CAMBIO DEMOCRÁTICO

¿Funcionó el clientelismo?: Rolando Anguizola B.

Durante el proceso electoral de mayo pasado, el país fue testigo del derroche de bienes públicos y dinero jamás visto. Las filas opositoras hicieron lo suyo, pero el oficialismo derramó la cornucopia, como lo prueba la desquiciante confesión del exministro Frank De Lima, mostrando más de $400 millones en partidas circuitales que manejaron a su antojo los diputados afectos a la “línea”. Pero, De Lima guarda silencio acerca de otros fondos asignados a 120 juntas comunales, de corregimientos perdidos en la montaña, que funcionaron como abultadas chequeras en la campaña.

A ese renglón hay que agregar buena parte de los $1,200 millones del Programa de Ayuda Nacional (PAN) malbaratados en forma de contratos de papelillo y comilonas estilo Chello, jamones, pavos, atunes, materiales de construcción, electrodomésticos y un largo etcétera.

En este atracón de hienas ni el Ifarhu se salvó, 20 mil becas de programas estudiantiles se les entregaron a los candidatos favoritos para que las repartieran al estilo piñata. Dos mil millones de dólares de fondos públicos malgastados y, ¡oh sorpresa!, el destroyer del candidato presidencial se hundió en el sumidero de la histeria (¿historia?), y el pueblo gozó del festín, pero a solas con su conciencia votó por el Presidente que le dio la gana. En secreto los electores se burlaron de la línea.

Los gurus políticos sacan en conclusión que fracasó rotundamente la campaña del clientelismo. ¿Hasta qué punto es cierto? En efecto, hubo grandes perdedores, pero también hay políticos que, abusando del poder, en el proceso electoral ganaron mil veces más que por sus méritos como gobernantes.

A manera de ejemplo y por un momento regresemos al pasado, 10 meses antes de las elecciones de 2009. Cambio Democrático (CD) apenas marcaba un escaso 6% de las preferencias populares. De cara a la contienda de ese año, este grupo logra armar una estratégica alianza con el panameñismo, llevan a cabo exitosa campaña contra el PRD, y Martinelli se alza con la Presidencia capturando el 60% del voto popular, pero a duras penas logra 14 diputados, unos cuantos alcaldes y escasos representantes de corregimiento. Sin embargo, mediante la manipulación al estilo de El Bebedero, desde el poder termina su mandato contando con la simpatía de los cortesanos y con un cómodo saco en el que metió vergüenzas propias y ajenas, yucas, plátanos y a 42 diputados.

En las elecciones de este año, el triunfador Juan Carlos Varela, con el 40% de los votos, arrastra 12 diputados panameñistas; el equipo CD-Molirena pierde con 32%, pero alcanza 30 curules, en tanto que el PRD, con 28%, llega de tercero y obtiene 25 diputados. En resumen, a pesar de cinco años de desgaste moral y ético, de las meteduras de mano, de una campaña política chabacana, intolerante y angustiosa, el otrora insignificante CD, a pesar del derrumbe de su reciente aventura presidencial, hoy tiene más de 400 mil ciudadanos inscritos, 30 diputados, 16 alcaldes y 222 representantes de corregimientos. ¿Funcionó el clientelismo?

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