SOCIEDAD

Espiritualidad frente a religiosidad: Ramón De Aguilar Alvarado

Es común que se confundan estos dos términos, que aunque parecieran sinónimos conllevan una gran diferencia, ocasionando a lo largo de la historia conflictos, disputas entre las diferentes filosofías religiosas, subgrupos que surgen de ellas, que se atribuyen la verdad absoluta sobre el conocimiento del siempre presente, todo presente y todopoderoso. Como consecuencia de ello también surgen diferencias en cuanto a quién tiene el mejor método para la salvación de las almas y espantar los demonios, surgiendo diferentes ritos, prácticas espirituales y servicios al prójimo que permitan el logro del desarrollo espiritual.

Las empresas religiosas existen en este mundo material, por lo tanto, deben garantizar su subsistencia económica, que les permite continuar con su indispensable labor de cultivar en los ciudadanos la trascendencia, garantía única para la verdadera felicidad y propósito de nuestra existencia humana. Sin embargo, cuando vemos en los medios de comunicación y en mensajes de algunos de los líderes religiosos esta disputa por el “mercado de las almas” y, sobre todo, cuando se confunden los límites de dos diferentes disciplinas del conocimiento, que no se contradicen de ninguna manera como la ciencia médica y la religión nos preocupa porque se atenta contra el propósito esencial de la actividad religiosa que, en todo caso, sería animar a las prácticas espirituales y, por otro lado, se pone en riesgo la salud mental de las personas que requieren atención profesional de especialistas en este campo. La espiritualidad es la manifestación de nuestra esencia espiritual que se expresa en el amor y respeto a los demás al ser solidarios, bondadosos y compasivos, como consecuencia de la elevación del nivel de conciencia individual que se produce por el contacto íntimo entre la entidad viviente con consciencia (alma) y la presencia de Dios (superalma) presente en nuestros corazones.

La religiosidad es la adquisición del conocimiento de las diferentes filosofías religiosas, sus rituales y prácticas espirituales que permiten el desarrollo de la espiritualidad. Es decir, cuando nos comunicamos con otra persona lo podemos hacer a través del lenguaje, pero este solo es el vehículo por el cual transmitimos nuestras ideas (conocimiento) y no el mensaje en sí. La comunicación con el creador es un proceso de absorción interior que por supuesto requiere de la guía de quien ha podido transitar el camino de la verdad, función esta del verdadero líder religioso.

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