ESTUDIOS DE LA UTP

Más agua para la ciudad y el Canal: María A. Espinosa T. y Luis A. Barahona G.

Más agua para la ciudad y el Canal: María A. Espinosa T. y Luis A. Barahona G. Más agua para la ciudad y el Canal: María A. Espinosa T. y Luis A. Barahona G.
Más agua para la ciudad y el Canal: María A. Espinosa T. y Luis A. Barahona G.

El proyecto de ampliación del Canal de Panamá–hoy en plena ejecución– descartó el uso de embalses y recursos hídricos adicionales a los que se utilizan ahora. Los volúmenes de agua disponibles para el funcionamiento de la vía y el consumo de la población de la región central del país serán optimizados mediante la construcción de tinas de reutilización, la profundización de los cauces del lago Gatún y del corte Culebra, y la elevación del nivel de operaciones del lago Gatún.

Según el Plan Maestro, la contribución de esos tres componentes permitirá al sistema hídrico del Canal aportar 2 mil 670 millones de galones de agua por día, en promedio. Cantidad suficiente para realizar cerca de 48.5 esclusajes diarios (un esclusaje completo, tránsito de océano a océano, vierte al mar cerca de 55 millones de galones de agua dulce, o sea 208,175 m3). En 2025, según este plan, el consumo de agua en la región central será de 6.6 esclusajes equivalentes al día, lo que dejaría disponible un máximo de 42 esclusajes equivalentes diarios para el funcionamiento.

Como el uso prioritario del agua de la cuenca es para el consumo de la población y esta muestra un crecimiento geométrico en las últimas décadas en la región central, es de suponer que a medida que avance el tiempo disminuirá el uso del agua para la operación del Canal. Cálculos efectuados en la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) indican que para el año 2060 el consumo estará en el orden de 12.4 esclusajes equivalentes por día, lo que dejaría disponible un máximo de 36.1 esclusajes para el tránsito de naves.

Una alternativa para evitar la disminución del número de esclusajes disponibles, sin utilizar recursos hídricos adicionales a los que se usan ahora, consiste en encontrar otra fuente confiable para el abastecimiento de la ciudad y sus alrededores. Fuera de la cuenca canalera, la única fuente cercana con capacidad para atender la demanda a largo plazo es el río Bayano, con un caudal promedio de 164.13 m3/s cerca de su desembocadura en las inmediaciones del puerto Coquira.

El inconveniente que quizás presente esta fuente, ubicada a 40 km de la ciudad, se relaciona con la calidad del agua. Resulta que la mayor parte del área inundable del lago Bayano no se sometió a un proceso de limpieza, de forma que hay una gran cantidad de masa vegetal en proceso de descomposición, lo que puede generar características fisicoquímicas y organolépticas no apropiadas para el consumo humano. Recientemente, en la UTP se hicieron pruebas de calidad del agua del río Bayano, tanto en las cercanías de la presa Ascanio Villalaz como cerca de su desembocadura en el puerto Coquira. Los resultados indican que las aguas, especialmente en la desembocadura, no presentan problemas de contaminación fisicoquímica que impidan el consumo después de recibir un tratamiento avanzado (convencional con la adición de carbón activado).

Para determinar la factibilidad económica de utilizar el río Bayano como fuente complementaria, la UTP hizo un estudio preliminar proyectado al año 2060. Se consideró la construcción de una planta de tratamiento y la correspondiente línea de conducción desde ese río hasta la ciudad. El valor de la planta sería de 470 millones de dólares, y el de la línea de conducción alcanzaría los 245 millones de dólares. Se estimó en 270 millones de dólares anuales los ingresos por los esclusajes adicionales que se generarían con el uso de ese río Bayano a partir del año 2060. Utilizando una porción de estos ingresos adicionales para cubrir las inversiones que requieren la planta y la línea de transmisión, resulta que el proyecto es altamente factible.

Utilizar el Bayano como fuente complementaria de abastecimiento no solo es ventajoso desde el punto de vista económico, sino que haría menos vulnerable a la ciudad de Panamá.

Hace 10 años, la capital estuvo tres días sin agua debido a la rotura de la línea de conducción que proviene de la potabilizadora de Chilibre. Con el nuevo esquema, nuestra ciudad más importante tendría dos grandes fuentes de agua independientes: la actual cuenca del Canal y el río Bayano.

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