EL MALCONTENTO

Gobierno y guaro: Paco Gómez Nadal

Gobierno y guaro: Paco Gómez Nadal Gobierno y guaro: Paco Gómez Nadal
Gobierno y guaro: Paco Gómez Nadal

Los carnavales en Panamá no tienen un problema de agua, sino de guaro. Todo un aparato estatal, presupuestos públicos y apoyo mediático para la celebración de unas fiestas que, más allá de su falta de contenido y su exceso de “circo”, son la base que sostiene el negocio del guaro y, en concreto, del seco Herrerano, cuyas discotecas móviles acaban con los oídos y cuyos grados de alcohol animan cirrosis y violencia en el hogar.

No soy mojigato en temas de alcohol o de rumba, pero sí me parece muy interesante la relación directa entre el Carnaval y los negocios del presidente de la República y su familia. Hay agua para que haya guaro, no nos engañemos. El mismo gobierno que no tiene una política decidida de protección de los recursos hídricos del país, ahora autoriza a sacar agua de los resecos ríos para mayor solaz de multitudes. No parece de paranoico ver detrás de todo ello un doble interés. Por un lado, seguir permitiendo una vez al año que una parte importante de la población dé rienda suelta a sus comportamientos menos sociales para aliviar así la tensión de un día a día poco sostenible (salarios justos, condiciones laborales perversas, violencia, inseguridad…). Por otra, mantener el maravilloso negocio de la venta de licor que, indefectiblemente, está ligado al Carnaval.

Recuerden ahora, cada vez que toman un trago de ron Abuelo o de seco Herrerano, que es en las plantaciones de caña de azúcar donde los trabajadores sufren condiciones más duras: bajos salarios, exigencia física, temporalidad, etcétera. No son diferentes los dos ingenios de Varela Hermanos. Recuerden la bronca monumental entre el Mitradel de la desalmada Cortés y la empresa del presidente cuando el pasado gobierno multó a los licoreros por no querer aplicar a sus trabajadores el salario mínimo del sector de la caña ($2.08 la hora) y por pagarles el del sector de destilación y mezcla de licores ($1.79). Más allá de la posible persecución política que arguyó Varela Hermanos en su momento, la realidad es que sus trabajadores no superan los 350 dólares de salario mensual: pobres recogiendo el licor de los pobres para mayor beneficio de los ya ricos. La multa del Mitradel fue anulada por una sentencia de la Corte en diciembre de 2015 que, en realidad, no cuestionaba el fondo de la sanción sino su falta de ajuste a la normativa vigente. Es decir, errores de forma. Esa sentencia llegó, “casualmente”, cuando ya Varela era presidente y cuando tomó medidas inteligentes para proteger el negocio. Primero, nombró a Samuel Rivera Valencia como secretario general del Mitradel. Este nombramiento no sería llamativo si Rivera Valencia no hubiera sido hasta ese momento el abogado del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Varela Hermanos, S.A. y Afiliadas (Sintevha) y si, de este modo, no hubiera premiado la lealtad de este hombre que, cuando el Ministerio de Trabajo impuso la multa a la empresa, saltó en Twitter con este mensaje deleznable: “El Sintevha siempre ha sido un sindicato serio y no quiere que a sus trabajadores se les involucre en política y defenderán empresa VH”. Es decir, para Rivera Valencia defender los derechos laborales era hacer política y en un solo mensaje de 140 caracteres reconoció el carácter “amarillo” del sindicato del que era abogado.

Lo segundo que hizo el presidente fue unificar en grandes bloques el nuevo salario mínimo lo que, según los analistas, también benefició a Varela Hermanos, entre otras grandes empresas del país.

En Panamá, que presume de ser el país de Latinoamérica con el mayor salario mínimo y con una tasa de desempleo de solo el 5%, poco se habla, sin embargo, de que el 40% de la población activa sigue anclada en el sector informal lo que supone que trabaja sin protección social y sin garantía para sus vidas. El 40% de los que sí tienen contrato formal no supera el salario mínimo que si es de $677 para una parte de los empleados, deja a buena parte del territorio nacional en salarios que con dificultad llegan a los $500.

Da igual, hay Carnaval y hay guaro. Los culecos lavan la cara de casi todos los juegos de poder encaminados a garantizar el negocio de los poderosos y el resto del país aplaude como si nada de esto ocurriera delante de sus ojos.

Seguimos bajo la égida de los gobiernos de empresarios porque son ellos, los empresarios, los que gobiernan para su interés. Con los impuestos de todos los panameños (los que están en el sector informal o los que no trabajan pagan impuestos con cada cosa que compran en el chino) se construyen los aeropuertos que benefician a la aerolínea incuestionable y las carreteras e infraestructuras que convienen a los hoteleros, o se financian las macrofiestas populares necesarias para que corra el guaro que llena los bolsillos del presidente para que pueda seguir viajando al Vaticano a dar gracias a Dios por tantas bendiciones o para que pueda construir capillas en España (en Betanzos, para ser específicos).

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

17 Sep 2017

Primer premio

7 8 4 2

ACBC

Serie: 13 Folio: 13

2o premio

1718

3er premio

2529

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código