ADMINISTRACIÓN DE HOSPITALES

¿Clubes cívicos o patronatos?: Rubis Pérez

Otrora el tiempo, las instalaciones del sector salud se convertían en el bien más codiciado de los partidos políticos de turno. Cuando asumían el poder, de entre sus filas se encumbraban los principales dirigentes de la mencionada esfera e inmediatamente se hacían reestructuraciones, se procedía a respectivos nombramientos de copartidarios y de allegados próximos a las dirigencias y, por ende, cundía el pánico generalizado en dichas instalaciones.

Si bien es meritorio reconocerlo, los asignados a las máximas dirigencias, sin mayores títulos agregados a los ya existentes, bien conocedores eran del manejo administrativo, aunque en algunas ocasiones, por supuesto, también se les iba la mano en pollo.

Estos evaluaban las perspectivas del sector salud, sin computadoras, sin medios tecnológicos adecuados, con maquetas hechas a mano y elaborando cronogramas sencillos hacían el desglose de necesidades por sector, incluso, en lugares inimaginables de todo el país, punto por punto, tratando de cubrir las demandas básicas de salud de la población en general, cumpliendo el mandato constitucional que reza: “Es función esencial del Estado velar por la salud de la población de la República...”; todo ello, seamos honestos, con presupuestos más precarios que los existentes en el día de hoy.

Debido a la inquietud del manejo político del sector salud, a la inestabilidad laboral por el vaivén de la política de los gobernantes de turno, y a tratar de impulsar mayor estabilidad, tranquilidad, constancia y solidez, ante el ejemplo del gran “Elefante blanco”, el Hospital del Niño –que fue el modelo de patronato en todo el país– y en aras de proteger a los hospitales del botín político, se tomó la firme decisión de conformar algunos nosocomios en patronatos con la participación desinteresada de los clubes cívicos, lo que es digno de mencionar, porque ellos realizan una labor sin fines de lucro, aunque lastimosamente con limitaciones, como es el hecho de desconocer la dinámica administrativa hospitalaria, el manejo médico y guiarse a través de la retina de direcciones que muchas veces dejan mucho que decir, porque no están capacitadas para dichas funciones y que en ocasiones contradicen directrices emanadas de los propios patronatos, con asesorías mediocres y serviles a la dirección de turno y limitadas a la subsistencia laboral, aplicando el lema: “la ley es aplicable a todas las circunstancias”. Además, con funcionarios y jefaturas que acumulan un sinnúmero de títulos, que parecieran más bien una colección de estos; que solo han sido amontonados, compilados en el espacio virtual, pero no cerebral y que juntos ni siquiera se pueden ubicar, puesto que se desbordan de las respectivas oficinas.

Por otro lado, hay funcionarios sin visión sin humildad sin valores sin ética profesional y mucho menos calidad humana para laborar con personas que piden a gritos el favor que se les atienda, de manera decorosa, su problema de salud, porque lo menos a lo que puede aspirar un ser humano es a recibir una atención de salud digna y con respeto. ¡Ojo!, a las máximas autoridades de salud, también se rigen bajo la corruptela del “nepotismo”, para lo que además encuentran justificación legal. Todo ello nos lleva a presupuestos muy mal manejados, que ahora se agotan antes de culminar el primer semestre del año.

Vemos un despilfarro laboral, cuando se tratan de llenar plazas innecesarias, hay pésima distribución del personal a cargo de algunas jefaturas, administraciones imperfectas y deterioro evidente de la calidad de atención médica. Pero, atentos, utilizan como excusa que todo lo hacen para “bienestar del paciente”, pero los patronos desconocen el manejo administrativo; quedan extasiados y creyentes de que tienen a los mejores administradores de la cosa pública por delante. ¡Qué tristeza!, por ello vemos que se elevan las tasas de mortalidad y morbilidad en nuestra población, inobservancia de atención médica en áreas apartadas, déficit de medicamentos y una larga lista de situaciones que dejaremos para otra reflexión.

A las autoridades gubernamentales, les pido el favor de prestar más atención a los famosos patronatos; ya es hora de realizar auditorías internas y tomar medidas correctivas, firmes, con estas instituciones.

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