APORTAR Y DECIDIR

Ildea… una nueva ‘Constitución’: I. Roberto Eisenmann, Jr.

El 4 de junio de 1992 (hace 25 años) nuestro Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados (Ildea), en una de sus sesiones sobre el tema constitucional, invitó al Dr. Carlos Lleras De la Fuente, quien nos ofreció un testimonio sobre el proceso constituyente que produjo la nueva Constitución colombiana. A la sesión fueron como panelistas el Dr. Ricardo Arias Calderón, vicepresidente de la República –el Dr. César Pereira Burgos, ministro de Agricultura– y moderó el Dr. Rodrigo Eisenmann, presidente de Ildea.

Al describir lo que en su momento fue llevando a su país a exigir una asamblea constituyente, el Dr. Lleras relató lo siguiente: “... el país estaba sufriendo un terrible proceso de corrupción, de inmoralidad, que afectaba básicamente a la rama judicial y a la rama legislativa del poder público...”. “La clase política colombiana se ha venido automanteniendo en el poder… a través del uso del dinero público (auxilios) los miembros del Congreso financiarán la reelección de manera permanente y por períodos incontables… nadie pensó que el Congreso fuese capaz de recortarse estas prerrogativas”. “… de manera tal que, en medio de esta decadencia, se dio un sentimiento antipresidencialista”… que animó esta convocatoria de la asamblea constituyente…”.

Pareciera como si el Dr. Lleras estuviera describiendo, no a su país Colombia hace un cuarto de siglo, sino a nuestro Panamá de hoy. Continuó su charla describiendo la accidentada convocatoria de la asamblea constituyente que contó con una inclusión casi perfecta en sus representaciones. El convocante fue el presidente César Gaviria, quien además logró un acuerdo político para limitar la asamblea a temas específicos y además –por primera vez en Colombia– que se incluyeran constituyentes que representaran a la Nación y se pudiera votar por ellos en cualquier parte del país, y esto también quedó plasmado en la Constitución.

El Gobierno presentó a la constituyente un proyecto de reglamento de funcionamiento que fue descartado en forma absoluta por la misma. Así también se desechó el “proyecto guía” que presentó el Gobierno, agendándose 131 proyectos de reforma constitucional y 260 mil conclusiones de mesas constitucionales anteriores. Así las cosas, milagrosamente pudieron concluir y producir una Constitución ¡de 385 artículos!

O sea: la asamblea constituyente se tornó soberana, omnipotente, sin limitaciones en el temario que aprueba su propio reglamento, que le dice al gobierno: usted no viene a dirigir estas reuniones porque nosotros somos los representantes del pueblo (dicho en panameño de hoy “somos originarios”). Luego, la constituyente acuerda con el Presidente suspender el deteriorado Congreso Legislativo de forma inmediata, y convoca a nuevas elecciones legislativas para octubre de 1991, cuando las próximas estaban programadas para el año 1994.

Sorprendentemente, según relata el Dr. Lleras (quien fue constituyente): “El Congreso que nosotros mandamos para su casa, en las nuevas elecciones de 1991 fue reelegido en un 85%, para mal del país”.

Luego de reunir una asamblea soberana constituyente, que encierra una serie de peligros grandes para el país, esta asamblea constituyente, en tres meses terriblemente angustiosos, produjo la nueva Constitución en la fecha prevista en las boletas de su elección. El Dr. Lleras siente que el proceso produjo lo siguiente: Aquellos que vieron en la constituyente la solución de todos los problemas del país sufrieron desilusión... pero Colombia sí se convirtió en otro país, y como resultado:

1. La gente ahora sabe que existe la Constitución. Todos saben qué es lo que hay en ella y por qué, y eso es muy importante para la democracia.

2. La gente sabe que tiene derechos, y que estos están consagrados en un documento llamado “Constitución”.

3. Se produjo una dignificación del ciudadano. Se estableció una situación de equilibrio del individuo frente al Estado. El ciudadano ya no siente que tiene que ir de rodillas a pedirle al Estado el favor de que le otorgue ciertas cosas; el pueblo sintió que no tenía por qué seguir mendigante.

4. Se creó una infraestructura institucional que describe claramente importantes derechos, como el derecho a la información, el Hábeas data, el Hábeas corpus, el de tutela, y otros.

5. La juventud hizo suya la Constitución, algo sumamente importante para el sistema democrático.

Estos fueron los grandes riesgos y beneficios de la experiencia constituyente del vecino de al lado, según uno de sus participantes. Informémonos, porque aquí en Panamá hay una convocatoria constituyente prometida por el gobernante para mediados de este año. Los riesgos son bastante claros. No parece haber constituyente que no se convierta ella misma en originaria. ¿Valdrá tomarse los riesgos para lograr los beneficios de –juntos– reinventar nuestra República? Nos toca a los ciudadanos aportar y decidir.

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