AMENAZAS Y DEFICIENCIAS

Desafíos del periodismo: Carlos Guevara Mann

Hay al menos dos motivos principales por lo que es relevante reflexionar sobre los desafíos del periodismo. En primera instancia, el derecho a obtener información es una facultad que corresponde a todos los ciudadanos, no una “gracia” o un favor que depende del estado de ánimo o la inclinación de los gobernantes. En otras palabras, ese derecho es algo que nos pertenece y que, por tanto, debemos esforzarnos por preservar.

Otro motivo para ponderar este tema es que el acceso a la información es vital para la toma de decisiones democráticas y la prevención de la corrupción. Las investigaciones de la Dra. Brittmarie Janson Pérez sobre la dictadura militar exponen este punto con mucha claridad.

La renuencia del régimen a entregar información sobre su manejo de la cosa pública impidió a la ciudadanía enterarse de asuntos esenciales como el desempeño fiscal, el endeudamiento estatal, la comisión de irregularidades en la administración pública, la magnitud de la militarización y sus masivas violaciones a los derechos humanos, y los pormenores de nuestras relaciones internacionales, incluyendo las negociaciones sobre el Canal. El hecho de que el país se encontrase bajo el férreo control de una dictadura que no proveía información sobre sus actividades produjo efectos muy serios, cuyas secuelas nos afectan aún hoy.

El ejercicio del periodismo enfrenta retos endógenos y exógenos. Entre los de naturaleza exógena están el acoso a los periodistas y medios que se esfuerzan por obtener información que los grupos de poder desean mantener en reserva.

Para acosar a periodistas y medios muchas veces se recurre al sistema judicial, que se presta en algunos lugares a acciones de este tipo. En ocasiones también se recurre a la vía extrajudicial: a amenazas privadas, bloqueos, golpizas o, incluso, asesinatos, como ha ocurrido y sigue ocurriendo en este y otros continentes.

Es también importante considerar los desafíos endógenos, comenzando por la formación de quienes ejercen el periodismo, frecuentemente deficiente. No se presta suficiente atención a cuestiones tan elementales como ortografía, sintaxis, dicción y corroboración de datos, y hasta en los medios de más extendida reputación se encuentran gazapos vergonzosos, reportajes incompletos y temas mal planteados y analizados.

Ello es así porque en todos los eslabones de la cadena informativa, desde la recopilación de información por reporteros hasta el control de calidad que corresponde a correctores, redactores y directores, hay problemas de capacitación y actualización.

Las destrezas deductivas de muchos transmisores de información y seudoanalistas son débiles, lo que lleva a la pobreza de contenidos noticiosos que no logran trascender lo banal y sensacional ni, mucho menos, alcanzan a exponer con sensatez lo realmente significativo. El resultado son productos periodísticos –artículos, reportajes, noticieros y otros programas radiales o televisivos– que poco o nada contribuyen al desarrollo democrático.

También perjudican al periodismo las presiones que, en ocasiones, los propios directores o dueños de medios ejercen sobre su personal.

El mayor reto periodístico es, sin embargo, el desafío ético. El periodismo es un servicio público en cuyo ejercicio no deben entrometerse los afanes personales de lucro y figuración. Sin embargo, el “embotellamiento” de periodistas –modus operandi en tiempos de autoritarismo– sigue siendo una práctica común.

En mi paso por la administración pública, recuerdo haber visto con estupefacción las listas de periodistas asalariados en algunas entidades del Estado. Evidentemente, no se les pagaba por ejercer el periodismo independientemente, sino para hacer relaciones públicas. Aún, por cierto, no hemos alcanzado una comprensión precisa de los límites entre el periodismo y las relaciones públicas, lo cual tiene implicaciones sobre la clase de información que los medios suministran al público.

El soborno a periodistas constituye el desafío ético fundamental del periodismo. Pero hay otros que tienen que ver con las decisiones que los propios periodistas deben tomar al respecto de la intimidad de las personas, la seguridad colectiva y la protección de las fuentes de información.

Para considerar estos asuntos, de gran importancia para una actividad que se esfuerza por superarse, el Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados (Ildea) presentará la semana entrante a la Dra. June Erlick, catedrática de periodismo y redactora de la revista de Latinoamérica de la Universidad de Harvard (ReVista: Harvard Review of Latin America). La Dra. Erlick hablará sobre “Dilemas éticos del periodismo vistos a través del cine”, el jueves 29 de noviembre, a las 7:30 p.m., en el hotel Continental. Para mayor información, se puede llamar a la oficina de Ildea (6645-1127).

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