en los colegios Mariano Prados de Natá, Ángel María Herrera de Penonomé, Rodolfo Chiari de Aguadulce, y en la Escuela Nocturna Oficial de Aguadulce.

De allí pasó a la escuela de Caimito, y actualmente desempeña su labor en el centro educativo Clelia F. de Martínez, de Penonomé.

PROYECTO

El proyecto de Solís se fundamenta en la creación de viveros con la participación de todos los estudiantes de la escuela donde labora.

Así, por ejemplo, en la Clelia F. de Martínez, donde hay mil 200 estudiantes, cada uno se encarga de sembrar y cuidar un arbolito o plantita durante el año, y al final los reparten, sin costo alguno, para que sean sembrados por la comunidad.

Este proyecto se inició cinco años antes de que el Ministerio de Educación creara, en 1992, la “Semana ecológica” en las escuelas del país, por lo que de una u otra manera sentó las bases teóricas para promover entre el estudiantado el cuidado ambiental.

Pocos años después de haber empezado su proyecto, Solís ya estaba visitando las comunidades, yendo de casa en casa con sus estudiantes para motivar a las familias a tener conciencia ecológica.

ORIENTACIÓN

El sentido del proyecto, dice, es involucrar a todos, porque el desarrollo humano y social depende del bienestar del planeta, aunque a veces parece que esto se olvida.

“Sembramos para que los demás siembren, y lo que nos queda al final de cada año es lo que hicimos. No queda más nada, salvo que hiciste algo bien y vas a repetirlo cada año, con la esperanza de que algún día alguien verá lo que se hizo y reconocerá que esto es necesario para el bien común”, afirmó el maestro.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código