Exigencias frente al proyecto de ensanchar el Canal

De no cumplirse estas exigencias, mi posición, y probablemente la de la mayoría de los panameños, será la de votar "No"

Durante la tercera semana de octubre de 2004, voceros del Ejecutivo y la Asamblea anunciaron que someterán próximamente a consultas el proyecto de construir un tercer juego de esclusas, el cual permitiría el tránsito de barcos más anchos (post panamax) por el Canal de Panamá. En respuesta a dicho anuncio, formulo aquí cuatro exigencias fundamentales:

Primera. Es preciso que se divulguen y discutan, públicamente y con mucha antelación al referéndum: el costo estimado del proyecto; la forma cómo se financiaría; los pronósticos de tránsito que sustentan su viabilidad financiera; los beneficios económicos que generaría; y sus posibles consecuencias sociales y ecológicas.

Segunda. Informaciones preliminares apuntan a que las nuevas esclusas y obras anexas podrían costar cerca de 5 mil millones de dólares. Este monto es muy elevado como para que lo financie independientemente un pequeño país como Panamá. Y puesto que de la obra se beneficiaría no solo Panamá, sino también las flotas navieras de los principales países industrializados, considero que a ambas partes les correspondería cubrir el costo del proyecto, no solo a Panamá. Panamá aportaría su posición geográfica, tierras, aguas, y las consecuencias ecológicas y sociales que conllevaría la realización de la obra. Los principales usuarios del Canal deberían suministrar la tecnología y los recursos financieros necesarios para realizar el proyecto. Esto último lo podrían hacer absorbiendo un sustancial aumento de los peajes que cobra el Canal, o por la vía de un aporte directo de capital.

Tercera. Considero, por otro lado, inaceptable que Panamá se endeude por varios miles de millones de dólares para ensanchar el Canal. Si el país asume semejante carga financiera, pero los pronósticos de tránsito en los que se basa el proyecto no se cumplen, las consecuencias para el pueblo panameño serían muy negativas. Esta consideración es mucho más grave si tomamos en cuenta la existencia del Paso Norte (en inglés, Northwest passage), una ruta natural interoceánica ubicada al norte de Canadá, que podría abrirse a la navegación comercial antes de dos décadas, como consecuencia del recalentamiento global que ocurre desde finales de los años setenta. Gracias a su estratégica ubicación, dicha ruta ártica podría absorber una parte importante del tránsito naviero proveniente del Asia y Europa que hoy cruza el Canal de Panamá.

Cuarta. El Gobierno y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) deben comprometerse a que las consecuencias ecológicas y sociales del proyecto sean minimizadas. Si hay la posibilidad (como parece ser el caso) de reciclar el agua proveniente del río Chagres y de los lagos que surten al Canal, resultaría inaceptable la propuesta de inundar cientos de hectáreas en las tierras altas de Coclé y Colón, perjudicando a miles de agricultores panameños.

De no cumplirse estas exigencias, mi posición, y probablemente la de la mayoría de los panameños, será la de votar "No" en el referéndum sobre el ensanche del Canal de Panamá.

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