EL MALCONTENTO

¡Ayudemos a Grimaldo!: Paco Gómez Nadal

Es una de esas noticias que se cuela de ronda en los periódicos. Quizá por lo curioso; quizá por lo improbable de su avance. El diputado suplente panameñista Grimaldo Córdoba ha presentado un anteproyecto de ley para castigar a los políticos de “alto perfil”. Digo castigar, porque así se interpretaría una ley que los obligara a llevar a “al menos uno de sus hijos” a la escuela pública. Si no quisiera someter a su crianza a tan larga y dolorosa tortura siempre podría comprar la bula para ser liberado, entregando un mes de su salario para apoyar a la educación pública.

Más allá del anteproyecto, de seguro fracaso, el tema que plantea Córdoba –no sé si de forma consciente- es bien interesante. Nuestros gobernantes legislan y gestionan para “los otros” cuando se concentran en los servicios públicos. Es decir, toman decisiones sobre el sistema educativo o el sistema médico pero ellos no saben si quiera cómo funcionan. “Lo público es para los que no pueden pagar lo privado”, pareciera ser el mensaje. De hecho, uno de los síntomas de que algo va bien en una familia consiste en matricular a los hijos en una escuela privada, por mala que esta sea. Ya lo he tratado alguna vez en esta columna, pero lo cierto es que la educación pública sigue siendo diseñada como repositorio de pobres, como fábrica de obreros, mucamas y vendedores informales que sepan leer y hacer sumas básicas.

No debería ser de este modo, pero lo es. Siempre he pensado que si se prohibiera la educación privada, tendríamos una educación pública de primera calidad. De no ser así, nunca mejorará porque los poderosos tienen a sus hijos a buen recaudo en colegios bilingües con magníficas instalaciones, aunque la calidad de la educación en los mismos es cuestionable (porque en ese caso se trata de fábricas de pirañas competitivas).

Así pasa con todos los servicios públicos. Sería bueno que el anteproyecto del honorable Córdoba incluyera medidas como las siguientes: que los políticos “de alto perfil” tuvieran que ser operados, al menos una vez, en un hospital de la Caja de Seguro Social; que toda su familia debiera beber agua del caño un mes al año; que durante otro mes, de su elección, tengan que dejar el carro y utilizar transporte público; durante un tercer mes, la familia del político deberá sobrevivir con el subsidio condicionado de la Red de Oportunidades... Pueden sumar medidas a la magnífica propuesta panameñista y así, aunque nada cambie, los de “bajo perfil” nos reiremos un rato viendo a los de “alto perfil” hacer maromas.

Lo cierto es que lo público cada vez es menos importante, es el colchón para evitar que la mayoría del país se levante contra este estado de injusticia y de desnivel. El discurso de lo privado, de la responsabilidad individual de cada excluido en su miseria, de la eficiencia empresarial frente a la corrupción y lentitud pública no es casual. Hay una clara intencionalidad de desmontar la única lógica que salvaba al Estado del Bienestar: al menos con ese esquema de lo público se lograba mantener a la mayoría con una calidad de vida razonable, aunque los que más tienen siguieran acumulando.

Lo público solo es bueno si genera beneficios. Por eso se le apuesta tan poco a la calidad del agua, la educación, el transporte o la salud y se invierte tanto en infraestructuras, en construcción, porque ahí es donde están los megacontratos para esos eficientísimos empresarios privados. Los gobiernos sacan pecho por los kilómetros de carretera construidos, por la cantidad de colegios restaurados o por los nuevos centros de salud u hospitales. Pero su mentira se disuelve cuando se rasca la obra y se ve las deficiencias en la calidad de los servicios, los abusos cotidianos a los ciudadanos, la violación de los derechos laborales de los funcionarios, la corrupción y la estructura enfermiza de la mafiocracia.

Así que: ¡Ayudemos a Grimaldo!

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Ediciones anteriores

Loteria nacional

19 Dic 2014

Primer premio

8 1 9 6

CBCB

Serie: 4 Folio: 3

2o premio

0066

3er premio

0013