BUENAS PRÁCTICAS

Inteligencia vial: Noemí L. Castillo J.

La ciudad de Panamá está llena de calles en construcción o en reparación, lo que genera embotellamientos o “tranques” en las principales arterias, prácticamente durante todo el día. Las vías que utilizamos hoy pueden estar en reparación mañana. Estos cambios generan cierto nivel de estrés porque hay que explorar nuevas rutas y poner en ejecución múltiples inteligencias para evitar colisiones, fugas y accidentes mayores.

Las colisiones en el país representan más del 90% de los casos de accidentes automovilísticos, tendencia que no ha disminuido entre 2001 y 2011 (Inec). De los casos de colisión en el país, el 50% ocurre en la ciudad de Panamá, principalmente en los corregimientos de Ancón, Bella Vista, Betania, Juan Díaz y San Francisco. Sin embargo, las reportadas ocurren en toda la ciudad y el país, de forma tal que siempre hay que estar precavidos y en particular poner en funcionamiento la inteligencia vial que agrupa varios tipos de esta. La inteligencia perceptivo-motora que conecta los sentidos (vista, oído, gusto, olfato, tacto) con la coordinación de los movimientos gruesos y finos de manos y pies. Si el conductor ve que la vía está libre los pies pueden acelerar, o si está congestionada frenar. Si está leyendo, hablando o escribiendo en el celular, el claxon del auto trasero le alerta para hacer el cambio si el carro es manual, o acelerar si es automático. La inteligencia espacial le permite calcular las distancias entre los autos, de manera que frenar bruscamente no produzca colisiones múltiples. También puede salir en reversa sin colisionar, o estacionar en un espacio pequeño sin golpear las puertas de otros autos.

Conducir un automóvil requiere, además de la destreza, conocimiento. Se deben estudiar los reglamentos y conocer los signos, símbolos, señales, restricciones y sanciones. La inteligencia conceptual ayuda al conductor a tomar decisiones acertadas, como no cerrar una intersección, no conducir en vía contraria, no avanzar por un tercer carril que no existe, no cruzar una vía de cuatro carriles con la luz amarilla o roja para no quedar en medio causando un tranque descomunal, no efectuar giros prohibidos, etc. La inteligencia numérica le ayuda a calcular el tiempo que debe recorrer para llegar puntualmente a una cita, reunión o trabajo, a reconocer direcciones, duración de la gasolina, tiempo de revisión del auto, entre otros. La inteligencia interpersonal ayuda cuando hay que cruzar una calle y todos están atravesados; con cortesía, puede solicitar que le den el paso, hacer una señal amigable de forma tal que otros conductores se sientan bien cediendo el paso.

También existe la inteligencia intrapersonal, que nos ayuda a reducir el estrés que nos ocasionan otros conductores cuando frenan abruptamente en el medio de la calle, o cuando literalmente nos tiran el carro encima con una enorme carga de agresividad, o cuando nos gritan palabras que no queremos escuchar. Controlarnos, calmarnos, relajarnos, forma parte de la inteligencia intrapersonal.

Conducir un vehículo es una responsabilidad con nosotros y con los otros. Podemos salvar muchas vidas, incluida la nuestra, con el uso de la inteligencia vial.

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