EL MALCONTENTO

Huir de lo micro: Paco Gómez Nadal

Nuestras sociedades occidentales empujan a cada ser humano a centrarse en lo micro. Nada más micro que uno mismo: anécdota mínima en la historia inconmensurable de la humanidad. Pero ese individualismo –alimentado desde el capitalismo y sus herramientas de conciencia (medios, escuela, púlpito o familia)– se traduce en una obsesión por lo pequeño, por lo insignificante. La microvida que nos incitan a vivir está compuesta de dramas y alegrías gigantes provocadas por hechos demasiado anecdóticos. El mensaje es precisamente eso: disfruta con las pequeñas cosas, no te agobies con lo general, no trates de entender lo que queda fuera de tu alcance. Y ese alcance, obviamente, no lo determinamos nosotros, sino alguien más.

No es que las pequeñas cosas sean malas. Tengo convicción absoluta en el poder infinito de un abrazo, en lo necesaria que puede ser una sonrisa, en el valor no siempre ponderado de una buena conversación... A lo que me refiero con lo micro es la anecdotización de la vida que pasa por varios fenómenos paralelos: la cosificación (las cosas son las que nos proporcionan felicidad), el encierro (aislamiento de los otros para sentirnos libres) o la indolencia (renuncia a participar de los grandes asuntos de nuestra época).

Esta lógica de lo micro nos desmoviliza y nos aísla. El poder lo sabe y juega bien sus cartas. Nos dice que lo macro es para otros. La macroeconomía queda en manos de los expertos (pseudocientíficos de una ciencia que no existe como la economía), el diseño de nuestras ciudades en las de arquitectos o urbanistas, la forma en la que manejamos nuestras costas o montañas en la mente fría de los planificadores ambientales... Los ciudadanos y las ciudadanas no tenemos que preocuparnos por esos asuntos, no tenemos suficiente información al respecto, ni tan siquiera estamos dotados de un criterio al respecto. Eso nos dicen o nos hacen sentir.

Por la misma razón, nuestro margen de opinión sobre el acontecer de nuestra sociedad queda reducido al chascarrillo de pasillo, a la pataleta, al “me gusta” de Facebook... nada más. Los diarios y las televisiones “fragmentan” la realidad, no porque sean perversos, sino porque entienden como empresas que sus consumidores no pueden con lo macro y que hay que cortar la realidad en pedacitos inconexos para que puedan digerirla.

Se preguntarán qué me pasa hoy... pues que a punto de escribir esta columna me di cuenta de que iba a caer en la trampa de la anécdota micro por la que tantas veces me despeño. Empiezo a intuir que el ejercicio mediático del poder consiste en provocar microseísmos para que no escuchemos las alertas de los tsunamis. Como les cuento, iba yo a desbarrar sobre el vergonzoso viaje de Ricardo Martinelli y la tremenda corte a Londres para la inauguración de los Juegos Olímpicos. Más delegados que deportistas, más lambones que expertos en deportes, más gastos en un solo viaje que lo que se destina a la formación de los jóvenes atletas.

Es fácil seguir ese hilo y no llegar a nada (porque eso tiene lo micro: no es más que un túnel sin salida). Pero me encontré con un informe que, si no me equivoco, solo ha sido destacado por un periodista y no creo que haya sido asunto de debate nacional. Social Watch hacía público un informe sobre Panamá en el que miraba desde una perspectiva macro el camino de la economía del país en relación con sus habitantes. Es demoledor. Si la ciudadanía mirara con los mismos anteojos trabajaría por la construcción de un modelo alterno en lugar de perderse en los sucesos aislados las anécdotas del poder, las renuncias de mentira, los rejuegos por dirigir un partido, por ser candidato, los pequeños o los grandes robos aislados, las tuneladoras que carcomen las entrañas de la pobreza para recorrerlas a gran velocidad, o las tonterías de la farándula mediática. Termino con las conclusiones del informe –a las que no se puede añadir ni una coma–: “El enfoque de desarrollo económico de Panamá ignora la sustentabilidad y ha conducido a la degradación de sus recursos ambientales, a la vez que tuvo un impacto mínimo sobre la mejora de la vida de la mayoría de sus habitantes. Deforestación, desertificación, contaminación del agua, acceso limitado al agua potable e instalaciones sanitarias inadecuadas son problemas que atentan contra el medio ambiente y la salud de los panameños. Los migrantes desde comunidades rurales a las ciudades y los pueblos, los habitantes del campo y la población indígena son grupos especialmente afectados, que sufren de severa y en ocasiones extrema pobreza. Las mujeres, particularmente, han sido golpeadas con dureza por modelos económicos abocados antes que nada a beneficiar a la elite acomodada y sus socios e inversores internacionales”. Punto final.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

INTERNET Y EL SER HUMANO El olvido y la memoria, frente a frente

Michel Gondry, el genial director de cine francés, expone en su película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la posibilidad de usar la ciencia para borrar la memoria. Para olvidar. ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código