SOCIEDAD

Integración cultural en Latinoamérica: Pastor E. Durán Espino

La cultura la componen todas las creaciones materiales y espirituales de un pueblo. Materiales, por ejemplo, un tambor de cuñas o un metate. Espirituales, una canción o un ritmo para danzar.

Si un investigador trata de analizar y describir los componentes y la esencia rítmica de un conjunto musical de cualquier país de Latinoamérica, se verá obligado a decir que está integrado por músicos mestizos, quienes interpretan aires que no son africanos, indígenas ni europeos, aunque tienen algo de estos.

Gran admiración me causó la facilidad con la que un ciudadano boliviano de la región de Pando, de paso por por Panamá, en agosto de 1981, bailó una cumbia panameña con soltura, interpretada por el conjunto Orgullo Santeño, de Dorindo Cárdenas, en el desaparecido centro social El Orgullo de Azuero. Aquel boliviano, Arcil Menacho, era un político que murió posteriormente en su país víctima de un atentado. Él nos habló de “cuecas” y “carnavalitos”, ritmos folclóricos latinoamericanos, entonces desconocidos por nosotros. Valga la anécdota para ilustrar la existencia y afinidad de ritmos, nombres, instrumentos y danzas entre sí, en lugares geográficamente distantes.

Desde épocas pretéritas nuestro istmo ha jugado el papel de puente entre dos océanos, entre América del norte y América del sur, y puente entre diferentes culturas.

La letra de una cumbia chorrerana titulada, La cama de ella, dice: “Yo dormí con ella... en la cama de ella..., ella se quejaba... porque era doncella”. Este texto, con muy poca variante, lo podemos escuchar en un tradicional merengue dominicano. Si alguien nos preguntara: “¿Esta pieza es panameña o dominicana?”, lo único que le podríamos decir es que pertenece al folclore latinoamericano.

En Haití, donde se habla francés y creol, el pueblo guarda evocaciones de Panamá–quizás de la época de construcción del Canal– a través de sus canciones.

En Nicaragua, durante 1985 estuvo muy de moda la canción haitiana Panamá me tombé, que grabó la orquesta Dimensión Costeña, de la ciudad atlántica de Bluefields. La mencionada pieza musical alude algunas ciudades del interior, como Las Tablas, Chitré y Penonomé. El texto, en parte, dice en creol: “Panamá me tombé..., panamá me tombé...., panamá me tombé, saquí de ye... ramá seli pumué”, que traducido al español significa: “Se me cayó el (sombrero) panamá..., se me cayó el panamá.., se me cayó el panamá, pero el que viene detrás me lo recogerá”. Y sigue: “Cuando a Panamá llegué, de ti yo me enamoré, fui a Las Tablas y Chitré, pasé por Penonomé; (coro) panamá me tombé, panamá me tombé…, etc.”. La canción habla del sombrero panamá que, en realidad no es de aquí, sino ecuatoriano.

En este somero vistazo a la cultura de nuestros pueblos, podemos vislumbrar que cada día es más efectiva nuestra integración regional en diversos aspectos.

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